Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Llorente on tour



Fernando Llorente rompió por fin su largo silencio la tarde-noche del domingo. Su afortundada reaparición en el equipo le dio pie a regresar a los medios de comunicación. Descartó a los locales y eligió a los madrileños. Es su opción y está en su perfecto derecho. El tiempo dirá si su elección es la acertada. A corto plazo sí. Presumiblemente, encuentra un trato más amable en el foro que en casa. La zona mixta del estadio de Cornellá era un lugar excelente para escenificar su vuelta a los medios, pero el delantero prefirió dar esquinazo a los que se habían desplazado desde Bilbao. A media tarde concedió una entrevista en el programa Carrusel deportivo, de la SER. A medianoche compareció a la misma hora de nuevo en la SER, en la COPE y en Onda Cero. Llorente on tour.
El mismo mensaje en todos los medios, con frases repetidas literalmente, palabra por palabra, respondiendo a preguntas clónicas. Nadie entró el fondo de la cuestión ni nadie ‘metió las gomas’ como se dice en el argot. Fueron entrevistas hechas a mayor gloria del entrevistado, mejor dicho, fueron entrevistas que se parecieron mucho a un ejercicio de desagravio, en las que Llorente se manifestó como un incomprendido que solo busca lo mejor para él y para el club al que profesa amor eterno.
Se esperaba que Llorente diera por fin su versión después de permanecer en silencio mientras las balas han estado silbando sobre su cabeza durante todo el verano. Pero su múltiple aunque repetida intervención resultó decepcionante. A duras penas se pueden extraer algunas conclusiones que ayuden a centrar el debate. Por ejemplo, que su relación con Bielsa no tiene nada que ver con su decisión. Llorente lo desmintió tajantemente y corroboró la versión que aportó el técnico en su día.
Insistió también en su condición de rojiblanco de corazón y prometió que siempre lo será aunque juegue en otro equipo. Es absurdo discutir sobre los sentimientos. Si dice que se siente rojiblanco, así será.
A partir de estas dos constataciones, todo lo demás quedó envuelto en una nebulosa, así que no queda más remedio que entrar en el siempre resbaladizo terreno de la interpretación. «Todos cometemos errores» y «este verano han pasado cosas que no me han gustado», fueron frases repetidas en las tres emisoras. La primera, por lo obvio, no merece más comentario. En cuanto a la segunda, sería mucho más clarificador que el jugador explicara a qué cosas se refiere en concreto. Si se trata de la filtración de las cifras de la negociación de su contrato, se equivoca en unos cuantos meses; y no tiene sentido que se refiera a la rueda de prensa de Urrutia en la que, según algunos hagiógrafos, el presidente le puso «a los pies de los caballos» porque aquella rueda de prensa fue precisamente para anunciar la ruptura de las negociaciones.
«El presidente me dijo que tenía que tomar una decisión y la tomé», dijo también el jugador. El ultimátum se produjo después de año y medio de negociaciones, iniciadas con la directiva anterior. Parece un tiempo razonable para exigir una determinación, mucho más cuando el propio Llorente reconoce que «las negociaciones de alargaron demasiado».
El jugador aplaza ahora al próximo mes de enero la fecha límite para desvelar su futuro. No ha tenido ofertas del fútbol español, según confesión propia, y no estuvo muy convincente, ni quizá convencido, cuando le preguntaron por otras ofertas, incluida la ya célebre de la Juventus. Llorente llegó a afirmar que en esa fecha estudiará todas las posibilidades, incluida la de seguir en el Athletic si el club le hace una oferta.
Es comprensible que no aporte más concreción respecto a su futuro; lo que tiene menos fundamento es su absoluta falta de argumentos para explicar lo que ha sucedido durante este último año y medio. Tal vez todos tendríamos las cosas más claras si Llorente explicara en qué momento de esos dieciocho meses se dio cuenta de que el dinero es menos importante que las metas deportivas. Si fue antes o después de la Eurocopa, por ejemplo. Tampoco nadie le planteó qué hubiera ocurrido con sus ambiciones deportivas en la hipótesis de que el Athletic hubiera aceptado sus condiciones económicas hace seis meses. Lástima.
Llorente regresó y marcó un gol. Durante la escasa media hora que permaneció sobre el césped cumplió con la profesionalidad que se espera de un futbolista de Primera División. Nada que objetar al Llorente vestido de corto. Fuera del terreno de juego las cosas no son tan estupendas. Es más que probable que Bielsa vuelva a contar con él en el partido internacional del próximo jueves y eso significa que Llorente se tendrá que someter al inevitable plebiscito de San Mamés, con los daños colaterales que podría sufrir todo el equipo. A lo mejor todo sería más fácil si se explicara antes. Lo del domingo fue algo así como una gira promocional de esas que hacen los cantantes cuando sacan un disco al mercado. Y, la verdad, a estas alturas todo el mundo está bastante harto de la canción del verano.

Share This: