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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Lo de este Athletic no es normal



Aduriz no acertó a sentenciar fallando la ocasión más clara del partido. Foto MITXI

Aduriz no acertó a sentenciar fallando la ocasión más clara del partido. Foto MITXI

Marcelo Bielsa tendrá que seguir calculando la diferencia entre los puntos que merece su equipo y los que realmente tiene en la tabla. Ahora mismo 38. Podría tener 40, o 50, vaya usted a saber qué cifra nos saldría si repasaramos todo lo que ha ocurrido a lo largo de esta maldita temporada. Así, sin mirar mucho, solo en Galicia se han quedado esta temporada cuatro puntos que un equipo medianamente normal se hubiera llevado al saco sin sudar demasiado. Pero este Athletic no es un equipo normal, ni siquiera medio normal. Un equipo profesional puede equivocarse, puede perdonar alguna vez, puede tener una mala tarde. Pero todo tiene un límite. Vamos a ahorrarnos el chiste fácil de los nombres en las camisetas, porque estos futbolistas han ido prodigando regalos todo el año allá donde han ido. Este equipo tiene fútbol para luchar como mínimo por una plaza europea, pero ahí está, lamiéndose las heridas y tirando de calculadora cuando ya solo faltan cuatro partidos para acabar el curso.

El empate de Balaídos es uno de los resultados más lamentables que ha obtenido el Athletic esta temporada, y mira que ha habido varios. Habrá pocos equipos que puedan contar hasta seis ocasiones claras de gol fuera de casa y otras tantas llegadas en ventaja desperdiciadas por un error en el último pase. Dos balonazos al larguero, un par de paradas del portero y, sobre todo, una ocasión de Aduriz a puerta vacía dentro del área pequeña, contabilizaron los rojiblancos. Cobraron un gol. En la otra portería no pasó nada, absolutamente nada, más allá de algunos balones colgados y un par de remates lejanos que Iraizoz resolvió sin problemas. Pues el Celta contabilizó otro gol. No es que el resultado sea injusto, que lo es, sino que pone en cuestión el buen juicio de un equipo admirable cuando acierta a mover el balón y patético cuando consigue llevar ese mismo balón al área.

Lo del Athletic de este año atenta hasta contra la lógica interna del fútbol. Es cierto que en Balaídos se cumplió aquello de que el fútbol acaba castigando al equipo que perdona, pero de la misma forma se dice que un equipo que práctica un juego de cierto nivel acaba recibiendo su justo premio tarde o temprano. No será en el caso de este Athletic que no hace otra cosa que sufrir disgustos juegue bien, regular o mal.

Un equipo normal le hubiera metido al Celta una goleada de escándalo. Pero queda dicho que este Athletic está muy lejos de los estándares habituales. Un equipo normal hubiera podido finiquitar el partido en su primer cuarto de hora. El Athletic tuvo que esperar hasta el filo del descanso para adelantarse en el marcador. La puesta en escena de los de Bielsa volvía a anunciar un buen partido. Dominadores del balón y moviéndolo con inteligencia los leones desnudaron a un Celta atemorizado que no sabía por dónde le daba el aire. En diez minutos a De Marcos ya le había dado tiempo para llegar hasta la línea de fondo y centrar mal y para rematar a las nubes desde el borde del área, Susaeta había enviado un centro envenenado al área pequeña al que no llegó nadie y San José cabeceó un corner al larguero. El Celta temblaba pero el Athletic no acertaba con la puntilla.

El equipo gallego, a la fuerza ahorcan, consiguió estirarse a duras penas y aparentar que equilibraba la contienda. Una falsa impresión acentuada por un par de despistes de la zaga rojiblanca que propiciaron que llegaran algunos balones al área de Iraizoz. Con todo, el portero solo tuvo que emplearse a fondo para desviar un saque de falta de Alex López y un disparo potente de Krohn-Dehli, que se econtró un balón que el Athletic perdió en un saque de banda a favor. Esto de convertir los saques de banda a favor en ocasiones del rival, tampoco es nuevo, por cierto.

Llegó el gol en una jugada de tiralíneas entre Iturraspe y Aduriz, cuyo pase dejó a De Marcos solo ante el portero rival. Faltaban apenas dos minutos para el descanso, así que el de De Marcos fue eso que antes se llamaba gol psicológico, uno de esos goles que en equipos que están como está el Celta suelen tener el efecto de un martillazo en el occipital.

Y lo tuvo, porque el equipo celeste regresó del vestuario con niebla en los ojos y plomo en las piernas. Nada más empezar, Aduriz cabeceó al centro de la portería un magnífico envío de Iturraspe, facilitando el paradón del portero. Parecía que aquel remate sería el comienzo del fin del Celta y del partido pero, por desgracia para los rojiblancos, solo fue el primero de un rosario de fallos ante la portería que rozan lo inadmisible.

La extraña maniobra de Bielsa retirando a Iturraspe para dar entrada a Ibai en la banda izquierda, resituando a Muniain en el eje del medio campo, fue de difícil comprensión, entre otras cosas porque Iturraspe estaba jugando a placer. Pero el cambio no influyó en el equipo y si lo hizo fue para mejorarlo. Ibai estrelló el balón en el larguero en un mano a mano con el portero, Aduriz falló un gol de esos que saldrá en los resúmenes de fin de año y de nuevo Ibai envió a las nubes un balón que le llegó tras una jugada al primer toque de Iraola y Susaeta.

A estas alturas, el aficionado rojiblanco escarmentado ya empezaba a estar con la mosca detrás de la oreja. Ha visto tantas veces esta película que se sabe el final. Y el final fue una jugada absurda en la que Iago Aspas se llevó el balón aprovechando un rebote afortunado y lo cruzó lejos del alcance de Iraizoz. Para comer cerillas.

A estas horas, el aficionado rojiblanco, escarmentado o inasequible al desaliento, tiene un cabreo de tamaño familiar, no sabe cómo asimilar un empate que sabe a derrota y sigue viendo una cara de tonto que no se reconoce cada vez que se mira en el espejo.

A efectos prácticos, el empate significa mantener las distancias con el propio Celta a la espera de lo que ocurra en otros campos el fin de semana. El Athletic pudo cerrar la temporada en Balaídos pero, tendrá que esperar al menos hasta la visita del Mallorca para cerrar por fin el telón. Es de suponer que en este lapso de tiempo los leones afinen la puntería.

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Un comentario

  1. Lo del Athletic este año es una cosa curiosa, durante una gran parte de la temporada el equipo e Iraizoz estuvieron mal y Aduriz muy bien, ahora a la inversa, Iraizoz y el equipo están mucho mejor y el que está mal es Aduriz, lo cual se traduce en falta de goles. Al guipuzcoano se le ha hecho larga la temporada, para el próximo año hay que reforzarse con un recambio.

    Es cierto que el Athletic este año está teniendo algo de mala suerte, pero en mi opinión no debemos por ello caer en la autocomplacencia sino todo lo contrario, hay que ser críticos. El Athletic durante muchos partidos ha realizado un juego más que notable, de alta escuela, a diferencia de rivales que están mucho más arriba en la tabla como Betis, Getafe o incluso Atletico por poner ejemplos, pero no ha sabido competir como un equipo de Primera en muchas otras facetas cruciales del juego, y a continuación pongo ejemplos.

    Somos muy probablemente el equipo que peor defiende a balón parado a pesar de nuestra envergadura. Lo de las faltas laterales y la incapacidad de sacar la defensa es desesperante, por poner ejemplos, partidos como los del Getafe o Real Sociedad en San Mamés o el del Sevilla en el Pizjuan se han perdido prácticamente por eso.

    Otro tema a destacar son las expulsiones infantiles en partidos encarrilados, como la de Iturraspe en Riazor o Herrera en Mestalla, por poner ejemplos. Si no llegan a darse posiblemente hubiéramos ganado ambos partidos. Por supuesto están también, los fallos de concentración y las pérdidas de balónes en posiciones comprometidas, eso nos ha costado un monton de goles y disgustos.

    Y finalmente la defensa y el portero, ambos han ido mejorando conforme ha avanzado la temporada, pero hay que ser realistas, no tenemos un portero de primera división, necesitamos reforzar ese puesto si o sí.

    En definitiva y a lo que voy, es que creo que tenemos que ser críticos y no caer en la autocomplacencia, por mucho que hayamos realizado momentos de gran futbol. La liga pone a cada uno en su sitio y hay que ser sinceros, en alqunas facetas somos envidiables pero en otras parecemos un equipo de futbol-playa.

    Lo que deberíamos hacer en mi opinión es trabajar de cara al año próximo tratando de reforzar estas facetas. El tema de mover el balón y crear futbol parece que se nos da bastante bien, pongámonos serios allá donde hacemos aguas y fichemos un portero como Dios manda.

    Un abrazo del Tigre.