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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Los bases acuden al rescate



La presencia simúltanea de dos y hasta tres bases empieza a ser habitual en los últimos tiempos. Foto ACB

La presencia simultánea de dos y hasta tres bases empieza a ser habitual en los últimos tiempos. Foto ACB

La temporada de las competiciones continentales de baloncesto está a punto de concluir. Uno de sus campeones ya se conoce, por desgracia para el Bilbao Basket, y este fue el Lokomotiv Kuban. Queda por decidir el vencedor de la Eurochallenge, cuya Final Four se disputará este fin de semana en Turquía, y el ganador del torneo principal, la Euroliga, que se definirá en Londres entre el 10 y el 12 de mayo. Al margen de quién levante los trofeos, este curso ha anunciado una nueva tendencia táctica que ha revalorizado la figura del base, justo cuando parecía que la figura del puro director de juego estaba en extinción.

“Dame un base para jugar y un pívot para ganar” es uno de los axiomas más socorridos del baloncesto que esta campaña ha sido ampliamente matizado y revisado. En realidad, el ‘playmaker’, el creador de juego que en su día definieron los americanos, ha evolucionado hacia lo que se llama el ‘combo-guard’, un base que no solo se limita a dirigir, sino que también puede suponer una amenaza ofensiva, algo fundamental ahora que las tácticas depositan mucho tiempo el balón en sus manos, y llegar a ocupar la posición tradicional de escolta, de ‘shooting-guard’.

Ejemplos hay varios y uno de ellos es el Lokomotiv Kuban, el verdugo del Bilbao Basket en la final de Charleroi. Ya se sabía que el equipo ruso, uno de los mejores de Europa en el uso del pick and roll, lleva usando toda la temporada a Nick Calathes y Mantas Kalnietis, dos bases, juntos durante muchos minutos. Pero ese día el técnico Eugeny Pashutin sumó a Sergei Bykov para unir a sus tres directores en algunas fases del tercer cuarto cuando se rompió el partido. La explicación del entrenador del Lokomotiv abre algunas puertas y justifica algo más que un recurso puntual en el juego: “Pienso que especialmente cuando juegas contra un equipo que pone mucha presión sobre el balón, como ha hecho el Bilbao Basket en el tercer y el último cuarto, buscando los dos contra uno y llevándote a jugar rápido y fuera de control, necesitas buenos manejadores del balón que identifiquen la situación, no pierdan la cabeza y sigan el plan trazado. Si tienes tres jugadores de esas características, todo es más fácil. Si hay algún trap, el segundo o el tercero de ellos pueden conducir el balón y, de esta forma, superas la agresividad de la defensa. Calathes y Kalnietis no son bases puros, sino más ‘combo guards’. Ellos tienen que conocer el juego y manejar las habilidades de las dos posiciones. Pienso que es el futuro”. Por cierto, Pashutin fue base en su etapa de jugador, lo mismo que Fotis Katsikaris. Y el MVP de la Eurocup fue Nick Calathes.

Total, que el entrenador campeón en Charleroi demostró que Pablo Laso no hacía locuras en esos partidos en los que juntó a Llull, Rodríguez y Draper, que no era una boutade del gasteiztarra dentro de ese sistema netamente ofensivo que preconiza. La semana pasada, Ettore Messina también hizo coincidir en el CSKA Moscú a Teodosic, Jackson y Papaloukas para superar los momentos de más presión defensiva del Caja Laboral en el cuarto partido de su cruce de Euroliga, lo mismo que Xavi Pascual hizo con Sada, Huertas y Jasikevicius para salvar el partido crítico ante el Panathinaikos en un ardiente OAKA.

El propio conjunto griego viene usando toda la temporada a Diamantidis y Ukic en los puestos de 1 y de 2. Uno tiene más dotes de mando y el otro, más capacidad de ejecución. Algo similar ocurre en el Unicaja cuando junta a Calloway y Williams, en el Maccabi, que ha llegado a jugar con cuatro jugadores exteriores y un pívot, en el Anadolu Efes, con Farmar y Lucas, en el Montepaschi Siena, con Hackett y Brown, o el Olympiacos, que durante muchos minutos acompaña a Spanoulis, una amenaza ofensiva de primer orden, de otro base. En el Caja Laboral, Zan Tabak insinuó el otro día una apuesta por Cook y Heurtel al unísono para buscar soluciones ofensivas ante la dura defensa del CSKA.

Si los equipos más potentes, con más largas plantillas y, por tanto, con más calidad en todas las posiciones, están acudiendo a esta fórmula, no puede hablarse de que sea estrictamente una moda, sino más bien una necesidad, según indica Eugeny Pashutin. Efectivamente, la reducción de espacios por la mejoría física de los jugadores obliga a contar con jugadores clarividentes, capaces de resolver en una baldosa y de poner el balón a sus compañeros en posiciones ventajosas, cerca o lejos del aro. En la propia Liga ACB está siendo una fórmula empleada con éxito por el próximo rival del Bilbao Basket. El CAI Zaragoza saca petróleo en los minutos que comparten sus dos bases, Pedro Llompart y Sam Van Rossom, que mezclan perfectamente en los esquema de José Luis Abós. Tampoco es raro ver en el Valencia Basket, otro de los rivales directos del equipo bilbaino, a tres ‘bajitos’ ocupando las posiciones de perímetro: San Miguel, Markovic, Ribas o Rafa Martínez. Y el Lagun Aro hizo esta apuesta tras la llegada de Morris Finley, que siempre ha jugado de base, para complementar a Raulzinho Neto y Javi Salgado, que ya habían compartido cancha en varios tramos de la temporada.

En los planes de Katsikaris para el Bilbao Basket entraba la posibilidad de que Nikos Zisis y Raúl López pudieran jugar juntos, sobre todo en finales de partido en los que se hiciera necesarios su control del juego y su experiencia. En algunos partidos ha ocurrido, pero las lesiones del catalán, que le han dejado fuera de varios choques, y los muchos minutos que acumula Vasileiadis en el puesto de dos han impedido que la fórmula se vea con más asiduidad. El de Salónica tiene esta temporada el balón en sus manos más que nunca, pero no tiene la facilidad de sus compañeros para generar juego. El problema es que ni Zisis ni Raúl tienen una acusada mentalidad anotadora, ese instinto que sí tienen muchos de los jugadores citados. Además, ahora mismo solo el griego está disponible para Katsikaris por lo que donde otros ponen hasta tres bases, el Bilbao Basket solo puede usar uno. No le ha ido mal con Roger Grimau de director de emergencia, pero tampoco es lo mismo.

Al hilo de esta creciente preponderancia de los bases, en el baloncesto europeo ha ido perdiendo peso la figura del tres alto. Jugadores como Álex Mumbrú, Andrés Nocioni o el ahora inactivo Pete Mickeal, dañinos cada vez que acuden al poste bajo, van quedando como raras excepciones en una época en la que la mayoría de los equipos disponen cuatro hombres abiertos y ponen el balón en gente capaz de desbordar en el uno contra uno o en el dos contra dos. Para eso, nadie mejor que un base, la persona que tiene el juego en la cabeza y el balón en las manos. Al fin y al cabo, como siempre, de él depende casi todo lo que pasa en una cancha.

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