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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Los porteros del Athletic tienen la maleta preparada



Gorka Iraizoz tendrá más competencia la próxima temporada. Foto MITXI

Gorka Iraizoz tendrá más competencia la próxima temporada. Foto MITXI

El salto de curso en el Athletic irá aparejado esta campaña a un cambio de ciclo. Tiempo de mudanza. Y con ello, el riesgo de que haya muchas piezas del mobiliario que se pongan patas arriba. El club bilbaino, afortunadamente, se caracteriza, salvo contadas excepciones, por tratar de dar un punto de naturalidad a las transformaciones. Ahora bien, quiera o no, el traslado siempre deja daños colaterales. En la temporada que se está yendo, la misma a la que apenas le quedan tres portazos, habrá un movimiento trascendente. No es otro que el que hace referencia a la portería.

La dirección deportiva del club de Ibaigane, comandada por José Mari Amorrortu, y el técnico que se hará cargo del primer equipo tendrán que hilar fino con la composición de la terna de guardametas. Más todavía cuando se echa un vistazo a lo que hay: solo basta enumerar los protagonistas para darse cuenta de que el excedente de porteros es envidable. Y ello invita a añadir que más de uno de ellos vive con las maletas preparadas, sin tener muy claro qué hará la próxima temporada y mucho menos qué escudo le tocará defender. Incluso, en qué Liga.
Hubo un tiempo en el que la portería del Athletic era como el arco de San Mamés. Consolidada. Pues bien, desde la marcha al Barcelona de Andoni Zubizarreta, al que muchos de los que luego jalearon por sus paradas le habían atizado por sus pecados de juventud (hasta se pudo escuchar que tenía cara de despistado), el equipo rojiblanco ha crecido a la espera de un portero con estabilidad. Iraizoz es el que más cerca ha estado de disfrutar de esa condición, pero el guardameta ha acusado el esfuerzo de equilibrio en el costoso alambre de saber que la portería rojiblanca tiene un rasero muy complicado: los fallos se hacen gigantescos y los aciertos cuesta reconocerlos. Es más, una frase que quedará para la historia con el portero navarro es que “paraba los días que el partido ya estaba decidido”. Injusticias.

Raúl. Foto MITXI

Raúl

Iraizoz llegó a Lezama coronado como el más fiel sucesor de Zubizarreta, al que alguno habría querido saltar para comparar a Gorka con el ilustre e irrepetible José Ángel Iribar. Son los peajes de la portería rojiblanca, en la que no eres nadie hasta que te buscan la comparación. “Aquí hay portero para años” era un rasgo común en las conversaciones rojiblancas. Nada nuevo bajo el sol. Cuando Dani Aranzubia conquistó el Mundial Sub’20 rivalizando en la portería con Iker Casillas, el mundo rojiblanco lo festejó por todo lo bueno que le caía a su portería. Sin embargo, años después, Aranzubia pasó a ser apedreado en plaza pública (San Mamés) y tuvo que meter su orgullo e ilusiones en un baúl para continuar la carrera en el Deportivo. En esas mismas fechas, Iñaki Lafuente también salió de Bilbao. Primero para abaratar el fichaje de Iraizoz (su destino inicial fue el Espanyol) y luego para dejar claro que hay vida más allá de la Catedral.

Kepa Arrizabalaga

Kepa Arrizabalaga

Desde la contratación de Iraizoz el único portero que se ha sabido sacar partido es Armando, un capricho de Caparrós que cayó de pie entre los aficionados. El sopeloztarra, un profesional gigantesco, se había hecho a la idea de que no iba a dejar Cádiz más que para ir de vacaciones, pero en estas llegaron Caparrós y la directiva de Macua para proponerle una oferta por la reciente lesión de Iraizoz y porque el utrerano no se fiaba de ninguno de los otros porteros que tenía. Arañó tres temporadas y jugó 21 partidos, 16 de ellos la campaña del debut por el percance de Iraizoz. Empezó a jugar sin siquiera haber tenido ocasión de tomar una cerveza con sus compañeros.

A partir de ahí, todo lo que ha habido o se espera que habrá es una incógnita. Raúl Fernández ha tenido una cercana oportunidad, pero toda la confianza que Bielsa pareció darle en la salida terminó por quitársela casi al instante. Son muchos los entrenadores que hablan maravillas de él, pero todavía no se ha sentado en el banquillo el técnico que decida a darle galones. Con casa recién comprada en el centro de Bilbao, el rubio no ha llevado las maletas al trastero porque sabe que este verano será ajetreado.

Lo mismo ocurre con Kepa Arrizabalaga, proclamado in pectore el primer gran portero de San Mamés Barria. Es un chico en progresión, cuentan que infinita, que al tiempo que se forma en el Bilbao Athletic atiborra sus deseos de estrellato en las concentraciones con la selección, donde el enjambre de aduladores y conseguidores de ilusiones es constante. Kepa contará en la pretemporada, pero sin garantía de seguir: su maleta puede dejarle en el filial o bien en una cesión con punto de retorno sin coste alguno para el club.

Iago Herrerín

Iago Herrerín

Y la tercera pata de tanto movimiento la protagoniza Iago Herrerín, que después de contar con experiencia en el exterior vuelve a tener presencia en Lezama. Fichado el pasado verano del filial del Atlético de Madrid (los dos caminos los hizo con Amorrortu) no tuvo ocasión de presentarse de rojiblanco porque de la misma fue cedido al Numancia, donde está realizando buenas actuaciones. El castreño tiene un reto personal en el Athletic, aunque firmó solo por dos temporadas y podría despedirse si en otro club de Primera le ofrecen continuidad en un contrato. El Betis es uno de los que le ha sondeado. ¿Servirá de moneda para abaratar el fichaje de Beñat? La respuesta, en otra ventanilla.

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