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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Los principios de Ernesto Valverde



Ernesto Valverde encara su tercera pretemporada al frente del Athletic. Foto MITXI

Ernesto Valverde encara su tercera pretemporada al frente del Athletic. Foto MITXI

Sus jugadores podrán jugar bien o no, algunas veces ganarán y otras no, pero la gente siempre acude al campo con un sueño. Valverde siempre ofrece argumentos para que los aficionados se sientan orgullosos de su equipo”. La nota en cuestión sobre el nuevo entrenador del Athletic la escribió Johan Cruyff en uno de sus artículos de La Vanguardia en 2007. No podía haber mejor carta de presentación. Bueno sí, quizá empezar con buena cara el campeonato. El Txingurri ya ha tenido dos arranques de Liga en el banquillo rojiblanco y, la verdad, nunca ha comenzado de buena manera: perdió en su debut contra el Barcelona en 2003, donde las buenas artes de los leones chocaron con la eficacia azulgrana, y al año siguiente solo pudieron arañar un punto en su visita a Osasuna.

Estrenarse con tres puntos estará en la cabeza de todos los que se pongan a sus órdenes en una pretemporada que comenzará el próximo día 9. Los futbolistas se encontrarán con un entrenador que aprovecha las semanas de preparación para meter una alta carga de trabajo, pero que también acostumbra a rodar a sus futbolistas con un buen número de partidos en los que alterna la dificultad de los oponentes para manejar la intensidad de sus jugadores. En sus dos primeros años en el Athletic jugó nueve y ocho encuentros amistosos en cada una de las pretemporadas, las dos con un stage principal en Holanda (la primera con sede en Papendal y la segunda a caballo entre varias localidades del territorio tulipán). En las dos, además, el primer partido del verano se saldó con goleada: en 2003 se ganó al Zamudio –Etxeberria fue el primer goleador de aquel año- y doce meses más tarde el equipo repitió resultado ante el Peña Sport, con Urzaiz como rey de gol en la primera función.

El verano de 2003 Valverde se refugió en el Centro de Alto Rendimiento de Papendal (Arhem, Holanda) para poner en marcha su ideario. El de Viandar de la Vera incorporó a varios jugadores del filial (Iraola entre ellos) y antes de comenzar el stage se reunió con el vestuario para presentar a los chicos con los que había ascendido del filial. Iraola, Bordas o Jonan García recibieron el primer refrendo público por parte de su entrenador. En menos de diez días también habrá jugadores del filial con ganas de estar en esa conversación que Valverde ofrecerá a sus jugadores antes del segundo fin de semana de julio.

Venía de entrenar en las categorías inferiores, de conocer el banquillo profesional como ayudante y de hacer un buen año con el Bilbao Athletic, pero nunca antes se había puesto al frente de jugadores de élite. Andoni Zubizarreta, entonces director deportivo rojiblanco y uno de los puntales del ascenso del Txingurri, estuvo a su lado y quiso marcar un territorio de paciencia. No le fue mal. La gira por Holanda fue brillante con victorias ante el ADO den Haag (2-7) y Volendam (1-3). Solo hubo un tropiezo, frente al histórico AZ Alkmaar (2-1) del que los leones se desquitaron a la vuelta ganando al Aurrera de Vitoria (0-4) y al Celta (1-2). Llegó entonces la puesta de largo en San Mamés, en el partido homenaje al socio contra el Chievo Verona. Los italianos frustraron la alegría ante la parroquia rojiblanca al imponerse por 2-1. Después, antes de abrir el campeonato con una derrota ante el Barça, los partidos del verano se cerraron con un triunfo ante el Barakaldo y un empate con Osasuna.

Un año más tarde, con el equipo clasificado para la Copa de la UEFA, la pretemporada también arrancó con inquietud. Si en 2003 la tensión giró alrededor de Valverde, que debutaba al frente del equipo y nunca antes se había sentado en un banquillo de Primera, el mes de julio de 2004 llamó la atención por la idea que tuvo el club de encargar a Darío Urzay una camiseta de diseño para jugar los partidos en competición europea. El artista obvió las rayas y apostó por una camiseta más parecida a un lienzo de museo modernista que a la tradición que siempre ha imperado en la uniformidad rojiblanca. La opinión pública fue ácida con el autor y con el club por atreverse a dar semejante paso. Así que buena parte de aquella pretemporada (6 victorias, un empate y una derrota) se centró en una camiseta que el Athletic estrenó el 5 de agosto de 2004 frente al Groningen. Aquel partido fue el único que los leones perdieron ese verano.

La polémica con la camiseta de Urzay continuó hasta la llegada del otoño, cuando la prenda fue retirada ante la UEFA por la recién entrada directiva de Fernando Lamikiz. El artista retiró al club los derechos de explotación de la camiseta. Una de las prendas ya confeccionadas pasó a formar parte de la colección del Museo Artium de Vitoria. Un año más tarde, el creador bilbaíno fue galardonado con el Premio Nacional de Arte Gráfico, ensalzando entre otras razones la labor realizada con la camiseta del Athletic, “que supone la ruptura de los ámbitos convencionales de consumo de la imagen gráfica y los soportes”. En octubre de 2005, cuando Darío Urzay fue premiado, Ernesto Valverde ya no era entrenador del Athletic.

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