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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Máxima ilusión, nuevas expectativas



Raúl López en el amistoso contra el Lagun Aro del pasado lunes

El Bilbao Basket, con seis debutantes, no rebaja sus objetivos en una Liga Endesa muy cambiada que busca renovar su catálogo de estrellas

La pretemporada da sus últimos coletazos para los clubes de la Liga Endesa que ya cuentan las horas para el estreno de la competición oficial este fin de semana y realizan los últimos ajustes en sus plantillas, incluso en forma de fichajes retardados por culpa de la crisis económica. Los resultados de la preparación deben ser valorados en su justa medida, pero los aficionados de los distintos equipos ya han empezado a dibujar sus expectativas, a colocar a los suyos en alguno de los escalones en que se dividirá esta Liga que algunos llaman de low cost y que consideran devaluada ante el poderío de los clubes rusos y turcos.

También los del Gescrap Bizkaia piensan en qué puede ser de su renovado equipo después de la pérdida de alguno de los jugadores que tantas alegrías les dieron en los dos cursos anteriores y que se convirtieron en ídolos para la grada, sobre todo Banic, Jackson y Blums. Los dos últimos amistosos ante el Lagun Aro y el Caja Laboral han devuelto el optimismo a los seguidores bilbainos, en cierto modo han borrado el escepticismo que siempre provocan los cambios y la llegada de nuevos elementos a las plantillas.

El choque ante los baskonistas confirmó que el nuevo Bilbao Basket es versátil, peleón y puede ser rápido y fluido. Quizás aún le falta contundencia defensiva, pero eso es algo que se consigue con el tiempo y el trabajo conjunto que las lesiones han impedido realizar con continuidad. Pareció que los cinco fichajes principales (Zisis, Pilepic, Moerman, Hamilton y Rakovic) llevaban en Bilbao mucho tiempo ya que las rotaciones no mermaron el rendimiento del Bilbao Basket, que fue a más con el paso de los minutos hasta someter de una forma solvente al Caja Laboral.

El domingo en Las Palmas empieza lo serio, pero no es atrevido pronosticar que el Bilbao Basket puede ocupar el escalón inferior al Barcelona y al Real Madrid, que parecen bastante por encima del resto de competidores. Los de Fotis Katsikaris parten como otros años en el grupo de equipos que aspiran a los puestos tercero al sexto, junto al Caja Laboral, el Unicaja y el Valencia, para repartirse las plazas europeos. Pensar en desbancar ahora mismo a alguno de los dos grandes resulta una quimera, más que nada porque azulgranas y blancos van a mejorar las plantillas con las que compitieron en la Supercopa.

El Bilbao Basket hace dos años y el Caja Laboral hace tres se colaron en esa fiesta de dos y conviene dejar un hueco para la esperanza. La alternativa más seria puede llegar de Málaga, de ese Unicaja que, aunque proclame austeridad, ha cambiado diez jugadores y ha contratado a Jasmin Repesa, un entrenador con más caché que resultados en los últimos años. En la Costa del Sol vuelven a pensar en cotas altas después de que la temporada pasada no entraran en el play-off y salvaran por los pelos su plaza en la Euroliga.

En Gasteiz buscan la manera de reemplazar a Pablo Prigioni y Mirza Teletovic, dos de sus referentes en anotación y espíritu, y reinventarse para recuperar el pulso ganador después de dos temporadas sin títulos y sin finales que el entorno baskonista no asume de buen grado. El famoso ‘carácter Baskonia’ necesita el respaldo de los éxitos, pero da la impresión de que los días de gloria cada vez van a ser más escasos en Zurbano, por pura ley de vida y del deporte.

El Valencia, como el Bilbao Basket, ha sabido rearmarse tras perder a tres miembros de su columna vertebral como De Colo, Claver y Caner-Medley y no se puede decir que la plantilla que manejará Velimir Perasovic sea sensiblemente inferior a la que fue finalista de la Eurocup y semifinalista de la Liga Endesa en el ejercicio anterior. Los taronjas, como tantas veces en los últimos años, lucharán por los mismos objetivos que el Bilbao Basket, que se resumen en uno: volver a la Euroliga.
Por debajo de estos seis equipos, la igualdad será grande en una Liga que verá debutar a 55 jugadores. Es cierto, se han ido siete de los diez mejor valorados de la temporada anterior, siete de los diez máximos anotadores, pero la competición puede descubrir nuevos valores que renueven su catálogo de estrellas para los próximos años. Además, han regresado Rudy Fernández, Marcus Slaughter, Sarunas Jasikevicius, Thomas Kelati, Marko Keselj o Uros Slokar. Se han quedado Erazem Lorbek, Andrés Nocioni o Leo Mainoldi. Y han llegado Nikos Zisis, Nathan Jawai, Qyntel Woods, James Gist, Zoran Dragic, Jon Scheyer o Salah Mejri, gente contrastada a nivel internacional. Además, la Liga Endesa ha recuperado a Aíto García Reneses para el banquillo del Cajasol. Y una Liga con ‘Don Alejandro’ es una Liga mejor, con más atrevimiento, justo lo que necesita para que el dinero no sea lo que la mueva y la haga atractiva.

La crisis ha hecho estragos, los directores deportivos han tenido que hacer encaje de bolillos para armas sus plantillas, pero la cosa no pinta tan mal. Pese a lo que sostienen muchos, la apariencia es que el Gran Canaria tiene mejor equipo, que el Estudiantes va a mejorar mucho de la mano de Txus Vidorreta, que el Joventut puede ser una sorpresa, que el Cajasol correrá y defenderá gracias a sus muchos jóvenes y que el CAI y el Lagun Aro pueden volver a ser competitivos, pese a algunos disgustos que se han llevado este verano.

El play-off es el sueño de muchos, la permanencia es la meta de todos los que habitan por debajo del segundo escalón. El Bilbao Basket ha demostrado en la pretemporada que los cambios pueden suponer un estímulo, un aliciente que empuje a mejorar. Nadie tiene más debutantes que el conjunto de Miribilla, donde ya se alimenta la ilusión de nuevas expectativas.

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