Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Milagro en Navidad



Fútbol es fútbol. Lo dijo un día Boskov y la frase quedó grabada para siempre en el primer lugar de la larga lista de tópicos que acompañan este deporte. Se podría recurrir a varios de ellos para tratar de encontrar una razón a lo que ocurrió anoche en San Mamés. El que perdona lo acaba pagando, podría ser otra de las frases manidas a recetar a los compungidos celtiñas, que tardarán en superar la injusticia que sufrieron en la catedral. Lo de que los partidos duran noventa minutos, mejor nos lo ahorramos, aunque también podría valer.

Lo cierto es que lo que ocurrió en San Mamés es una de las poderosas razones por las que el fútbol  es el espectáculo que más interés suscita en todo el mundo. Millones de personas de todos los confines de la tierra se apasionan, sufren y disfrutan con el fútbol, precisamente porque solo en el fútbol ocurren estas cosas. ¿Alguien se imagina un partido de baloncesto con tanto desequilibrio y semejante desenlace?. Es imposible. ¿Podemos pensar en un boxeador groggy, machacado por su rival durante diez asaltos que en el último instante es capaz de sacar un golpe ganador?. Ni siquiera hubiera llegado a esa posibilidad tras semejante paliza.

Pues bien, el Celta fue anoche el equipo de baloncesto que dominó el rebote en las dos canastas, tiró de tres hasta hartarse y robó decenas de balones y el Athletic fue el boxeador con las dos cejas partidas y la nariz machacada, al que el árbitro había contado en cada asalto, pero que al final sacó un directo demoledor al mentón del rival.

Da la impresión de que después de años de elogios más que merecidos, a Valverde y los suyos les está costando asimilar las críticas que genera el juego que están ofreciendo este año. Lo de ayer debería ser suficiente motivo para que dejen de mirar el dedo que señala la luna y atiendan a lo que realmente importa: su absoluta falta de recursos en todas las suertes del juego. Salvaron los tres puntos y hasta podrán decir que el fútbol les devolvió con creces lo que les quitó en Málaga, por ejemplo, pero la autocrítica es siempre más razonable que el esoterismo.

Es verdad que una vez más el Athletic encaró un partido de mucho compromiso con una alineación de circunstancias. Los remiendos en la defensa se deshilacharon a los cuatro minutos cuando Guidetti se plantó solo ante Arrizabalaga tras ganar la espalda a los dos centrales, y un estelar Yago Aspas se dedicó a dejar la cobertura rojiblanca hecha jirones durante todo el partido.

La presencia del intrascendente Vesga en el núcleo del equipo describe un estado de cosas que no es normal y que requeriría una explicación que no parece que va a llegar. Con Beñat sobrepasado por los acontecimientos y maniatado por Radoja, el centro del campo del Celta ejerció una superioridad abrumadora que cortocircuitó cualquier conexión con Aduriz, Williams y Munian, y sumió en el caos a la linea defensiva rojiblanca, superada siempre por la velocidad de sus rivales, incapaz de trazar una línea de fuera de juego que supliera con inteligencia la falta de piernas.

El Athletic fue un desastre sin paliativos en un primer tiempo en el que se vio superado en todas las suertes del juego. Llegar al descanso con el marcador a cero fue el primer milagro de la noche. La torpeza de Guidetti y el larguero en un globo de Aspas tuvieron la culpa.

La continuación fue peor, si cabe. Vesga se quedó en la caseta pero San José no aportó la solidez que se esperaba. El Celta jugaba demasiado como para que un simple cambio pudiera frenarle. Llegó el gol y si no llegaron más fue porque el palo otra vez y un extraordinario Kepa Arrizabalaga, lo impidieron. Si puede extraerse algo positivo del partido, además del regalo de los puntos, fue la constatación de que el de Ondarroa responde a las expectativas que han acompañado a su carrera hasta ahora. El paradón que le hizo a Radoja fue de los de guardar.

Pero ya sabemos desde Boskov que fútbol es fútbol. Al paradón de Kepa le sucedió una carrera desbocada de Williams por la banda que acabó en un buen centro que no encontró rematador. Williams, que hasta entonces no había dado una a derechas, galvanizó a una grada deprimida con un clásico de San Mamés: una mezcla de orgullo, rabia y casta condensada en un sprint. El chaval echó mano de las esencias y casi en la siguiente jugada provocó un penalti más dudoso que otros dos que el árbitro no vio en el primer tiempo. El añadido de la expulsión de Roncaglia y el empate de Aduriz abrieron un nuevo escenario a falta de diez minutos. El Celta se achicó y el Athletic pudo respirar por fin. Un balón a la olla de Balenziaga en el último suspiro, la devolución de cabeza de Williams y el soberbio voleón de San José con la zurda, obraron el milagro. Solo faltó que por la megafonía sonara White Christmas y que hubiera empezado a nevar para ambientar el milagro de Navidad después de la pesadilla.

 

Share This:

3 Comentarios

  1. Gracias por el blog , Juan Carlos.

    No comprendo la involución de los jugadores, no entiendo cómo cada vez se hace peor.

    Comprendo que Aduriz pierda facultades o que De Marcos acuse la fatiga, pero ver la falta de técnica de Williams, la evaporación de Sabin Merino, el bajón de San José, la desaparición de Iturraspe, las cantadas de Laporte, etc me sorprende.

    Yo no pido que estén todos a tope todo el año, pero no me esperaba que tantos hagan tantos errores, al mismo tiempo y desde hace un par de meses. Alguna razón hay para eso, y no creo que es Valverde, más bien me parece que se han acomodado, que lo tienen todo muy fácil. Es que no tengo otra explicación.

    • Tengo una teoría muy descabezada. Un argumento no demostrable, una teoría indemostrable. Una paranoía. No acierto a darle un nombre. Y es que creo que este “no juego” obedecería a que los jugadores saben que Ernesto Valverde no seguirá la próxima temporada y han entrado en la apatía, en la desmotivación, en estar de cuerpo presente pero de mente ausente. Siempre que hay crisis de juego suele haber algún tipo de marejada de fondo … llámame loco … iNo puede ser verdad!.

  2. Urte Berri on!
    Me alegro que sigas escribiendo en el blogg JCL.
    El juego…pues es el que es. Si eres de los que equipos que más balones pierde, sobre todo de centro de campo para arriba, si eres incapaz de hilvanar cuatro pases con criterio arriba, si apenas haces cambios de sentido con un mínimo de velocidad… pero hostias, coincide a mi modo de ver, con la baja forma y/o falta de confianza de unos cuantos jugadores, 7-8, y muy poco con la labor del entrenador. Ante la falta de juego estamos viendo otras cosas, en lo táctico, que nos hacen más fuertes en estos momentos. Además, no tengo el dato, pero sí la sensación de que se han distribuido muy bien los minutos. Si nos acordamos el año pasado por estas fechas llevábamos un tute de aquí te espero y con menos puntos.
    Basta con que los jugadores en baja forma suban el nivel, con la dinamita que tenemos arriba…en fin, tenemos un equipazo y como athleticzale me voy a ocupar más de disfrutarlo que de perder fuerzas y tiempo en debates sobre el entrenador, porque no tiene fundamento, no es el momento, y no es beneficioso para el equipo ni el entorno. No tengo ninguna duda que los jugadores harán lo mismo, disfrutar jugando al futbol y compitiendo con el Athletic.
    A POR EL BARCA!!!
    AUPA ATHLETIC!!!