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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Iker Muniain un veterano de veinte años



 

Iker Muniain jugó contra Osasuna su partido número 100 de Liga

Iker Muniain jugó contra Osasuna su partido número 100 de Liga. Foto Mitxi

Le faltan algo más de dos meses para cumplir los 20 años y desde el pasado verano ya luce en su solapa la insignia de oro con la que el Athletic premia a los jugadores que han defendido la camiseta rojiblanca en cien partidos oficiales. Los números de Iker Muniain Goñi son realmente abrumadores. A la edad en la que otros futbolistas apenas han debutado o están dando sus primeros pasos en la élite, él ya ha entrado de lleno en el grupo de los veteranos. Munian jugó el domingo ante Osasuna su partido número 100 de Liga, pero si se suman todos los partidos oficiales que ha disputado, la cifra se eleva ya a 142, contados los 30 de Europa League y los 12 de Copa que ya ha dejado a sus espaldas.

El suyo es uno de esos casos de precocidad que se suelen dar de tanto en tanto en el fútbol. Muniain suma además a su temprano debut, el gol que marcó en su segundo partido oficial ante el Young Boys, que le sitúa también a la cabeza de la lista de los artilleros más precoces de la historia del Athletic; fue además el goleador más joven de la historia de la Liga tras su diana al Espanyol en el primer partido, disputado solo unos días después de aquel choque contra los suizos.

Iker Muniain es uno de esos futbolistas sobre los que no caben dudas prácticamente desde el primer día en el que se calzaron unas botas. Es uno de esos futbolistas claros desde el principio, como suelen calificarles los técnicos. Javier Pozueta, el histórico ojeador del Athletic en Navarra y Félix Burgui, uno de sus alumnos más aventajados en el arte de descubrir diamantes en bruto, le encontraron muy pronto en la Chantrea. Y lo tuvieron tan claro que lo quisieron llevar a Lezama de inmediato. Tuvieron que esperar un par de cursos, hasta que Muniain cumplió los doce años de edad. Llegó acompañado por otras dos promesas, Joseba Alkuaz e Iñigo Eguaras. El primero ya no está en la disciplina de Lezama, el segundo ha pasado esta temporada del Basconia al Bilbao Athletic, siguiendo el escalafón habitual.

«Me contaron que la única forma de pisar el campo del primer equipo era entrenando con ellos y lo he conseguido«, cuenta el propio jugador en el libro que recoge la historia de Lezama. Tutelado por Koldo Asua, vivió durante su proceso de formación en la residencia de Derio, que el Athletic utiliza para acoger a las promesas que llegan de fuera.

Vicen Gómez, Unai Melgosa, Bingen Arostegi, Kike Liñero, Luis de la Fuente y Gontzal Suances fueron sus entrenadores hasta que Caparrós le reclamó para el primer equipo. Tenía solo 14 años cuando en el verano de 2007 se incorporó a la concentración del Athletic en Covaleda junto con Gorka Eraña, actualmente en el Barakaldo, e Ismael López. Aquel año tuvo que esperar hasta diciembre, mes en el que cumplía los 15 años, para incorporarse al juvenil B, donde jugó media temporada. La siguiente temporada se incorporó al juvenil de División de Honor, pero el 4 de enero de 2008, con los 16 años recién cumplidos, debutó en el Bilbao Athletic en un partido en el que sustituyó a su primo Julen Goñi y saltándose el escalón del Basconia.

Iker Muniain fue compliendo paso a paso las excelentes expectativas que despertaba. Por Lezama han pasado varios futbolistas que eran tan buenos como él a su edad, pero que se quedaron en el camino. Para triunfar en el fútbol profesional, jugar bien al fútbol es solo una de las muchas cualidades que se requieren. La mala suerte, una lesión inoportuna, la mala cabeza, un entorno poco adecuado… el futbolista tiene que superar muchos obstáculos antes de alcanzar la meta. Muniain los ha superado todos pero todavía no se puede adivinar donde está su meta.

Debutó en partido oficial con el primer equipo el 30 de julio de 2009 en una eliminatoria previa contra el Young Boys. Aquel partido lo empezaron Iraizoz, Iraola, Ocio, Amorebieta, Castillo; Susaeta, Orbaiz, Javi Martínez, Yeste; Toquero y Llorente. David López sustituyó a Yeste tras el descanso y Muniain pisó San Mamés por vez primera en el minuto 59 ocupando el puesto de Toquero. El Athletic perdió, 0-1 y se complicó su futuro europeo.

En el partido de vuelta, Muniain también salió desde el banquillo, pero esta vez estuvo más afortunado. Salió al campo en el minuto 70 para sustituir a Susaeta y dos minutos más tarde lograba el segundo gol del Athletic, el que aseguraba su clasificación.

Acabó el año de su debut jugando 26 partidos de Liga y 9 de la UEL, saliendo casi siempre desde el banquillo. Solo fue titular en cuatro partidos en cada competición y solo jugó dos partidos completos. Marcó ocho goles, seis en Liga y dos en la UEL y vio dos tarjetas amarillas.

La siguiente temporada participó en 35 partidos de Liga y 3 de Copa y aunque fue titular en 30 de los partidos de Liga, solo jugó completos once partidos. Marcó cinco goles y vio seis amarillas.

La temporada pasada, la primera de Bielsa, creció su participación: 33 partidos de Liga, 9 de Copa y 16 de UEL. Fue titular en 31 partidos de Liga, 15 de UEL y en toda la Copa. Jugó 36 partidos completos y marcó un total de 9 goles. Vio 11 tarjetas amarillas.

Del análisis de sus números se desprende que ha mantenido una progresión lógica, bien preservado por sus entrenadores, sobre todo por Caparrós, que pese a contar mucho con él en su segundo año, lo dosificó acortándole casi siempre su tiempo de estancia sobre el terreno.

Iker Muniain encara a Toulalan en San Mamés

Iker Muniain encara a Toulalan en San Mamés. Foto Mitxi

 

Como suele ocurrir con todos los futbolistas jóvenes, la espectacular irrupción de Muniain parece haber sufrido un frenazo. El burbujeante y explosivo futbolista de las dos primeras temporadas ha alcanzado un nivel en el que parece haberse estancado. Quienes soñaban con verle crecer hasta el infinito se preguntan qué está pasando para que aquel brillante chaval tenga tantas tardes grises.

No está ocurriendo otra cosa que la natural evolución de los debutantes. Todos comienzan deslumbrando en su primera temporada para pasar después por un periodo de estabilización en el que da la impresión de que no serán capaces de cumplir lo que prometieron en sus primeros partidos. Muniain está ahora en esa fase, pero sus circunstancias particulares y las del equipo le estan complicando este tramo de su carrera. Prácticamente desde el comienzo Muniain ha asumido responsabilidades que no se corresponden ni con su edad ni con su experiencia y a veces lo ha pagado caro en su rendimiento personal.

De una manera imperceptible el juego de Muniain ha ido cambiando, el chaval despreocupado que salía al campo a divertirse y a regatear a su sombra, está dando paso a un futbolista con un comportamiento más profesional, que se sacrifica en tareas defensivas y en la recuperación del balón. Y es tan bueno que con su corta estatura es capaz de disputar y robar el balón a rivales mucho más corpulentos. Pero ese trabajo le resta energía para brillar como brillaba antes.

La percepción que la grada tiene de este futbolista no se corresponde con su situación real. Munian ha jugado muchos partidos ya, pero sigue siendo un chaval que está aprendiendo el oficio. Tiene todas las cualidades para triunfar y si no media una desgracia está llamado a ser un futbolista que marcará una época en el Athletic. Pero ahora está en proceso de aprendizaje, en tiempo de cometer errores y corregirlos. Es un futbolista que lo tiene casi todo para triunfar, porque a su gran técnica le suma carácter, garra y generosidad en el esfuerzo. No es de los que se esconde aunque a veces interprete mal lo que debe ser virtud y la convierte en defecto. Se mete en guerras que no le convienen y a veces aflora en él la personalidad del futbolista suburbial, pendenciero y tramposo que debe eliminar cuanto antes de su repertorio.

Iker Muniain está llamado a ser de la estirpe de los grandes futbolista pequeños, la de los Johnstone, Chalana, Lato, Giresse o Messi, futbolistas que desde su corta estatura se erigían en mariscales que lideraban sus equipos. Pero  también ha habido futbolistas pequeños que llamaron la atención al principio que no pasaron de ser unos enredadores de vuelo corto. Algunas actitudes del chaval de la Chantrea indican que todavía necesita del consejo de los técnicos y, ¡ojalá! de algún compañero veterano y sensato. Es listo y sabrá asimilar lo que le digan y es tan joven todavía, que en su mano tiene el poder elegir qué quiere ser de mayor.

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2 Comentarios

  1. Buen post, interesante la trayectoria y la opinión sobre su juego. Alguien cuyas opiniones respeto mucho, dijo hace 5 años, en plena euforia, que cuidado, que Iker estaba aún en primero de crack. No se qué cursa ahora, pero no está aún ni licenciado ni, mucho menos, doctorado.

    • Discrepo de tu opinión, me conformaría con lo que es hoy mismo sin duda el jugador mas desequilibrante del Athletic, siempre que le pongan en su puesto cerca del área, creo que todavía tiene que crecer más y además lo hará, se le exige como si estuviera 10 años jugando en Primera, es listo, valiente y tiene personalidad cosa de que adolecen muchos jugadores del athletic.