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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

“No sabéis lo que habéis hecho”



Tal día como hoy hace 30 años el Athletic se proclamó campeón de Liga en Las Palmas. Foto del libro 'Días de gabarra y gloria'

Tal día como hoy hace 30 años el Athletic se proclamó campeón de Liga en Las Palmas. Foto del libro ‘Días de gabarra y gloria’

Ocurrió hace 30 años. En Las Palmas. El Athletic volvía a ser campeón de Liga veintisiete años después de su último título en el torneo de la regularidad. Un par de Copas, tres finales perdidas y aquella UEFA que se fue al limbo habían servido de consuelo en la larga travesía del desierto. Las nuevas generaciones de rojiblancos no habían visto nunca ganar la Liga al Athletic y, lo que es peor, habían perdido toda esperanza de conseguirlo. La llegada de jugadores extranjeros y las diferencias económicas cada vez mayores, alejaban el objetivo. Ni siquiera los dos títulos que los años inmediatamente anteriores había ganado la Real servían para renovar la esperanza pese a que la llegada de Clemente al banquillo fue algo así como un electrochoque. La afición guardaba la memoria de aquel pequeño e inteligente centrocampista malogrado para siempre como futbolista por una patada alevosa. El pequeño Bobby Charlton estaba haciendo sus primeras armas como entrenador, había dirigido a algunos equipos de categorías inferiores y el año anterior entrenó al Bilbao Athletic, su máxima cota. Cuando terminó la temporada 80-81 nadie pensaba en Clemente como entrenador. A la vuelta de aquel verano, era el máximo responsable del primer equipo. Cuando el día de la presentación le preguntaron por sus metas fue rotundo: ganar la Liga. No estaba nada mal para venir de alguien sin experiencia en la élite, que se hacía cargo de un equipo en plena reconstrucción después de la desaparición de la generación que había llegado a la final de la UEFA.

Hacía calor en Las Palmas aquel domingo Primero de Mayo de 1983. El Athletic había llegado el viernes con ilusión, sí, pero agobiado por un determinismo que le decía que el título era poco menos que inalcanzable. El equipo local se jugaba el descenso. Tenía que ganar para salvarse. El Athletic tenía que ganar y esperar a que el Real Madrid perdiera en Valencia, donde los locales, donde entrenados por Koldo Aguirre, el técnico del Athletic de la final de la UEFA, necesitaban también ganar para asegurar su salvación. El Insular y Mestalla estaban destinados a albergar las pasiones más extremas, la euforia y la depresión. Solo quedaba repartir los papeles. Las estrellas de los medios de comunicación, las cámaras y los focos, estaban en Valencia dispuestos a relatar el regreso a la gloria del Madrid. Meritorios y segundones se resignaban a cubrir el expediente en Las Palmas, lejos de donde se suponía que iba a estar la noticia.

Un espectador imparcial hubiera dicho que el Athletic había organizado el desplazamiento como un viaje de fin de curso, como un regalo que se hacía a sí mismo por una gran temporada que fatalmente no acabaría con el gran premio del título. En un vuelo viajaron los futbolistas convocados para el partido, los directivos de la expedición oficial y la prensa de Bilbao. En otro, el resto de los miembros de la plantilla y el cuerpo técnico de Lezama. En un tercero, los familiares y empleados del club. Algunos jugadores incluso habían pedido, y obtenido, el permiso para no regresar a Bilbao en el viaje de vuelta. Querían aprovechar para iniciar sus vacaciones en Canarias.

Hacía mucho calor en el estadio Insular cuando empezó el partido, pero un escalofrío recorrió los cuerpos de los rojiblancos cuando a los pocos minutos Miguel De Andrés enganchó un voleón que coló el balón por la escuadra de Zubizarreta, al pretender despejar un balón sencillo que llegaba desde la banda. El navarro sostiene una versión libre y muy personal de aquello. Asegura a quien le pregunta que a la vista de las precauciones que veía que estaban tomando sus compañeros y que a su juicio no conducían a nada, decidió romper el partido por su cuenta y riesgo para que el equipo olvidara sus miedos.

Lo cierto es que cuando De Andrés marcó aquel autogol, todos los fantasmas rojiblancos se dieron cita en el campo. La Liga perdida a última hora con Ronnie Allen en el banquillo, la final de la UEFA, los penaltis contra el Betis, aquella goleada que tres semanas antes había recibido el Athletic en el Villamarín… La fatalidad parecía cruzarse otra vez en el camino del equipo en el último momento.

Afortunadamente, los jugadores reaccionaron con entereza. El gol en contra fue un latigazo que espoleó a los leones. Antes del descanso Sarabia y Dani ya le habían dado la vuelta al marcador. En el segundo tiempo Sarabia otra vez, Argote y finalmente Urtubi completaron una goleada para la historia. Pero para cuando Sarabía hizo el tercero, la Liga ya no se estaba jugando en el estadio Insular sino en Mestalla donde el Real Madrid perdía su partido. Tendillo había marcado prácticamente en el mismo minuto en el que Dani le había dado la vuelta al mardador a cinco minutos del descanso.

La Liga se jugaba en Mestalla y en los transistores del Insular. El Athletic ya había hecho su trabajo, pero todavía tuvo que esperar tres largos minutos, con los jugadores arremolinados en torno al banquillo, donde Cedrún había escondido una pequeña radio desobedeciendo las órdenes de Clemente. Fueron tres minutos conteniendo el aliento, reprimiendo los abrazos, sin saber exactamente qué se hace en momentos así. En Las Palmas, el equipo, no más de una docena de periodistas que también habían bajado hasta el banquillo y un par de centenares de seguidores que habían viajado con la ilusión contenida y que estaban a punto de vivir un momento histórico. En Bilbao y en toda Bizkaia cientos de miles de almas rojiblancas que en el instante mismo en el que Ramos Marco señaló el final, se lanzaron a la calle a celebrar un título que nadie imaginó suyo hasta más allá del último suspiro. Algún nuevo campeón todavía sufría en el hotel viendo en el legendario Estudio Estadio las imágenes de las ocasiones madridistas en Valencia.

Sólo uno de los miembros de la expedición aparentó mantener la calma en todo momento. Él ya había vivido todo aquello varias veces y observaba el delirio de los más jóvenes con una media sonrisa. Piru Gainza era el único que en aquellos primeros momentos de euforia desmedida era consciente de lo que acababa de ocurrir. “Chavales, no sabéis lo que habéis hecho”, les advirtió. Se empezaron a dar cuenta de lo que había pasado aquel Primero de Mayo, dos días más tarde a bordo de una gabarra.

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Un comentario

  1. Tocaba en la humilde fanfarria del barrio, y quedamos, ganara o perdiera, a las 19 en Somera… menuda noche (y días siguientes) Ese día, tocamos en el programa de Sarita Estévez, Maratón, en Radio Juventud. ¡Qué recuerdos!

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  1. Un 1 de Mayo de hace 30 años el Athletic ganó la Liga en Las Palmas | ¡¡ Simplemente... Athletic !! - [...] vía Un 1 de Mayo de hace 30 años el Athletic ganó la Liga en Las Palmas. [...]