Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

De nuevo en Europa, sin aspavientos



Así, como quien no quiere la cosa, el Athletic ha entrado en Europa por cuarta temporada consecutiva, lo que suma siete temporadas de las nueve últimas en competición continental, una de ellas en Champions. No está mal para un equipo que apenas ficha, lleva dos años sin hacerlo, y que se nutre de lo que produce su cantera. En estos tiempos en los que la lectura de la prensa deportiva en verano provoca una cierta sensación de náusea provocada por las mareantes cifras que se mueven por ahí, lo del Athletic debería ser noticia de primera plana. No lo será, porque en el fútbol de hoy en día que un equipo como el rojiblanco sea habitual en las competiciones europeas y esté entre los treinta mejores coeficientes del continente, interesa menos que los cambios de peinado de la estrella de turno o el embarazo de la novia del goleador. Así se está escribiendo esta historia, queridos niños.

También la afición de San Mamés se ha habituado a ver partidos internacionales. Quedaron muy atrás los tiempos en los que catedral se venía abajo al grito de ¡Athletic UEFARA! y las noches europeas generaban un ambiente tan especial en Bilbao. Ahora es poco menos que una rutina, como se pudo comprobar en San Mamés. Acudió mucha gente a la catedral, pero faltó la electricidad de las grandes noches. El resultado del partido de ida había encaminado muy bien la eliminatoria y se trataba solo de certificar el pase poniéndole el sello reglamentario.

Decía el entrenador del Panathinaikos la víspera que su equipo jugaría con valentía porque, entre otras cosas, no tenía nada que perder. También Ziganda y los suyos manifestaron su preocupación por el comportamiento que podría tener un equipo obligado a recurrir a la heroica. Al final, no hubo odisea en San Mamés. Los héroes helenos se quedaron en la literatura clásica. Los futbolistas del Panathinaikos se comportaron como honrados asalariados que saltaron al césped con la idea de ganarse el jornal pero sin deslomarse, haciendo lo justo para cubrir el expediente.

La temida salida en tromba de los griegos no se produjo porque el Athletic se hizo con el balón y enfrió el partido desde el primer minuto. Los de Ziganda tenían muy claro que en estos casos lo mejor es que no pase nada y los minutos corran sin sobresaltos. Los planes les salieron a pedir de boca y redondearon la cosa con un gol a los veinte minutos que vacunó a los griegos contra cualquier fiebre levantisca. El gol, por cierto, mereció por los noventa minutos. Fue una obra de arte de Aduriz, con un pase al espacio para Susaeta que fue pura poesía. Por mucho menos le hacen a más de uno un especial en alguna televisión. Susaeta vio el pase, y se la puso a Muniain para que la empujara a la red. Asunto finiquitado.

Solo en el tramo final del primer tiempo el Panathinaikos dio señales de vida. No les quedaba más remedio que dar algo más que un paso adelante. Entre eso y que el Athletic se acomodó con la ventaja, los griegos vieron un poco más de cerca a Herrerín, aunque fuera para conocerle de vista si se encuentran con él en alguna otra ocasión y poder saludarle. Un remate a la base del poste en el minuto 40 fue toda su producción ofensiva y llegó por un despiste de San José en el centro del campo, quizá el único en toda la noche. Quién sabe qué giro hubiera dado el partido de llegar al descanso con empate a un gol. Nunca lo sabremos. La sensación que queda es que al Athletic le hubiera bastado con mantener la calma para solventar cualquier problema.

El partido se fue al descanso con ventaja rojiblanca, que se sumaba a la que ya traía de Atenas, así que el segundo tiempo se jugó a beneficio de inventario. Los griegos se fueron diluyendo poco a poco con el paso de los minutos y el Athletic se fue sintiendo cada vez más cómodo para mantener un control absoluto sobre el partido.

Llegó el momento de sacar la lupa para observar los detalles. El papel de Muniain decididamente en la media punta desde el pitido inicial en ausencia de Raúl García, por ejemplo, volvió a ser determinante en el desempeño de todo el equipo. Pero el personal puso más atención en el cuasi debutante Córdoba, que se desenvolvió en esa banda izquierda por la que tantas leyendas rojiblancas han transitado. Al chaval le costó entrar en juego, pero fue creciendo a medida que ganaba confianza y acabó siendo uno de los protagonistas. Hay que ver la pasta que le hubieran pedido al Athletic por este chico si llega a estar, digamos que en Osasuna, por ejemplo. Y eso que estuvo más comedido de lo que solía estar en el Bilbao Athletic cuando encaraba al rival con su regate en velocidad. No ensayó la suerte en demasiadas ocasiones, aunque se fue casi siempre cuando lo intentó, y prefirió jugar con paredes y apoyos con los compañeros. Trabajó muy bien incluso en la recuperación y, en definitiva mostró cosas que le presentan como un jugador muy interesante.

El resto de sus compañeros cubrió el expediente sin alharacas ni excesos; con oficio, fútbol control y una presión que acabó asfixiando a un Panathinaikos que sacó bandera blanca cuando todavía faltaba más de media hora. El Athletic estará hoy en el bombo europeo por cuarto año consecutivo, lo que no sucedía desde los años de las Ligas y posteriores. Así, como quien no quiere la cosa, sin aspavientos, sin darse importancia, aunque la tiene; mucha más de lo que algunos piensan. Toca felicitarnos por poder disfrutar de un equipo solvente que ha cumplido su primer objetivo de la temporada muy lejos todavía de su mejor versión.

 

Share This: