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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Otro ensayo para confirmar que el Athletic está en la dirección correcta



Aduriz marcó el primer gol y dio el segundo ante el Benfica. Foto AC

Dijo Valverde tras el partido contra el Benfica que, a pesar de su carácter amistoso, en este tipo de partidos sí que importa el resultado por el prestigio que aporta un marcador adosado al nombre de un histórico. Es cierto que la victoria ante el equipo portugués tiene más trascendencia mediática que la conseguida hace un par de semanas ante el Paderborn, recién ascendido a la Bundesliga, pero, a estas alturas del verano sigue siendo muy conveniente relativizarlo todo, resultados y nivel de juego. El Athletic le ganó a un Benfica menor, metidos como están los portugueses en un proceso de renovación del equipo después de sus éxitos de la pasada temporada. Fueron campeones de la Liga y la Copa portuguesas, sí, y llegaron a la final de la Europa League, eliminando contra todo pronóstico a la Juventus, pero aquel equipo se parece muy poco al que ahora está intentando armar Jorge De Jesús, pese a que media docena de los futbolistas que alineó de salida, fueran titulares el año pasado.

No está teniendo un verano agradable este Benfica que ha perdido cuatro de los seis partidos que ha disputado hasta la fecha, aunque conviene matizar que ha caído ante rivales como el Sporting de Lisboa, el Ajax, el Olympique de Marsella de Bielsa o el propio Athletic, aunque no por ello hay que menospreciar el partido que jugaron los de Valverde en Friburgo.

Estamos ante el eterno dilema: es difícil establecer si el Benfica pareció un equipo menor porque lo es o porque el Athletic no le dejó ser más. Físicamente los portugueses fueron claramente inferiores a los rojiblancos, de eso no hay duda porque lo certifican las carreras ganadas por unos y otros, la anticipación y la frescura de piernas. Pero es que también fueron inferiores en técnica individual y, sobre todo, en claridad de ideas y conceptos generales. Una vez más, y ya no es novedad este verano, el Athletic se mostró como un equipo muy sólido, hecho, trabajado, con las ideas claras; un grupo que sabe lo que quiere, cómo conseguirlo y, lo que es mejor, cada día está más cerca de lograrlo porque el trabajo físico acumulado empieza a rendir frutos.

Valverde mantuvo además en el campo durante ochenta minutos a su equipo inicial, indiferente al carrusel de cambios de su colega después del descanso. Jugó el Athletic con un once inicial que muy bien podríamos encontrar en la competición, con la única ausencia de Susaeta y la entrada de Beñat en la media punta, a la espalda de Aduriz.

La ausencia de Herrera abre un abanico de variantes en esa posición y Beñat personifica una de ellas, y no precisamente la menos estimable. El que fuera fichaje estrella el año pasado sigue pendiente de justificar su presencia en el Athletic y tiene ante sí una buena oportunidad para reivindicarse. Formó en el centro del campo por delante de Iturraspe y Rico, una posición que quizá no es la más idónea para sus características, pero en la que podría encontrar un hueco en las circunstancias actuales. No tiene una velocidad explosiva para imponerse en espacios cortos y tal vez necesite una visión más panorámica del campo para desarrollar mejor todo su fútbol, pero tiene técnica individual y recursos como para desenvolverse en el campo de minas que precede a la frontal del área, como demostró con su maniobra en el gol que marcó.

Completó un partido esperanzador Beñat, lo mismo que todos sus compañeros, muy ordenados siempre, convencidos de lo que hacen y dando muestras sobradas de que juegan prácticamente de memoria en aquellas circunstancias que exigen recursos estudiados para solventar problemas conocidos. Presionando la salida del balón del rival, el Athletic se hizo con el control del partido desde el primer minuto y solo lo perdió los cinco minutos posteriores al primer gol, cuando el Benfica amagó con una reacción de rabia al verse por detrás en el marcador. Pero fue solo un amago que se diluyó en el descanso y apenas tuvo continuidad los primeros cinco minutos de la reanudación.

El Benfica pareció siempre un equipo menor, pese a jugar ante una nutrida presencia de aficionados portugueses que, sin duda, no se esperaban ver a su equipo a merced siempre del rival. Iraizoz pasó completamente desapercibido por la seguridad que mostró casi siempre la defensa liderada por Laporte, que fue, además uno de los mejores rematadores de su equipo. Amagó a centro de Beñat con un cabezazo que Artur sacó de puños en una gran intervención, pero su segundo cabezazo, al saque de un corner por Ibai, llevó el balón al poste y de ahí a la bota de Aduriz que fue el más rápido en reaccionar para marcar a puerta vacía. También Iraola se mostró muy activo con subidas constantes por su banda mientras que Balenziaga se mostró más comedido en este aspecto y Gurpegui evidenció que necesita más tiempo.

Iturraspe empieza a adquirir maneras de mariscal y volvió a desenvolverse con una autoridad formidable; Rico estuvo en lo suyo, echando una mano atrás y adelante, cubriendo kilómetros, rebañando balones aquí y allá y apareciendo en los lugares más inesperados. Beñat agradeció ese apoyo y tuvo el respaldo suficiente para moverse con libertad por todo el frente del ataque, particularmente permutando la posición con Muniain para aparecer uno por banda y el otro por dentro alternativamente, lo que complicó la vida sobremanera a los defensores portugueses. La aportación de Ibai al otro lado y el siempre eficaz trabajo de Aduriz, que marcó un gol de oportunista y dio el otro a Beñat con una inteligente cesión de cabeza, completaron un equipo que sigue teniendo una pinta excelente.

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Un comentario

  1. Ihazkoarekin konparatuta ni aurtengo taldearekin eta honek eskaintzen duen panorama ikusgarriarekin geratzen naiz. Prest nago emoziorako.