Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

¿Por qué se van?



Amorebieta y Llorente en un entrenamiento de esta semana. Foto MITXI

Amorebieta y Llorente en un entrenamiento de esta semana. Foto MITXI

La retirada de la oferta del Athletic a Fernando Amorebieta supone de hecho la salida del central de la disciplina rojiblanca al final de la temporada.  Se cierra así una lista de bajas que abrió Javi Martínez en agosto y se completa con Fernando Llorente. Tres futbolistas internacionales que fueron piezas clave durante la pasada temporada abandonan el Athletic pese a que uno tenía un buen y largo contrato, mejorable sin duda, de habérselo propuesto al club, y los otros dos disponían de ofertas de Ibaigane que ningún otro club igualará. Y el aficionado se pregunta estupefacto por qué se van.

No es sencillo encontrar una respuesta concreta a esa pregunta. Estamos ante tres casos que tienen algunos elementos en común además de la coincidencia temporal, pero que en el fondo constituyen tres historias diferenciadas. No es descartable el efecto dominó, ni la contaminación mutua. Puestos a buscar el mínimo común denominador, la condición de internacionales de los tres puede ser un buen punto de partida. La ambición económica, el profesionalismo interpretado con la banda sonora de la caja registradora y el alejamiento de la realidad aparecen también como elementos comunes de tres argumentos distintos cuyos desenlaces están todavía por ver.

Por empezar por el principio, no es casualidad que los tres jugadores fueron destacados por el anterior presidente con el calificativo de estratégicos. Los adjetivos los carga el diablo cuando se ponen en contacto con un material tan sensible como las mentes de los futbolistas o de sus familiares. Porque pueden entender estratégico como imprescindible y a partir de esa consideración las cosas se complican. Alguien que se cree imprescindible se siente legitimado para exigir lo que considere oportuno convencido  de que sus deseos serán órdenes.

Algo de eso ha habido en los casos de Llorente y de Amorebieta. El de Javi Martínez responde a otros parámetros. Muchos meses antes del desenlace, un empleado de la agencia que representa al navarro anunció en una televisión una salida traumática de Javi Martínez del Athletic. Lo que pudo sonar a  baladronada debió de tomarse en serio en el seno del club, aunque ni la duración del contrato ni lo elevado de la cláusula hacían prever lo que ocurrió después. Hace pocas semanas otro empleado de la misma agencia se jactaba en una entrevista de la calidad profesional de la empresa que le paga atribuyéndole el mérito exclusivo de forzar al Bayern a pagar los 40 millones de la cláusula. Así se escribe la historia. El negocio de los representantes consiste en mover a sus clientes cobrando la comisión correspondiente en cada operación. Javi Martínez ya ha protagonizado dos movimientos de gran calibre: de Osasuna al Athletic y del Athletic al Bayern. Negocio redondo.

El de Fernando Llorente parece más un problema de pérdida de percepción de la realidad. Quien se presenta a sí mismo como todo un campeón del Mundo y de Europa con sus estadísticas en la selección, demuestra tener una visión de la realidad un tanto distorsionada, bien por autosugestión o por el pernicioso efecto que siempre tiene la adulación. Escuchando a Llorente lucir sus títulos uno no puede evitar recordar, mutatis mutandi, la anécdota de DiStéfano cuando en su época de entrenador abroncó a un futbolista especialmente obtuso con una frase demoledora: “Me pregunto quién fue el cabrón que le convenció a usted de que podría vivir de esto”. Quién ha conseguido convencer a Llorente de que es una estrella de nivel mundial al que el Athletic, y los casi cinco millones de euros netos por año que le ofrecía, se le ha quedado pequeño. Esa es la pregunta. Llorente aplazó su respuesta al Athletic hasta después de la Eurocopa convencido de que la exposición en el escaparate internacional sería definitiva para dar el pelotazo. Ni el fracaso (no jugó ni un minuto) ni la ausencia de ofertas concretas le hicieron rectificar. Después de que su hermano-representante lo fuera ofreciendo aquí y allá, nos hemos enterado de que su sueño de toda la vida era jugar en la Juventus.

No es el primer futbolista del Athletic que pierde el oremus en las concentraciones de la selección. Algunos históricos rojiblancos que se suelen poner como ejemplo de fidelidad a los colores, lo primero que hicieron al regreso de una concentración  fue presentarse en las oficinas del club para contarle al presidente de turno lo que se habían enterado que pagaban en otros sitios. Eran otros tiempos y las aguas volvían siempre a su cauce entre el derecho de retención, un cierto paternalismo y un ajuste en la ficha.

Fernando Amorebieta también es internacional pero, a diferencia de su tocayo, ni siquiera puede presumir de títulos conseguidos en el banquillo de los suplentes. Por eso resulta más asombroso su nivel de exigencia a la hora de la negociación. Aspirar a convertirse en uno de los centrales mejor pagados de la Liga, cuando no se es, ni de lejos, uno de los mejores en el terreno de juego, nos remite de nuevo a la pérdida del sentido de la realidad que afecta a no pocos futbolistas. En su caso se añade la peculiar interpretación que hacen los jugadores del aserto: el fútbol es de los futbolistas, que muchos de ellos traducen por: el club es de los futbolistas. Seguramente lo desmesurado de la petición económica de Amorebieta tiene bastante que ver con la evidencia de que el Athletic tiene los 40 millones de Javi Martínez en caja.

En el caso de Amorebieta el calificativo de estratégico puede considerarse especialmente dañino, además de equivocado. El defensa ha demostrado carecer de la mínima empatía con el club y con una directiva que, a diferencia de la anterior, le ha permitido acudir a las convocatorias de la selección de Venezuela, por no hablar de su operación de pubis este verano, después de acudir lesionado a la selección y dejar pasar las vacaciones.

La salida de tres de los jugadores más importantes el mismo año ha cuestionado el papel de los dirigentes del club, aunque el paso del tiempo haya servido para aclarar algunas circunstancias. Forzar el pago íntegro de una cláusula que roza el disparate constituye una buena gestión. La ausencia de ofertas concretas por Llorente desmiente a quienes acusaron al club de renunciar a una venta, aunque fuera a la baja. Sencillamente, no hubo comprador. Y siguiendo un orden cronológico, negociar la cláusula de Llorente hubiera privado al Athletic de autoridad moral para mantener la firmeza con quien sí tenía un pretendiente. No vale el argumento de que Llorente acababa contrato y a Martínez le quedaban cuatro años. Negociar con Llorente hubiera llevado necesariamente a negociar con Martínez, salvo que se hubiera preferido evitar un problema de un año a cambio de quedarse con otro para cuatro temporadas. En cuanto a Amorebieta, si se puede censurar algo a la directiva es la generosidad de su oferta, rayana con la magnanimidad.

 

El Athletic ha renovado en este último año y medio a una docena de jugadores entre el primer equipo y quienes como Ramalho, Saborit o Laporte están llamando a su puerta o ya la han cruzado. Es verdad que tres de los más destacados han preferido marchar y lo que llama la atención es que solo uno ha dado el paso porque tenía un pretendiente dispuesto a hacer un desembolso insólito. Se ha hablado de falta de compromiso, de ausencia de sentido de pertenencia, de desencuentros con el entrenador… del sino de los tiempos. El hecho es que hablamos de dos futbolistas formados en Lezama desde su más tierna infancia y un tercero que llegó prácticamente como juvenil. Se trata de discernir si se trata de algo excepcional, sobredimensionado por la coincidencia temporal, o una forma de actuar que otros pueden repetir en el futuro. Sería demasiado osado aventurar una respuesta ahora.

La fidelidad a los colores o el sentido de pertenencia se han puesto en cuestión durante todos estos meses. El propio Urrutia ha confesado sus dudas respecto al trabajo de fidelización en Lezama, asunto que requeriría un debate en profundidad. Hace unos años el club ya se vio obligado a prohibir taxativamente que los chavales acudieran a los entrenamientos ataviados con camisetas de otros equipos. El asunto da una pista de por dónde van los tiros.

En estos tiempos de urgencias no faltan quienes dudan del futuro del modelo del Athletic apoyados en una frase que pronunció Urrutia, pero olvidando todos los matices. Claro que si todos los jugadores actuan como Martínez, Llorente y Amorebieta el Athletic tal y como lo conocemos no tiene sentido. Pero Iturraspe, De Marcos, Susaeta, Ekiza, Aurtenetxe… y todos los demás han elegido seguir siendo rojiblancos, lo mismo que Aduriz o Herrera eligieron venir, y son ellos los que garantizan el futuro del club. Mejor que preguntarse por qué se van sería preguntarles por qué se quedan. Tal vez encontraríamos la respuesta que nos hace falta.

Share This:

2 Comentarios

  1. De verdad que le he dado muchas vueltas al coco, con este tema. Porqué? El hecho de que se vayan y no quieran seguir en el Athletic, un palo para los ATHLETIZALES. Las formas de marcharse de los tres “estratégicos”, para matarlos a palos.
    Una pena, que encima dos de los tres hayan sido formados aquí desde críos, se marchen siendo buenos jugadores y críos con 27 años. Su falta de valentía para dar la cara y ser sinceros, tampoco se olvidará. Sobre el por qué se van, coincido con las razones que das JCL. Si acaso yo incidiría más en su entorno y en el cajón desastre que es, esta puta sociedad. Donde hace tiempo que lo individual prima sobre lo colectivo, los interés lucrativos de unos pocos sobre el interés social y con una clase política al frente que se dedica a desvalijar el país y a desmantelar derechos colectivos, para dejarlo en manos privadas, individualizadas.
    No hay nadie cerca de/ con influencia en estos sujetos que tenga dos dedos de frente?
    En fin, pasado e historia, triste historia.
    P.D.: Propongo que si algún Presidente en el futuro a la hora de renovar o fichar a alguien lo describe como estratégico /imprescindible/ insustituible, etc., lo fusilamos al alba.

  2. Hay cosas incompletas en tu análisis, sobre todo un facotr importantísimo : la legítima ambición que tiene hoy en día un futbolista internacional (juegue mucho o poco en la selección), de querer competir al máximo nivel con la posibilidad de ganar títulos o jugar en competiciones donde ni de lejos el Athletic va a jugar habitualmente. Para mí los dos casos de LLorente y Martinez son claros en ese sentido, no tanto en que ganen mucho más allí donde van. (En el caso de Javi si).

    Me joroba que s ehayan ido como socio un huevo, y si creo que la junta no ha gestionado bien cosas, pero la razón que apunto me parece fundamental