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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Premio al esfuerzo colectivo



 

Dani García volvió a ser un futbolista clave en el sistema del Athletic. Foto AC

El Athletic se quedó a un suspiro de completar la hazaña en el Camp  Nou. Corría ya el minuto 84 cuando Munir estableció el empate definitivo aprovechando una doble acción de Messi. Los de Berizzo acariciaban la victoria pero se tuvieron que conformar con un empate que no debe suponer decepción alguna. El punto sumado en el Camp Nou fue un punto de orgullo, un punto amarrado a base de solidaridad y esfuerzo colectivo, un punto más que merecido pese a que al equipo le tocó sufrir durante todo el segundo tiempo, sobre todo a raíz de la incorporación del astro argentino en el minuto 55, cuando Valverde ya empezaba a ver de cerca las orejas del lobo.

El segundo tiempo, defendiendo como gato panza arriba, no debe hacer olvidar la gran primera parte que completó el Athletic. Fueron cuarenta y cinco minutos plenos de confianza en las propias fuerzas, con una ejecución sobre el césped de la táctica dibujada en la pizarra que rozó la perfección. Es cierto que el equipo volvió a quedarse a medias y que sigue sin redondear un partido completo, pero eso es tan cierto como que enfrente estaba un Barcelona muy necesitado, que al final no pudo evitar quedarse sin ganar por tercer partido consecutivo.

El Athletic fue el equipo valiente que quería Berizzo. Los rojiblancos presionaron muy arriba a un Barcelona que se las vio y las deseó para hilar la mínima parte del juego que genera habitualmente. Con Messi y Busquets en el banquillo, los blaugranas le regalaron cuarenta y cinco minutos al Athletic. A lo mejor, Valverde infravaloró a su antiguo equipo; tal vez pensó que con Coutinho, Dembelé y Suárez tenía suficiente para doblegar a los leones. Craso error que el técnico corrigió solo a medias en la segunda parte, cuando, reconociendo la evidencia, se apresuró a dar entrada al imprescindible.

Se habla mucho en Bilbao de los problemas que le está generando al Athletic la decadencia de Aduriz. Habrá que ver lo que ocurrirá con el Barcelona cuando le falte Messi. El equipo blaugrana sí que vive de un solo jugador, aunque es lógico que lo haga tratándose de un futbolista que no solo es el mejor del mundo, sino que se empeña en demostrarlo cada minuto que juega.

El Athletic no puede vivir de un solo jugador. Los rojiblancos deben apoyarse en el trabajo colectivo, en la solidaridad, en el esfuerzo sacrificado y callado, sin alardes para la galería pero de una eficacia demoledora en el campo. El Athletic vive ahora mismo del trabajo descomunal de un recién llegado como Dani García, un portento en el desempeño táctico, del derroche físico de un De Marcos al que dan ganas de abrazar, o de la aplicación constante de futbolistas como Raúl García o Susaeta, los primeros defensas del equipo cuando éste pierde el balón.

Ni siquiera la lesión de Iñigo Martínez a los veinte minutos alteró el plan del Athletic. Le sustituyó el joven Nolaskoain con la suficiencia de un veterano que llevara varios trienios defendiendo en un estadio como el Camp Nou. Junto a Yeray, selló el centro de la defensa hasta el punto de que el Barcelona se fue al descanso prácticamente sin ver de cerca a Unai Simón.

Salvando las distancias y la entidad de los rivales, el Athletic le hizo al Barcelona lo mismo que al Betis hace un par de semanas. La presión adelantada y los marcajes individuales a los encargados de la creación de los blaugranas, maniataron a los de Valverde y provocaron constantes robos en terrenos comprometidos para catapultar a Williams o para proyectar a Balenziaga y a De Marcos por las bandas.

Una incorporación de Balenziaga en el minuto once volvió a demostrar que el VAR no es la panacea, ni mucho menos. Habíamos quedado, o al menos eso habíamos entendido todos, que los jueces de línea tenían más libertad para dejar jugar en situaciones dudosas, gracias a la red de seguridad que les proporciona la tecnología. En caso de duda, no se levanta el banderín y si la jugada acaba en gol, el VAR se encargará de descubrir si hubo fuera de juego o no. Por eso no se comprende el fuera de juego que le señalaron a Balenziaga cuando se iba solo y con toda la ventaja para dejar un pase de gol a Williams. Balenziaga no estaba en fuera de juego, pero el lince del banderín abortó una jugada prometedora, por decirlo en el pintoresco léxico de los árbitros.

Afortunadamente no hubo ninguna duda acerca de la posición de Susaeta cuando controló el balón y se tomó su tiempo para enviar un regalo de balón, con lazo y todo, para la incorporación de De Marcos en el segundo palo. La jugada lo dice todo: el lateral derecho del Athletic rematando en el área pequeña en el minuto 40 de la primera parte.

Antes Williams ya había protagonizado una jugada de gol, regateando incluso a Ter Stegen, aunque el balón se le fue lejos y la jugada acabó en nada. El Barcelona, por su parte, no proporcionó más noticias que un par de remates de Suárez a los que respondió muy bien Unai Simón, alguna correría estilosa de Coutinho o un par de detalles de Dembelé; muy poquita rentabilidad para tanta inversión.

La película volvió a cambiar tras el descanso, y otra vez lo hizo para mal del Athletic. Su puesta en escena no se pareció en nada a la de la primera parte. El equipo dio un paso atrás, cedió en su presión y le regaló el balón al Barcelona. Habrá que analizar si fue un movimiento voluntario o la consecuencia del tremendo esfuerzo de la primera parte. La salida de Messi acentuó más el nuevo escenario y el Athletic solvente y suficiente de antes del descanso se volvió a convertir, como en el Villamarín, en un homenaje a Numancia, solo que esta vez con los once jugadores sobre el campo.

Coutinho estrelló un balón en el larguero y Messi otro en el poste mientras que el reloj apenas corría y el Barcelona vivía en la frontal del área del Athletic, puesto que el bastaba con recoger los despejes alocados del rojiblancos para reiniciar el ataque.

Una falta botada por Messi desde la distancia que más le gusta, sirvió para poner en evidencia el trabajo táctico del Athletic durante la semana. En una acción perfectamente estudiada, De Marcos retrasó su posición para repeler de cabeza el envío que Messi había puesto lejos del alcance de Simón.

A donde no pudo llegar De Marcos fue a tapar otra doble acción del argentino. Su remate seco y raso desde el lateral del área lo repelió Simón en primera instancia, con tan mala suerte que la pelota volvió a caer a los pies de Messi. Su segunda acción, un remate que pareció un centro o un centro que pareció un remate, lo desvió Munir en el área pequeña a la red. El reloj señalaba el minuto 84 y al Athletic se le escurría el partido entre los dedos.

Afortunadamente en el tiempo restante no hubo más que un remate a las nubes de Rakitic en buena posición. Para entonces San José ya llevaba un buen rato achicando balones sustituyendo al agotado Beñat y Aduriz intentaba retener algún balón en terreno del Barcelona aunque solo fuera para ganar tiempo.

El Athletic sigue en su tobogán. Se pegó una buena costalada el miércoles dejando una sensación horrible, pero en Barcelona volvió a encaramarse a todo lo alto. ¿Será éste el destino del equipo esta temporada? Veremos.

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