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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Pretemporadas singulares



El  verano es el tiempo de acumular fuerzas para la larga temporada que espera a los futbolistas. Foto MITXI

El verano es el tiempo de acumular fuerzas para la larga temporada que espera a los futbolistas. Foto MITXI

La hinchada del Athletic vive pendiente de Leogang, de todo lo que hagan allí sus jugadores, los mismos a los que a partir del próximo agosto jaleará en el campeonato. Durante una semana, anclados en un hotel con vistas y encantos alpinos, los futbolistas afrontan el verano de igual modo que el resto de los equipos de Primera División o, como ocurre cíclicamente cada dos temporadas, las selecciones que preparan mundiales o eurocopas. Todo lo que allí ocurre se mide al detalle y parece cortado al patrón de lo que dicta el club y se negocia a través de sus cauces de comunicación. Pero no siempre ha sido así. Tampoco en el Athletic, que en los últimos quince años ha vivido situaciones más que curiosas con el protagonismo de cuatro de los entrenadores que han precedido a Ernesto Valverde.

Luis Fernández(1998-99)
Año de Mundial en Francia, donde el Athletic escogió el Hotel Les Dryades en La Chatre, en el corazón del país galo. Allí se presentaron los leones con un séquito de solo tres periodistas a su alrededor. Llegaron los rojiblancos el día de la final de un Mundial que ganó Francia, la anfitriona, y en el centro urbano de La Chatre, se celebró a lo grande, agasajando a los periodistas como si fueran enviados del cielo. ¿Por qué? Porque Luis Fernández, entonces casi héroe nacional era a la vez que entrenador del Athletic el comentarista oficial de la televisión bleu en la final. El tarifeño tuvo permiso del club para incorporarse dos días más tarde a la concentración y el día que llegó, todavía afectado por cantar los éxitos de sus compatriotas, decidió que nada mejor que contentar a la prensa con una serie de entrevistas individuales que hizo en el comedor, entre plato y plato, para que ninguno de los tres se quedara sin el premio. El stage se desarrolló en un hotel con campo de golf, en el que Fernández no quería periodistas alojados, pero sin embargo sí permitía que los chicos de la prensa jugaran al pitch&putt con los futbolistas. Los deseos del técnico de no acoger periodistas en su hotel fueron al traste con la llegada del Tour de Francia. Hubo tanto baile de habitaciones en la localidad que tres de los cuatro enviados especiales de la prensa vizcaína tuvieron que dormir en el hotel del equipo. Lo permitió el director del hotel, que era natural de Mallorca, con el compromiso de que nadie bajase a desayunar al comedor principal y, sobre todo, que ninguno de los infiltrados utilizara el ascensor o espacios comunes. Tanta preocupación del hostelero chocaba con el alojamiento reservado para el enviado de Marca, al que situó en la habitación contigua a la de Luis Fernández.

Txetxu Rojo (2000-01)
Historia en el Athletic por su pasado como futbolista, el de Begoña recogió un equipo que se había cosido durante largo tiempo al carácter de Luis Fernández. Rojo llegó al Athletic después de pelear la Liga con el Zaragoza y precedido por su fama de especial. Sin embargo, el técnico rompió pronto con el estereotipo, sobre todo en los tiempos en los que no había competición, que cada uno podrá imaginarse bien cómo lo pasa un entrenador cuando su equipo juega y no gana. En aquella pretemporada de julio de 2000, con el Athletic encerrado en la localidad holandesa de Papendal, Rojo mantuvo cierta cercanía con los periodistas, con los que compartió charlas en los aviones durante los distintos trayectos que hubo en la pretemporada. Muchos entrenadores se manejan desde un pedestal, pero nadie podrá decir que el inicio de Rojo fue de esas características. Es más, en una de aquellas vueltas tras un periodo de concentración, el técnico fue protagonista de un ofrecimiento único en estas latitudes: consciente de que el que les escribe y él vivían a una corta distancia se ofreció como transporte para una llegada a deshoras al aeropuerto. Dirán que no es nada del otro mundo, pero invitaciones como esas son las menos en este mundo en el que las distancias están muy marcadas.

Jupp Heynckes (2001-02)
Llegaba lauredado el alemán a su segunda etapa en Bilbao. Estricto y disciplinado como pocos, Heynckes no fue de esos que se dio a la charla fácil, aunque cuando se citaba con alguien siempre daba motivos para admirar su encanto. Se llevó al equipo la primera semana de agosto al Inglaterra y el Athletic se alojó en el Mottran Hall, un complejo hotelero de aire victoriano en Prestbury, muy cerca de Manchester. El edificio imponía y daba raigambre a una película veraniega en la que Heynckes aparecía como mariscal. No obstante, el alemán no tuvo que llevar muy bien que uno de los fines de semana en los que estuvo allí su Athletic en el hotel se celebró una boda con fiesta hasta altas horas de la madrugada. Tampoco debió gustarle que uno de sus jugadores se atreviese a probar las curiosidades de la conducción por la izquierda con uno de los coches alquilados por uno de los periodistas que siguen al equipo. Lo hizo con tanta vehemencia que subió el coche en una de las rotondas adornadas con jardineras que había en el patio principal. Aunque para vehemencia la del propio Heynckes, cuando tras el desayuno en día de uno de los amistosos fue asaltado por uno de los periodistas, que le cuestionó por la alineación que opondría horas más tarde. Heynckes enrojeció de ira y recomendó al que le había interrogado que se ahorrase ese tipo de cuestiones a traición. Un día más tarde, al salir también del salón de desayunos, se acercó al mismo que le había interrogado el día anterior para disculparse por su enérgica respuesta. Fue su manera de decir que había que mantener la distancia.

Félix Sarriugarte (2006-07)
El 8 de julio de 2006 Félix Sarriugarte fue nombrado entrenador del Athletic después de la fulminante destitución de Javier Clemente, al que Fernando Lamikiz y su junta no perdonaron su salida de tono en Benasque, donde parte del equipo se había trasladado para realizar una primera parte de la pretemporada. Sarriugarte, que además de ex futbolista y técnico de categorías inferiores era periodista titulado con un pasado en la redacción de Radio Euskadi, sabía bien qué es lo que iba a tener por delante en los medios de comunicación. No quería amiguismos ni favoritismos, pero la prensa, que todavía lo tenía como uno de los suyos, le acogió de la mejor de las maneras. Es más, está constatado que es el único técnico en los 20 últimos años en el Athletic que recibió un regalo por parte de los periodistas en la cena que el club (presidente, directivos desplazados y técnico del primer equipo) ofrecen a los periodistas durante el stage. El mismo está todavía fresco en la memoria de los presentes: la canallesca puso un bote para comprar unos guantes de boxeo, que fue una forma de endulzar los distintos pareceres que seguro que habría a partir de entonces. Ninguno de los que allí estaban cenando podían imaginarse cómo iba a terminar la vinculación de Sarriugarte con el banquillo del Athletic.

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