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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Principio de autoridad



El Gescrap Bizkaia tuvo que entrenar de prestado en Sofia tras perderse su equipaje en el vuelo. Foto GBB

El Gescrap Bizkaia tuvo que entrenar de prestado en Sofia tras perderse su equipaje en el vuelo. Foto GBB

El Bilbao Basket impone su superioridad en la Eurocup a partir de la defensa, la solidez y la solidaridad

El Bilbao Basket sigue su invicto camino por la Eurocup, donde solo el Buducnost pudo discutirle la indiscutible superioridad que está ejerciendo en su grupo. Aquel día los hombres de negro se confiaron, pero también agotaron el cupo de regalos a los rivales. El que quiera ganarle tendrá que ofrecer un nivel que probablemente no tenga. Es lo que ocurrió en Bulgaria ya que el Lukoil Academic llegó vivo al descanso tras una primera parte en la que los jugadores de Fotis Katsikaris aún acusaban el agotador viaje, el sobresalto por el extravío momentáneo de sus equipajes que les obligó la víspera a entrenarse de prestado y la frialdad de una cancha con muchas semejanzas a una de barrio.

El caso es que el Bilbao Basket se dedicó a cambiar canastas durante toda la primera mitad, vigilando los movimientos de su adversario y dosificando sus fuerzas, más aún Axel Hervelle que jugó con fiebre y problemas estomacales. Al partido le faltaba sustancia, tensión competitiva. Los búlgaros jugaban cómodos, el marcador les favorecía, pero todo indicaba que la situación estaba más o menos controlada por los visitantes. Así era. A la salida de vestuarios, los de Katsikaris apretaron el acelerador en defensa y el Lukoil regresó a su nivel real, el de un equipo normalito. Sus bases ya no pudieron entrar en la zona con tanta facilidad y a sus compañeros se les acabó el suministro.

El Bilbao Basket arrancó el tercer cuarto con un parcial de 0-9, se puso diez puntos arriba y la resistencia del Lukoil murió en un santiamén. “No estamos preparados para ese nivel de exigencia. Nos hemos venido abajo física y mentalmente”, reconoció después Marin Dokuzovski, el técnico que obró el milagro de Macedonia en el Eurobasket de 2011 y que quiere hacer del Lukoil Academic un equipo respetado en Europa. Efectivamente, en cuanto el Bilbao Basket colocó el listón a la altura de los últimos partidos el equipo búlgaro se desmoronó. Haciendo un símil fácil con su patrocinador, se le acabó el gas. A partir de la defensa, que dejó a los de Sofía en solo nueve puntos en el tercer cuarto, el conjunto bilbaino mantuvo la fluidez que le permitió alcanzar 20 puntos por cuarto y 85 al final del partido, la misma cantidad que en los dos choques europeos anteriores.

El miedo se empezó a ver en la mirada de los jugadores del Lukoil que sabían que tenían delante a Zisis, Mumbrú, Grimau, gente con mil galones contra la que nunca antes habían jugado. Con el marcador de su lado, el Bilbao Basket no aflojó y su consolidada rotación fundió al Lukoil. La victoria, como ante el Spirou Charleroi o el Joventut, estaba en el bolsillo mucho antes del final y hubo de nuevo minutos para todos en una decisión inteligente de Katsikaris, que sabe que cuando las cosas se complican alrededor del equipo tener un buen ambiente en el vestuario resulta esencial para mantenerlo unido. Sergio Sánchez anotó su primer punto oficial con el Bilbao Basket, pero también se lesionó de nuevo Adrien Moerman. El francés se torció el tobillo derecho en una jugada fortuita y, posiblemente, tendrá que volver a parar.

Fue la peor noticia de un partido en el que el Bilbao Basket impuso el principio de autoridad. Era mejor, es mejor, y eso no se discute. No pudo hacerlo un Lukoil voluntarioso, pero limitado como los otros equipos del grupo. Eso no supone un menoscabo de la labor de los hombres de negro que han encontrado esa manera de funcionar que, ganen o pierdan, les convierte en un grupo con claras señas de identidad, basadas en el espíritu colectivo y la buena circulación de balón. Que entre Zisis y Mumbrú, los dos jugadores con más responsabilidad ofensiva en ausencia de Raúl López, sumen quince asistencias, habla bien claro de la ausencia de egoísmo que destacó el propio Katsikaris al acabar el partido.

La clasificación para el Last 16 de la Eurocup está perfectamente encarrilada, a falta solo de una victoria con dos partidos en casa por delante. El Bilbao Basket está haciendo sus deberes en una competición que después de tres jornadas disputadas está cumpliendo las previsiones. Hay siete equipos imbatidos: los cuatro rusos (Triumph Lyubertsy, Lokomotiv Kuban, Unics Kazan y Spartak San Petersburgo), los dos de la Liga Endesa (Valencia y Bilbao Basket) y el Estrella Roja serbio, una vieja gloria del baloncesto europeo que quiere recuperar el tiempo perdido.

Entre las decepciones, que tampoco deben sorprender, los ucranianos del Donetsk y el Azovmah Mariupol, que pese a haber gastado una buena cantidad de dinero no han conseguido aún que sus plantillas funcionen como un equipo. Algo que sí ha hecho el Bilbao Basket, que se ha ganado un respeto en Europa en los últimos años y está dispuesto a consolidarlo. Se sabe superior a los rivales de su grupo y lo está demostrando. Como debe ser.

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