Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Puesta a punto afinada



Mikel Rico volvió a demostrar que es un jugdor fundamental para el equipo. Foto AC

Mikel Rico volvió a demostrar que es un jugdor fundamental para el equipo. Foto AC

Se estaba echando en falta un partido como el de Atenas en la pretemporada del Athletic. Dijo Valverde el primer día de trabajo que quería una pretemporada fuerte ante rivales que exigieran a sus hombres. Por unas cosas o por otras, en el verano rojiblanco ha habido más promesas que realidades. Valverde optó por el plan B para encarar a Toulousse y Osasuna, así que esos partidos contaron para otras cosas. Centrándonos en los choques en los que el equipo empezó con una alineación titular o similar, solo cabe decir que el Werder Bremen no es ni de lejos el equipo de hace unos años, el Benfica no tiene nada que ver con el equipo campeón de todo en Portugal y subcampeón de la Europa League, como muy bien demostró días después la goleada que le endosó el Arsenal, y certificaron los lamentos de su técnico, Jorge Jesús, enfrascado en la ardua tarea de la reconstrucción de un equipo desmantelado. Y algo parecido ocurre con el Borussia, al que el Aduriz goleó desde el banderín de corner. Aunque el Athletic ha estado ofreciendo buenas sensaciones y cosechando victorias para el archivo, faltaba una prueba seria, una puesta en escena con todo; sobre todo con un rival capaz de plantear problemas reales a los rojiblancos.

El Olympiacos ha sido ese calibre que necesitaba el Athletic para medir su puesta a punto y hay que felicitarse porque, al margen del empate sin goles, los de Valverde evidenciaron que están afinados. Les falta profundidad y más acierto en el último pase; nada que no se corrija con el tiempo aunque el calendario exige que se den prisa porque dentro de siete días se acabaron las bromas.

El equipo que dirige Michel fue ese rival ordenado, presionante, exigente, que tanto estaba necesitando encontrar el Athletic. Tampoco están los griegos en su mejor momento, nadie lo está en agosto, pero son un grupo reconocible, con continuidad y refuerzos que agradecerán esta temporada.

Hubo buenas noticias en El Pireo. El Athletic supo jugar con orden, esconder la pelota cuando no veía claros los caminos hacia la portería contraria, presionar arriba y recuperar pronto para volver a empezar. Hubo muchos minutos en la primera parte que parecieron de competición, porque, que nadie lo olvide, en la competición también suele haber muchos minutos de tensión, de toma y daca, que no de tiki-taka, en los que el espectáculo se reduce al esfuerzo de los jugadores. Ahí se vio el trabajo de Iturraspe y de Rico, de los dos laterales, Iraola y Balenziaga, de Aduriz…Es verdad que ese trabajo no encontró la recompensa del gol, pero esa es otra historia que depende de otros factores. Por ejemplo de que Muniain e Ibai tengan más claridad con el balón en los pies o de que Aduriz reciba servicios de sus compañeros y que esté inspirado, claro.

Y eso depende, sobre todo, de lo que ocurra en esos diez metros de terreno que preceden a la frontal del área, ese campo de minas en el que se decide la suerte de tantos partidos. Valverde apostó de salida por el joven Unai López y el chaval abrió la puerta de la ilusión. Buena técnica individual, movimientos sorpresivos, atrevimiento con el balón e intensidad en la presión y en la recuperación. Unai López fue una de las mejores noticias de la noche. Después del descanso Aketxe ocupó su sitio con Beñat partiendo desde posiciones en las que habitualmente se mueve Rico. Beñat volvió a ser otra de las buenas noticias del equipo. Se le ve convencido, con ganas de hacerse con el sitio, dispuesto a demostrar que no se le ha olvidado lo que enseñó en el Betis.

Fue bueno el primer tiempo de los que podrían ser titulares, y fue casi mejor la continuación, cuando hicieron su aparición los meritorios. El Athletic se descompuso menos que el Olympiacos con los cambios. Los San José, De Marcos, Guillermo, Morán, Aketxe, Viguera y compañía le cogieron muy pronto el aire al partido y consiguieron que el Athletic continuara estructurado y con una idea clara de juego hasta el final aunque es cierto que el partido perdió intensidad y, sobre todo, continuidad, en la segunda parte. Los treinta grados de temperatura y la sucesión de cambios interrumpieron el discurso futbolístico como siempre sucede en estos casos.

La de Atenas fue la mejor prueba del verano y su resultado es para estar satisfechos. El Athletic ha hecho un buen trabajo a lo largo de estas semanas y llega a su compromiso con el Nápoles afinado y dispuesto para la batalla. No está en su mejor momento del año, nadie lo puede estar en agosto, seguro que tampoco el Nápoles, pero sí tiene el nivel suficiente para competir con garantías. El de Valverde es un equipo reconocible en sus virtudes y en sus defectos. Y plantea una curiosa paradoja: la pérdida de su referente en la media punta, lejos de debilitarle le ha abierto un abanico de soluciones más que interesante que puede aportar un catálogo de alternativas lo suficientemente variado para que el rival no sepa a qué atenerse.

Share This: