Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Queda la mitad del trabajo



El objetivo era salir vivos de San Paolo y llevar la eliminatoria a San Mamés y el Athletic lo cumplió con creces. Tal y como se movió el marcador, a alguno le puede decepcionar que los leones se dejaran empatar un partido que estaban ganando. Pero a la vista del desarrollo del encuentro los de Valverde lograron un gran resultado; justo, aunque cualquier cosa hubiera podido pasar a lo largo de los noventa minutos. Lo importante es que la eliminatoria se decidirá en San Mamés y que el Athletic no solo salió vivo de Nápoles, sino que consiguió cobrar ventaja. Ahora mismo el equipo clasificado es el rojiblanco y tendrán que ser los italianos los que arriesguen en el segundo partido si quieren voltear la eliminatoria.

Pase lo que pase en la vuelta el Athletic demostró anoche que a día de hoy está para competir con cualquiera, incluso con un grande de Europa como es ahora mismo el equipo que dirige Benítez. Es cierto que los últimos veinte minutos de partido fueron un continuo sufrimiento, una tortura para un equipo que pareció perder pie, pero aunque lo último es lo que queda más fresco en la memoria, tampoco sería justo olvidar los muchos minutos en los que el Athletic supo jugar el partido que más le convenía.

No deja de ser un contrasentido jugarse buena parte de la temporada en agosto. El fútbol no se hizo para el verano. Resulta hasta antinatural hablar de partidos decisivos cuando el personal está en la playa o acodado en la barra de una txosna. Hace unos años, no tantos, por estas fechas lo más emocionante relacionado con el fútbol era el Trofeo Carranza o el Teresa Herrera, con aquellos equipos sudamericanos que se liaban a patadas a la mínima y con la reina de las fiestas haciendo el saque de honor. Pero el fútbol ha evolucionado y ahora los equipos se empiezan a jugar la vida desde que se hacen la foto de la presentación.

Jugar en Nápoles en pleno ferragosto italiano es un contrasentido, pero así están las cosas. A nadie le debe extrañar que durante amplias fases el partido pareciera más un amistoso de verano que una eliminatoria a cara o cruz. Ni el Nápoles ni el Athletic están en su mejor momento, porque ni pueden ni deben estarlo a estas alturas del calendario. El partido no tuvo ritmo casi nunca porque los jugadores no están para alardes. Faltó precisión y velocidad de ejecución; faltó eso que en fútbol se define como rodaje. Hubo muchos sobresaltos, eso sí, algunas jugadas confusas y emoción a raudales porque, a pesar de todo, no estábamos ante un bolo veraniego.

Salió el Athletic algo timorato y le pudo costar caro porque el Nápoles le dio un par de sustos sin apenas hacer nada. Afortunadamente, los rojiblancos encontraron el orden antes que los italianos la inspiración y el partido se igualó primero y acabó desarrollándose más tiempo en el terreno local que en el visitante. Un cabezazo de Laporte a la salida de un corner que salió rozando la escuadra y otro testarazo de Aduriz a las manos de un portero que sembraba algunas dudas, fueron la réplica que acabó por asentar a los leones en el campo por encima del vocerío de las tribunas.

El Athletic fue enfriando el partido y descubriendo que el Nápoles jugaba andando, fiándolo todo a las contras que trataba de iniciar Hamsik lanzando a Callejón o a Higuain. Pero fue más la teoría que la práctica. De hecho en muy pocas ocasiones les salió a los italianos lo que pretendían. La pareja que formaban Laporte y Gurpegui se ajustó pronto, cubriéndose mutuamente las espaldas y evitando que se repitiera alguna jugada como la que Jorginho dejó solo ante a Iraizoz a Insigne con un simple pelotazo.

El Athletic fue creciendo hasta que al filo del descanso un jugadón de un De Marcos desbocado, le dio la oportunidad a Muniain de colocar el balón pegado a la base el palo. Marcar un gol era un objetivo casi irrenunciable y el Athletic lo consiguió en el mejor momento. El Nápoles se retiró al descanso en medio de la incredulidad de una afición que ya empezaba a enfadarse.

Los de Valverde regresaron del vestuario con mucha mejor cara que con la que habían iniciado el partido. Pudieron ampliar su ventaja de estar un poco más afortunado Aduriz o más claro Muniain en los metros finales. Pero tampoco es cosa de ponerse exigentes. Si De Marcos fue el protagonista rojiblanco en la primera parte, Muniain tomó el relevo en el segundo tiempo. El gol le dio alas y confianza para desarrollar lo mejor de su fútbol. A lomos de la inspiración del navarro el Athletic jugó sus mejores minutos hasta minimizar a un rival que en principio parecía gigantesco.

Benítez retiró a un Insigne que se marchó abucheado y encarado con el público y dio entrada a Mertens. El belga le dio la vuelta al partido. Fue el revulsivo que necesitaba el Nápoles y Valverde no dio con la tecla para anularle. Mertens jugó con ventaja, claro. Es un jugador explosivo, con un regate mortal y una capacidad de improvisación más que importante, que tenía enfrente a un Athletic al que le empezaban a pesar la piernas y a nublar la vista. Guiados por Mertens los locales apretaron y apretaron a unos leones que no encontraban la manera de darse un respiro. Callejón remató de forma penosa cuando ya había enviado a Iraizoz al suelo, Michu falló un gol cantado por no querer rematar con su pierna mala, e Iraizoz mantuvo vivo al Athletic con dos paradones, el segundo de puros reflejos sacando una mano a un remate a bocajarro. Si se le suma el gol de Higuain, nos sale que el Nápoles dispuso de cinco ocasiones claras la ultima media hora del partido, una cifra que muy raras veces concede el Athletic y que deja claro de qué estamos hablando cuando nos referimos a esta eliminatoria.

El Athletic hizo la mitad del trabajo al conseguir salir vivo del San Paolo. Pero le queda nada menos que la otra mitad de la tarea para sacar adelante la eliminatoria; y no será nada sencillo. San Mamés decidirá y si hay algo seguro es que apoyará a su equipo más que San Paolo hizo con el suyo. La nueva catedral vivirá en su estreno al completo el primer gran acontecimiento de su historia. No hay nada hecho y por lo tanto no hay lugar para la euforia antes de tiempo. Pero es cierto que el Athletic ha dado un paso muy importante y, lo que es mejor, se ha medido a un gran rival y ha dado la talla.

Share This:

Un comentario

  1. Aupa JCL, ATHLETICZALES y futboleros. Aspaldiko!
    Sin complejos, con determinación, con nuestro estilo, con un gran portero y el único de la foto que se ha quedado, salimos reforzados de San Paolo. Aupa Muni!!!
    COMO EQUIPAZO, AUPA ATHLETIC!!!
    Los había acojonados por aquí, por Bilbao, cuando nos tocó el Napoli. Coño!, después del partido los primeros en decir, “lástima ese gol, que estábamos siendo superiores”. Gol no, golazo, 100 veces más difícil que los tres que fallaron en la final.
    Ahora no nos creamos que esto es jauja. Sólo con la gente de San Mames, los ATLETICZALES, no va a ser suficiente, no alcansa, para superar la eliminatoria. A comer pipas y a estar abobados con las luces, el marcador y el fondo sur, el día de puertas abiertas, durante el partido habrá que dar ese plus anímico, propio de San Mames , que hace notar menos el cansancio físico.
    Contra el Napoli, en el momento en que no pudimos presionar ni tener la pelota, sufrimos mucho. Al principio, +- 7 min., y del 70 al 90. Luego, en la prolongación, manda narices!, es cuando recuperamos y jugamos la pelota creando hasta dos situaciones de gol claras.
    Cuando se estuvo coordinado en el pressing y moviendo la bola se les hizo daño y más que se pudo hacer de haber estado algo más precisos. Pienso que somos mejores.
    Se nota el recorrido desde hace años y la maduración, PERO, a seguir creciendo que margen hay. No sólo físico! El Athletic también estará más apunto el próximo miércoles, aunque haya que ganar el sábado.
    Cabeza fría, corazón caliente y en volandas… AUPA ATHLETIC!!!