Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un regalo de tres puntos



Las paradas de Herrerín fueron decisivas en el triunfo del Athletic. Foto AC

Aunque el Athletic no sea un club especialista en cuidar los detalles, es de suponer que en esta ocasión no se habrá olvidado de enviar una buena cesta de Navidad a Jordi Amat, el defensa del Betis que tan decisivamente colaboró en el triunfo de los rojiblancos en el Villamarín.

Tampoco estaría mal que en Ibaigane tuvieran un detalle con Feddal, no sé, un llaverito, una insignia, pero de las buenas, el poster de esta temporada dedicado por toda la plantilla, en fin, algo bonito para el central que desvió a su propia red de sutil cabezazo un centro de De Marcos, uno más, que tenía toda la pinta de no ir a ninguna parte. Corría ya el minuto 85 y Feddal redondeó así la faena que había iniciado su compañero Amat  en el 33. El Athletic pudo por fin disfrutar de cinco minutitos tranquilos en el gallinero en el que habían convertido los seguidores del Betis el Benito Villamarín. Los del ‘manque pierda’ se pasaron el partido viendo visiones: vieron un gol aunque el balón no entrara y vieron un penalti que el propio protagonista Sergio León, desmintió ante las cámaras nada más acabar el partido. “El penalti no sé si ha sido o no ha sido”, dijo sin mover un músculo del rostro, convirtiéndose en el primer caso documentado de un delantero que cae fulminado en el área contraria pero en realidad no sabe si le han derribado o no. ¡Anda ya, chaval!.

Lo que no debieron de ver los del ‘manque pierda’ fue la agresión o intento de agresión, que a efectos del Reglamento es lo mismo, de Amat a Laporte después de uno de esos forcejeos habituales en las áreas en los saques de esquina. Lo vio Martínez Munuera, que acertó en todas las decisiones que le discutieron en el Villamarín. La expulsión del defensa y el penalti que transformó Raúl García, viraron 180 grados el rumbo de un partido que hasta entonces había pintado muy feo para el Athletic.

Hasta que a Amat se le cruzaron los cables, el Betis había hecho sufrir de lo lindo a un Athletic que volvió a comparecer en el campo mirando a las musarañas con el dedo metido en la nariz. Ziganda prescindió de Aduriz para apostar por la velocidad de Williams a la contra, o al menos eso se supone a la vista de la alineación. El problema es que para lanzar una contra es imprescindible un buen pase, bastante improbable si el encargado de darlo es Rico, que antes ha tenido que sudar la gota gorda haciendo su trabajo y el de un par de compañeros.

Volvió Iturraspe al equipo después de sus problemas físicos, y su regreso aportaba algo de esperanza, pero, ¡amigo!, volvió de perfil, con esa pinta de caballero de la triste figura que se le suele poner cuando tiene el día negado. El que debía encargarse de poner sentido común en el centro del campo y lanzar a Williams, simplemente, no compareció.

El plan del Athletic consistía en esperar y contragolpear. Lo segundo no lo hizo y lo primero, en fin, hay que gente esperando al autobús en la marquesina con un aspecto más imponente que el que transmitió la defensa rojiblanca. Desarbolados por las bandas, con un Lekue al que Tello le buscó la espalda una y otra vez y un Saborit que nunca sabes si está yendo o viniendo, Laporte y Núñez, con el apoyo de Rico por delante tuvieron que achicar balones como pudieron. Y  cuando no podían, emergió un Herrerín soberbio. Solo se llevaban ocho minutos de partido cuando Saborit metió gratuitamente a Rico en un problema dándole un balón absurdo que el centrocampista perdió ante Camarasa en el sitio donde más le puede doler a un equipo que está defendiendo. La intervención de Herrerín desviando el remate a una mano fue de tal dimensión que raro será si Marca no anuncia en portada que lo tiene hecho con el Real Madrid.

Siete minutos después Herrerín volvió a hacer un alarde de reflejos en una doble intervención repeliendo primero un saque de falta directo y esquinado de Joaquín, y evitando desde el suelo que el balón acabara dentro tras rebotar en el cuerpo de De Marcos.

Las catástrofes que tradicionalmente han asolado al Athletic en los campos sevillanos volvían a la memoria de los aficionados rojiblancos en ese angustioso arranque del partido. El Betis de Setién recitaba línea a línea su libreto de equipo alegre y divertido en ataque, mientras el Athletic era incapaz de probar las conocidas debilidades defensivas de los verdiblancos. Bastó con que Susaeta consiguiera entrar en el partido demostrando a sus compañeros que tampoco es tan difícil dar tres pases seguidos, a poco que pongas atención. Feddal tuvo que salvar en la misma línea un remate de De Marcos manifiestamente mejorable, Adán salvó con un paradón una falta botada por el propio Susaeta, y a continuación llegó el corner que acabó con el penalti y la expulsión de Amat.

Con uno más en el campo y ventaja en el marcador el Athletic encaró al segunda parte con otro talante, dominando la situación y sacando partido de las debilidades de un Betis que si ya saltó al campo mirando de reojo al árbitro, a raíz de la jugada clave del partido se dedicó más a buscar la artimaña que el juego.

La sucesión de ocasiones ante la portería de Adán hubieran dado para una goleada si las hubiera disfrutado un equipo medianamente atinado, pero ya conocemos qué relación tiene este Athletic con el gol. Pero tampoco podemos olvidar que Herrerín  tuvo que volver a lucirse en un remate de Sergio León culminando una contra dos contra dos tras pérdida de balón, que fue como para que los protagonistas volvieran andando a Bilbao, y que el Athletic tuvo que agradecer el buen juicio y la buena vista del árbitro en una acción en la que Sergio León buscó más el penalti que el remate.

Con uno más en el campo y ventaja en el marcador, el Athletic tuvo que sufrir durante todo el segundo tiempo por su incapacidad para sentenciar con un segundo gol y por el empeño de algunos de sus jugadores en dar facilidades al contrario. En esta faceta volvió a destacar un Lekue que ya no sabe qué más tiene que hacer para que Ziganda no le vuelva a colocar de lateral.

Bien está lo que que bien acaba, y los tres puntos ya están a buen recaudo en el casillero del Athletic. Mejor no preguntar demasiado sobre cómo llegaron. Con el nivel de juego de este equipo todo lo que sea sumar es para aplaudir con las orejas.

Share This: