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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Regreso a lo básico



Uxue Bilbao Basket recuperó sus viejas virtudes para ganar al Gran Canaria. Foto ACB

Uxue Bilbao Basket recuperó sus viejas virtudes para ganar al Gran Canaria. Foto ACB

El Uxue Bilbao Basket regresó de Riga con la necesidad de revisar su manual de instrucciones. La maquinaria había fallado estrepitosamente, se había producido un fallo general del sistema, y era necesario volver al inicio de todo el proceso para sentar las bases de la reacción. En el vestuario hubo puesta en común de las causas de esa derrota en Letonia, un análisis probablemente sin tapujos de la situación, y se llegó a la conclusión de que había que volver al inicio, a la primera página del libro para encontrar las respuestas. Fotis Katsikaris lo llamó resetear que no es otra cosa sino construir desde los cimientos que en el baloncesto se llama defensa, la herramienta que siempre coloca a un equipo en la posibilidad de ganar.

El partido ante el Gran Canaria se había marcado como la prueba de que las piezas volvían a funcionar con normalidad. Tenía que ser ante los amarillos, sin dilación, porque los de Pedro Martínez son un rival directo en la lucha por los puestos de play-off y cederles otra victoria habría dejado al Uxue Bilbao Basket con una desventaja importante y la inminencia de dos duelos consecutivos ante el Barcelona y el Real Madrid. Y desde el primer minuto se vio otra actitud, que no era otra que la actitud más reconocida del equipo bilbaino, al que le costó entrar en ritmo y eso permitió al Gran Canaria anotar algunas canastas fáciles y llevar la iniciativa en los primeros minutos.

Sin embargo, las piernas y las manos de los jugadores del Uxue Bilbao Basket se movían, se apretaba al hombre con balón, las ayudas y las rotaciones defensivas funcionaban porque había concentración e intensidad y solo el rebote suponía un problema que permitía a los visitantes gozar de más oportunidades. Gestos de rabia, puños apretados, celebraban cada acción positiva de un equipo en ebullición. Fue clave en el partido la labor de Hervelle y Moerman contra Nelson que, en la posición de cuatro, es el catalizador del juego del Gran Canaria y su hombre más valorado, y que Toolson, el mejor tirador de los insulares, siempre tuviera una mano cerca de sus tiros, salvo en los primeros minutos. Apoyado en esa labor defensiva, el equipo de Katsikaris logró salvar todo el rato que tardó en afinar su ataque, en ocasiones precipitado o previsible ya que parecía Álex Mumbrú el único recurso en el poste bajo. Pero no había preocupación porque el Gran Canaria, pese a que aún manejaba una mínima ventaja, ya no estaba cómodo en el partido y el público sentía que ese equipo de negro era de nuevo el Uxue Bilbao Basket. Un parcial de 9-2 en cuatro minutos del segundo cuarto le colocó por delante y ya no volvió a perder esa ventaja.

Porque el descanso solo fue el preámbulo de lo mejor del partido. Se había apreciado hasta entonces otro detalle que en el Uxue Bilbao Basket suele ser una garantía de fiabilidad: los veteranos estaban enchufadísimos, con ese deseo de revancha que no dudaron en sacar de dentro a la menor oportunidad. El mejor ejemplo fue Álex Mumbrú, que se cogió un mosqueo considerable cuando el técnico le sustituyó en el minuto 4 de partido. Fueron unos segundos de cierta tensión en el banquillo porque el capitán quería estar en la cancha, quería el balón, era uno de esos días en que el alero internacional quería ganar a toda costa y cayera quien cayera. Y él, en su segunda aparición en la cancha, contagió de Hervelle, a Grimau y a Raúl López, los jugadores que mejor representan el ADN de los hombres de negro.

Fueron los veteranos los que señalaron el camino, los que descargaron de presión a sus compañeros porque ellos se iban a encargar del asunto. Cinco puntos de Mumbrú, tres de Hervelle y dos de Raúl López fabricaron el parcial de 10-0 que al inicio del tercer cuarto empezó a romper el choque (49-36) y dio al Uxue Bilbao Basket la tranquilidad definitiva. El Gran Canaria, que había llegado al Bilbao Arena como cuarto clasificado, no se soltó del partido y llegó a colocarse de nuevo a tres puntos a seis minutos del final. Pero, en ese momento, la victoria era cuestión de galones, de resistencia mental. En un momento dado, la victoria local estaba ya evidente (77-65 tras un 2+1 de Mumbrú) y se jugaba por el average de seis puntos. Los de Katsikaris cometieron algunos errores por falta de tensión que lo pusieron en peligro, pero la clave estuvo en los dos tiros libres que falló Brad Newley, el mejor de los canarios, con 77-70 a 22 segundos del final.

A Raúl López no le tembló el pulso después y el Uxue Bilbao Basket se hizo con la doble conquista de la victoria y el average con los amarillos. Como extra de la película, quedó el mensaje lanzado de cara al duelo copero que repetirán ambos en Gasteiz el 8 de febrero: esto es lo que hay. Ya se sabe que el equipo tiene calidad de sobra para anotar 80 puntos, incluso en un día no muy brillante. Pero hubo un dato muy significativo: en el último cuarto, 20 puntos del conjunto bilbaino se los repartieron Mumbrú, Grimau, Hervelle y Raúl López hasta que Vasileiadis cerró con dos tiros libres el marcador final de 81-70. Por más que Katsikaris sugiriera su intención de dar más oportunidades, el paso adelante lo dieron los mismos de siempre, con la misma receta de siempre. La defensa es innegociable porque no depende del talento, sino del sacrificio, la solidaridad y el compromiso.

El Uxue Bilbao Basket encontró las soluciones en la primera página del manual y logró un triunfo que le permite igualar con la tercera posición y abrir una distancia de dos partidos con la sexta que ocupa el Barcelona, su próximo rival. Los aficionados salieron del Bilbao Arena viendo las cosas de otra manera porque comprobaron que su equipo ha aprendido la lección. Aún están los hombres de negro a tiempo de reconducir una trayectoria que se les torció de mala manera por ese repentino olvido de lo básico. Este próximo miércoles, el Valencia Basket será otra prueba para confirmar que el rumbo ha quedado enderezado. Será otro partido de los de ganar o ganar porque, pese a todo, los hombres de negro aún dependen de sí mismos en la Eurocup. La temporada entra en su fase más apetecible y el Uxue Bilbao Basket no quiere salirse del festejo, salvo que le expulsen.

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