Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Respeto y responsabilidad



Gorka Arrinda, máximo accionista del Bilbao Basket junto a Sergio Castro, propietario de Uxue, en un partido en Miribilla

Gorka Arrinda, máximo accionista del Bilbao Basket junto a Sergio Castro, propietario de Uxue, en un partido en Miribilla

Últimamente, hablar del Bilbao Basket se ha convertido en un ejercicio de funambulismo. La buena temporada deportiva del equipo, que tendrá su continuidad esta semana en el play-off por el título, es la fina cuerda sobre la que hay que caminar para evitar caer en la porquería que hay debajo, la que emana del rutinario discurrir del club y de unas relaciones tejidas por no se sabe quién para no se sabe qué. Las últimas noticias surgidas en torno a los asuntos económicos evidencian que a alguien, como poco, se le ha ido la situación de las manos. Todo lo que está sucediendo con el patrocinio de Uxue es más falso que un duro de madera y hace sospechar de que todo ha sido una gran mentira, de que hay gato encerrado, de que existen cabos sueltos imposibles de atar porque no pueden ser ciertas tanta torpeza por un lado y tanta desfachatez por el otro.

Justo ahora hace cinco meses que se anunció a bombo y platillo y brindando con champán un acuerdo hasta 2017 del que el Bilbao Basket todavía no ha visto ni un euro. La cosa invitaba al escepticismo en su momento por la fama que arrastraba la empresa de bioenergía y su principal gestor, pero también a confiar en el buen hacer de los responsables del club en una situación crítica. Quizás Uxue fue en Navidades un clavo ardiendo, una medida desesperada, una maniobra de distracción. Ahora se ha descubierto que fue una bomba de relojería, una decisión que nadie acierta a comprender sin extender un manto de suspicacia.

Por qué se alcanzó ese acuerdo con una empresa algo más que dudosa, por qué se vendió a Uxue como un largo compañero de viaje, por qué y a cambio de qué se hizo a su presidente -cuyo nombre prefiero omitir para no darle más pábulo- un sitio en el consejo de administración es algo que tendrán que explicar quienes estuvieron en aquellas negociaciones. Una vuelta de competición, justo antes de enfrentarse al mismo rival ante el que se estrenó la maldita flor en la camiseta, ha bastado para conocer que Uxue no ha pagado en los plazos que ella misma se marcó. Porque, pese a lo que afirmó en un comunicado remitido el sábado, nadie más que ella, o él, tiene la culpa de que no haya cumplido su compromiso. Si el resurgir o el fortalecimiento de la empresa lleva otros tiempos distintos a los esperados, es un problema de Uxue y de nadie más. Hablar de presiones del entorno es, simplemente, un chiste de muy mal gusto, un recurso para eludir la responsabilidad que pesa sobre alguien que ha prometido cosas que no ha cumplido y de las que han sido víctimas el Bilbao Basket y sus seguidores.

Ahora bien, Gorka Arrinda y quienes hayan participado de esta chapuza, de este pacto envenenado, también deberían dar explicaciones a una masa social que está indignada porque se siente engañada después de cinco meses de escuchar mentira tras mentira. Acudir a los tribunales para tratar de cobrar, al menos, esos 900.000 euros de esta temporada no es suficiente, sobre todo cuando se pretende que alguien responda de unas cantidades que no tiene. El presidente de Uxue ha pretendido estirar de nuevo esos plazos con sucesivas promesas de pago, pero su credibilidad es nula. “No vamos a aceptar presiones, ni de dentro del club, ni a través de la prensa, ni de ningún entorno”, ha dicho. Y se quedará tan ancho.

El Bilbao Basket reclamará judicialmente lo que le corresponde, pero tendrá que dar otros pasos para recuperar la confianza de sus aficionados y de quienes pudieran estar interesados en apoyar económicamente al club, que haberlos haylos, siempre que las cosas se empiecen a hacer de otra manera en el gobierno de la entidad. En una de sus ruedas de prensa del mes pasado, tan distintas la una de la otra, el máximo accionista aseguró que el principal activo del club son los 10.000 seguidores que llenan el Bilbao Arena casi cada partido, sus más de 7.000 abonados y sus más de 4.000 accionistas. Pues bien, a todos ellos se les debe un respeto porque ellos llevan sosteniendo el proyecto desde hace nueve años y son ahora mismo el principal soporte económico del club. Y se conforman con que les cuenten las cosas como son, que no les engañen, y quizás en algún momento se les pueda hacer partícipes de alguna manera de las decisiones.

Arrinda ha repetido muchísimas veces que el Bilbao Basket es una gran familia, pero esa familia se ha resquebrajado cuando han venido mal dadas, algo lógico cuando uno ya no sabe de quién se puede fiar y si las promesas se van a cumplir. Se esperan bajas en el consejo de administración, en la plantilla se vivirá otra revolución y Fotis Katsikaris no seguirá, pero el club puede seguir para adelante si deja de ser instrumentalizado, utilizado, para figurar. Porque eso es lo que ha hecho Uxue en estos meses: recibir publicidad y apoyo sin dar nada a cambio mientras algunos, desde dentro, miraban para otro lado. El equipo, con su rendimiento en la cancha, ha servido de ejemplo de ese respeto, de esa profesionalidad y de ese sentido de la responsabilidad que deben empujar el futuro del club. Ahora toca que todo el mundo cobre lo que le deben, si eso es posible, abrir las ventanas para renovar el aire interno y después ir todos a una, salir de los focos y buscar soluciones sin tener que cobrar o deber favores. También lo dijo Gorka Arrinda, que en su condición de accionista mayoritario sigue teniendo la última palabra: “redimensionar el proyecto” con nuevas ideas, nuevas maneras de hacer y nuevas personas, si se diera el caso. Y con humildad y alguna capacidad de autocrítica para detectar y corregir los errores.

El Bilbao Basket tiene una segunda oportunidad que para sí quisieron muchos clubes que han quedado por el camino. Es imposible que con el apoyo de 10.000 fieles espectadores no se pueda montar un proyecto atractivo para posibles inversores, sólido en su funcionamiento al margen de las instituciones y que esté protegido contra decisiones imposibles de justificar. Porque ya se sabe aquello de que más vale solo que mal acompañado y, en los últimos años, el Bilbao Basket se ha especializado en buscarse extraños compañeros de viaje.

Y aún así, sigue figurando entre los seis mejores de la Liga ACB. La última jornada de la Liga regular, en la que ocurrió lo que tenía que ocurrir, nada varió. Esta semana el equipo bilbaino empezará su participación en su quinto play-off en las últimas seis temporadas en la tercera ocasión en que se cruza contra el Barcelona Regal, el vigente campeón. Cuesta ser optimista en las actuales circunstancias por la entidad del rival y porque los hombres de negro llevan mucha tralla encima y esta sensación de fin de ciclo no es la mejor para competir ante un equipo que es superior, por muy mermado que parezca. El CAI Zaragoza, el Gran Canaria y el Blusens Monbus, otros equipos que se han colado en las eliminatorias, pueden ser ejemplos válidos en la nueva etapa que debe abrir el Bilbao Basket: presupuestos ajustados, excelente trabajo de despacho para reclutar jugadores y aficiones entregadas sin ningún aire de grandeza. Todo junto compone la receta perfecta para disfrutar del baloncesto, para poder ser ambicioso sin levantar los pies del suelo. Esto, y no otra cosa, tiene que ser el Bilbao Basket. Quien busque servirse de él para satisfacer intereses personales, sobra.

Share This: