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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Sensaciones positivas



Susaeta abrió el marcador ante el Werder Bremen. Foto AC

El Athletic ha finalizado la primera parte de la pretemporada transmitiendo sensaciones muy positivas. Las concentraciones en el extranjero suelen ser no pocas veces fuente de polémicas, más azuzadas por el aburrimiento y la necesidad de buscar contenidos que basadas en motivos de fundamento y, en este sentido, la estancia de los rojiblancos en Austria ha transcurrido en una balsa de aceite. Superado el sobresalto de la salida de Herrera, con la renovación de Muniain el club ha cerrado el capítulo de los rumores y todo se centra en lo deportivo. Ahora mismo, la noticia que espera la afición es la decisión de Valverde respecto a los descartes. Se lo toma con calma el técnico y hace bien; tiene tiempo por delante para dar forma a una plantilla que no se ha descapitalizado con la salida de Herrera. En este sentido, los chavales llamados a ocupar su sitio, Ruiz de Galarreta, Unai López, Guarrotxena y Aketxe, han dado muestras sobradas de que están capacitados para afrontar el reto de dar el salto más pronto que tarde así que, por ese lado, solo puede hablarse de máxima confianza en una cantera que ahora mismo está a plena producción.

Los tres partidos que ha disputado el Athletic en Austria nos han mostrado un equipo armado, con mucho trabajo adelantado, que sabe lo que quiere hacer y cómo hacerlo, aunque a la hora de la ejecución todavía se eche de menos el punto de velocidad y precisión imprescindibles. A estas alturas del verano las piernas no están todavía lo suficientemente afinadas para responder a todas las órdenes del cerebro, pero todo se andará, solo es cuestión de tiempo y de acumulación de entrenamiento.

El Athletic es un equipo reconocible que mantiene sus virtudes y habrá que ver si consigue pulir sus defectos, que también los sigue teniendo, claro. Pero lo importante es que el equipo responde a un patrón conocido, ensayado con éxito a lo largo de la temporada pasada. A la espera de lo que ocurra con Guillermo, Valverde tiene ahora algunos jugadores nuevos como Viguera o el propio Kike Sola, prácticamente inédito el año pasado por culpa de las lesiones, que le ofrecen la posibilidad de introducir algunos matices en el discurso futbolístico del equipo, variantes que pueden tener trascendencia en el desarrollo de muchos partidos.

Es pronto todavía para extraer más conclusiones. La concentración de Austria ofrece una visión general, muy general y sin descender al detalle, pero sin duda es una visión optimista. El último partido ante el Werder Bremen nos mostró un Athletic con recursos, capaz de jugar una hora con diez jugadores y merecer la victoria. Dice Valverde que la experiencia le vino bien al equipo, pero hubiera sido mejor jugar con once los noventa minutos.

La expulsión de Aduriz no puede ser achacable en exclusiva al carácter del jugador. Protestó la concesión de un gol que vino precedido de una falta clamorosa sobre San José que el árbitro no quiso ver. Los árbitros son árbitros en la Liga española, en Austria y en Sebastopol; tipos peculiares que tapan sus errores con más errores. Se equivocó Aduriz protestando un gol en un partido amistoso, pero el árbitro tiene que saber cuál es su papel en este tipo de encuentros, y qué es lo que están buscando los equipos que han organizado el partido. Los jugadores del Athletic recibieron un catálogo variado de patadas y codazos en su anterior partido ante el Paderborn, sin que el árbitro se inmutara; en cambio Aduriz vio dos amarillas consecutivas en cuestión de segundos por reclamar una falta tan evidente que dejó en el suelo a dos rojiblancos. Quedaba todavía una hora de partido, pero el juez prefirió condicionar los planes de trabajo de los dos equipos, antes que ver cuestionada su autoridad.

La expusión condicionó mucho al Athletic que se vio obligado a hacer un ensayo de jugar con diez en lugar de probar lo que Valverde había previsto. La inferioridad numérica y el desarrollo posterior del partido sembraron también serias dudas sobre el verdadero potencial del Werder Bremen. Se esperaba que el equipo alemán fuera calibre fiable para medir el estado de forma de los rojiblancos, pero dio la impresión de que los de Bremen están muy lejos de ser uno de los equipos más potentes de la Bundesliga; al contrario tienen pinta de que van a sufrir durante toda la temporada. Una cosa es que el Athletic fuera superior en técnica individual y estuviera mejor organizado y otra que con diez fabricara un rosario de ocasiones a lo largo de toda la segunda parte.

Habrá que confiar en que el próximo jueves el Benfica sea un rival más exigente para que la progresión en la intensidad de la pretemporada sea la adecuada. De momento y después de tres semanas de trabajo podemos concluir que el Athletic tiene buena pinta.

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