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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Sin sorpresas y sin urgencias



Ibai Gómez ocupará el puesto del sancionado Susaeta ante el Zaragoza. Foto MITXI

Ibai Gómez ocupará el puesto del sancionado Susaeta ante el Zaragoza. Foto MITXI

Bielsa presentará una alineación previsible para cerrar el año en San Mamés. La baja del sancionado Susaeta, la convalecencia de Amorebieta e Iturraspe y alguna nueva probatura con Toquero habían alimentado la especulación respecto al equipo titular. Al final jugará un equipo que cabría definir como lógico dadas las circunstancias. Repite la defensa que salió incólume de Mallorca, con Ekiza y Laporte en el eje, y lo mismo ocurre en el centro del campo donde San José vuelve a ocupar el puesto de Iturraspe por detrás de De Marcos y Herrera. Ibai entra en el hueco que deja Susaeta y Aduriz y Muniain completan el once.

El entrenador ha dejado fuera a Iturraspe y Amorebieta porque han estado entrenando en un régimen distinto al de sus compañeros y “no hay prisa ni urgencias”, según sus propias palabras. No es mal síntoma que Bielsa no se vea impelido a forzar alguna recuperación para armar el equipo.

No tiene prisa Bielsa y el equipo no tiene las urgencias que le acompañaron en su última comparecencia en San Mamés, aquel partido contra el Celta en el que no le cabía otra opción que no fuera la victoria. Los seis puntos sumados en las dos últimas jornadas le conceden al Athletic un margen importante y hacen que el partido ante el Zaragoza se presente como la oportunidad de dar un salto importante en la clasificación para centrarse en los objetivos que se planteaba el equipo al comienzo de la temporada.

Acabar ganando y haciendo un pleno de tres victorias tranquilizaría mucho unos ánimos excesivamente alterados y dibujaría un horizonte más acorde con lo que se esperaba. Claro que nadie ha dicho que vaya a ser fácil superar a un Zaragoza que ha ganado tantos partidos de visitante como en La Romareda, tres, y que incluso ha sumado un punto más, puesto que si en casa ha sufrido cinco derrotas, de viaje ha arañado un empate que le permite sumar diez puntos como visitante contra los nueve que ha logrado ante su público. Es un dato a tener en cuenta.

A tenor de las palabras de Manolo Jiménez, el Zaragoza llega a San Mamés con un plan muy claro. No le importará ceder el balón al Athletic “en el sitio donde nos convenga” y tratará de trabar el partido a toda costa. El técnico zaragocista no quiere entrar en el cuerpo a cuerpo ni en la dinámica de ida y vuelta que suele proponer el Athletic, sabedor de que en ese terreno tiene las de perder. No debe de confiar mucho Jiménez en la condición física de sus hombres cuando confesó que aceptar un partido intenso como los que suele jugar el Athletic le restaría muchas posibilidades. No es de esperar por lo tanto que el Zaragoza albergue alguna intención de colaborar con el espectáculo. Para el equipo maño el partido también le ofrece la posibilidad de encontrar un acomodo más que confortable en la tabla. A fin de cuentas solo suma dos puntos menos que el Athletic.

Los de Bielsa deberán afinar la puntería para sacar partido de las ocasiones de que dispongan, bastante escasas en los últimos partidos, y que no se anuncian numerosas si el Zaragoza consigue imponer el tipo de partido que le interesa. San Mamés asistirá al cierre de un año que ha sido una montaña rusa de emociones que pasará a la historia por haber ofrecido lo mejor y lo peor de un deporte como el fútbol siempre imprevisible, tanto como para convertir a un equipo bien armado, confiado en sus posibilidades y doble finalista en un grupo extraviado y disperso, una jaula de grillos en la que parece que, poco a poco, se está reestableciendo el orden, que no es poco para todo lo que ha pasado.

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