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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Somos lo que vemos



La televisión está desvirtuando el fútbol de acuerdo con sus intereses.

La televisión está desvirtuando el fútbol de acuerdo con sus intereses.

La televisión vive en Vitoria-Gasteiz la primera semana de septiembre. La capital alavesa acoge una nueva edición de FesTVal, Festival de Televisión de Vitoria y seguro que, aunque no aparece en el planning, en más de una de las improvisadas tertulias que se organicen durante estos días alrededor de los actos centrales del evento se hablará de fútbol. Del fútbol en la televisión: de sus horarios, de sus programas, de sus tertulias, de su tratamiento….Todo lo que rodea al fútbol daría para llenar una jornada completa. Quizá en la próxima edición.

El ‘somos lo que comemos’, que es un foro de experiencias y divulgación sobre la incidencia que tiene la alimentación en la evolución de cada persona, merecería tener un primo-hermano en el ‘somos lo que vemos’. Las tertulias y los debates nocturnos, a veces tan forzados como esperpénticos, han ganado la batalla futbolística a la información y los programas organizados alrededor del fútbol se han ido convirtiendo en un pequeño circo. Incluso hasta en los nichos deportivos de los informativos al uso de cadenas generalistas con vocación de liderar opinión manda ya más la tontería, la suposición y el seguidismo despiadado a Barcelona y Real Madrid que lo que pueda ocurrir en el resto de los equipos de la Liga, aunque haya mucho que contar.

“Tenemos la mejor información, las mejores exclusivas y el debate más apasionado” y “trataremos de combinar el debate con las imágenes y la información. Esas serán nuestras señas de identidad” son frases de cabecera promocional de las dos tertulias futbolísticas en la noche de la TDT: Punto Pelota y Tiki-Taka. No sería mal ejercicio jugar a encontrar dueño a cada una de ellas puesto que el sustento con el que se manejan es calcado. El último miércoles de agosto, entre los dos programas reunieron 400.000 espectadores, que bien podían haber picado en las dos ventanas puesto que ninguno de los espacios pasó de los 210.000 fieles en el momento cumbre de su noche. El ranking está muy lejos de los programas deportivos que mandan en las madrugadas de las radios, pero el soporte visual y el efecto rebote que tiene al día siguiente en los diarios lo que allí se ha dicho (un alto porcentaje de los participantes en las a menudo diatribas están a nómina de periódicos deportivos) engrandecen sus números. El eco también se consigue por la tremenda onda expansiva que tienen determinadas selecciones en Youtube, redes sociales y las propias páginas web de los programas. Así que sin llegar a saber quiénes participan en la tertulia, o cuál es el denominador común de la mesa de debate, pocos futboleros habrá que puedan decir no haber visto nunca alguno de esos programas. Y es que, pese a que no tengas interés, hay veces que te los encuentras de frente.

El análisis más sosegado de lo que nos ofrece cualquiera de esos programas, queda dicho que con más frecuencia de lo deseado la irritación se extiende a los informativos, desvela que el bipartidismo de la Liga, la competición dual o el baile que marcan los grandes Real Madrid y Barcelona es lo mismo que distribuyen diariamente cualquiera de las cadenas con vocación de ser vista a lo largo y ancho del estado. Así que la Liga siempre podrá decir que somos lo que vemos. Quizá mejor, lo que quieren que veamos.

El chapapote catódico salpicó la semana pasada de manera brutal al Athletic por eso de su reciente visita al Bernabéu. Los leones viajaron a Madrid sin tener claro si volverían con Ander Herrera, por el que el Manchester United llegó a ofrecer 30 millones de euros, pero la oferta de uno de los poderosos del continente no fue suficiente argumento para desbancar de la primera fila en la escaleta de propuestas a la inminente llegada de Gareth Bale, que por lo ajustado de su llegada parece haber elegido el coche de San Fernando para desplazarse desde Londres a Madrid. Una oferta del Manchester por cualquier jugador del Madrid o Barcelona habría sido argumento suficiente para que en los platós se organizase una trifulca sobre las excelencias de los diablos rojos y la conveniencia de que fulano o mengano acabasen allí.
Eso sí, el ninguneo puede ir en aumento. Y es que es difícil de explicar que Iribar se haya acostumbrado a tener que ser interrogado por Casillas o Diego López como principal opinión del partido o que en el tiempo reservado al Real Madrid-Athletic en el informativo de la mañana de La1 te muestren las imágenes de la llegada de Bale a su hotel en Madrid y los goles del encuentro, que fueron cuatro, queden en el par que hizo Isco, que con su buen hacer obligará a hacer las maletas a Ozil… Del resto, aunque por el medio haya debuts y jugadas dudosas, ni rastro.

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