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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Televisión-baloncesto-fútbol, una ecuación imposible



El futuro de la Liga Endesa depende mucho del éxito en televisión

El futuro de la Liga Endesa depende mucho del éxito en televisión

El cambio de hora del próximo partido del Gescrap Bizkaia indigna a los bilbainos y demuestra la dificultad del baloncesto para abrirse un hueco en el panorama mediático.

Los más viejos del lugar, y los no tan viejos, recuerdan aquellos años en que los aficionados vizcainos al deporte atravesaban Autonomía y Sabino Arana en apresurada procesión para poder ver al Cajabilbao y al Athletic. De La Casilla a San Mamés, y viceversa, porque los principales equipos de Bilbao en baloncesto y fútbol jugaban con pocos minutos de diferencia entre uno y otro partido y eran bastantes los aficionados que dividían su afición entre los dos deportes.

Claro que en esa época, hablamos de finales de los 80, las televisiones no eran dueñas del deporte profesional y el baloncesto podía mirar a la cara al fútbol. La televisión, porque solo había una, ofrecía un partido cada fin de semana y no existía eso de la contraprogramación. Este domingo los 800 socios, más o menos, que comparten el Athletic y el Bilbao Basket tendrán que elegir: o Miribilla o San Mamés. La ACB y TVE, tanto monta, monta tanto, han decidido adelantar el partido entre el Gescrap Bizkaia y el Barcelona de las siete a las seis de la tarde, justo cuando está fijado el inicio del Athletic-Osasuna. Lógicamente, el aficionado vizcaino se ha indignado por lo que entiende una falta de sensibilidad y un desprecio.

No tiene nada que ver con conspiraciones judeomasónicas ni con el reparto del poder. El problema es mucho más profundo. A las 19.50 horas del domingo empezará el Barcelona-Real Madrid de fútbol, esa cita que eclipsa cualquier otro acontecimiento deportivo. Cuando TVE colocó el horario del partido Gescrap Bizkaia-Barcelona, ya sabía cuándo jugaba el Athletic y cuando se jugaba el clásico. Entonces nadie pareció darse cuenta. A última hora, de forma chapucera, alguien ha querido evitar esa coincidencia y entre los aficionados de Bizkaia y los que pueden estar delante de la televisión, ha elegido a estos últimos. También la ACB lo ha hecho porque sabe que su futuro depende de esa palabra llamada ‘share’, de eso tan inaprensible que es la audiencia.

En la primera jornada de la Liga Endesa, se retransmitió por La 1 el Real Madrid-Unicaja, que coincidía con el Real Madrid-Deportivo de fútbol. El resultado fue nefasto para el baloncesto: menos de 600.000 espectadores y por debajo de ese 5,4% de share que TVE y ACB han puesto como listón para no confinar el baloncesto a Teledeporte. Así que a la segunda jornada ya se han cambiado los horarios de los partidos televisados, tanto el del sábado como del domingo. Y no será la última vez que ocurra. Ahora les toca a los de Bilbao y pronto les tocará a otros ser los paganos de una situación manifiestamente mejorable en la que chocan intereses de otras competiciones como esa Euroliga que ha colocado partidos en viernes para impedir, de forma indirecta, que La 1 escogiera el horario, quizás, más ventajoso: los domingos por la mañana. El Real Madrid y el Barcelona, los equipos que más audiencia procuran, van a jugar muchos viernes en Europa por lo que no querían tener que jugar apenas 36 horas después. Entonces, no quedaba otra que pasar el partido estrella de la jornada de la mañana a la tarde del domingo con las consecuencias que ya se han manifestado.

La ACB necesita a la televisión y la televisión necesita a los blancos y azulgranas. Es un galimatías, una pescadilla que no deja de morderse la cola y que entorpece el objetivo de lograr la fidelidad de los seguidores del baloncesto y de quienes quieran incorporarse, aunque solo sea por curiosidad. Huir del fútbol, buscar un horario libre en el fin de semana, es casi imposible ya que el deporte rey lo copa por completo por lo que mejor harían la ACB y TVE en agarrar fuertemente a ese ‘target’ al que quieran dirigir su producto con horarios fijos, una realización acorde a los tiempos y, sobre todo, más y mejor información sobre la Liga Endesa y sus protagonistas.

Y, con todo, lo peor de la primera jornada no fue la audiencia del partido televisado, sino que los pabellones tuvieron una afluencia más que discreta. Que en canchas como el Palau Blaugrana o el Olímpic de Badalona apenas superaran los 3.000 espectadores supone un serio toque de atención. Ese, el seguimiento de los encuentros en vivo, a pie de cancha, fue tomado siempre como el síntoma de la buena salud de la Liga ACB. Si esa tendencia a la baja se confirma en las próximas semanas, entonces el chiringuito se vendrá abajo, quizás de forma irremediable.

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Un comentario

  1. No hay que pensar en conspiraciones…¿o sí? No acierto a entender como se pueden hacer las cosas tan mal, ni siquiera haciéndolo a propósito sale tan desastrosamente. En consecuencia, solo puedo creer que «alguien» tiene un «interés» desmedido en hundir este deporte. ¿Acaso el fútbol necesita de cambios de horario de otros deportes? Y una última cuestión la, ¿Televisión pública no debiera estar al margen de las audiencias?
    Un saludo