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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Toquero, un contrato ganado a pulso



Gaizka Toquero seguirá en el Athletic hasta 2016

Gaizka Toquero seguirá en el Athletic hasta 2016.Foto Mitxi

Gaizka Toquero seguirá siendo jugador del Athletic hasta el 30 de junio de 2016 después de la renovación de su contrato la semana pasada. Cuando llegue esa fecha le faltará algo más de un mes para cumplir los 32 años de edad. Teniendo en cuenta las características de su juego es razonable albergar bastantes dudas sobre su posible rendimiento en el tramo final de su contrato. Su tardía llegada a la primera división, debutó con 24 años, podría favorecer cierta longevidad puesto que a fin de cuentas estaríamos hablando de un futbolista con ocho años de competición en la máxima categoría. Por buscar un antecedente cabe recordar que Dani llegó al equipo a los 23 años y permaneció doce temporadas, incluida una lesión grave que le tuvo apartado prácticamente todo un curso. Se retiró con 35 años de edad.

En cualquier caso parece una tarea inútil tratar de entontrar similitudes cuando estamos ante uno de los futbolistas más atípicos de los que han vestido la camiseta rojiblanca. Para empezar, hay que destacar que ha jugado en un puñado de equipos.  Después de dar los primeros pasos en el Ariznabarra, la Real Sociedad le captó para su equipo juvenil, donde permaneció una temporada. De allí pasó al equipo de Tercera del Alavés, donde jugó dos años. En las filas del Alavés dio el salto a la Segunda B, categoría en la que también jugó en el Lemona y el Sestao, para alcanzar la Segunda A en el Eibar, los partidos previos a su llegada al Athletic

Gaizka Toquero despistó incluso a su gran valedor, Joaquín Caparrós, quien cuando descubrió la garra con la que se empleaba en el Sestao lamentó estar ante un veterano, confundido por la precoz calva de un chaval que entonces no pasaba de los 23 años. El técnico de Utrera, especialista en dar oportunidades a futbolistas desconocidos, sin reparar a veces en la idoneidad del momento, no dudó en recomendar el fichaje del delantero, a quien hizo debutar el 4 de enero de 2009 en un partido ante el Espanyol en San Mamés que acabó con igualada a un gol.

Durante aquella primera media hora de Toquero en la máxima categoría el asombro de San Mamés debió ser proporcional a la ilusión y a las ganas que puso un chaval que apenas consiguió tocar el balón pese a perseguirlo durante kilómetros. La primera impresión fue más bien descorazonadora; una cosa es la voluntad y la garra y otra el fútbol entendido en términos mínimamente ortodoxos. Sin embargo, Caparrós mantuvo la apuesta y siguió dándole minutos como suplente hasta cuatro partidos después del debut, le llegó la oportunidad de estrenarse como titular. Ocurrió en Almería y el Athletic cayó derrotado por 2-1

Algo más de cuatro meses tardó Toquero en marcar su primer gol, lo que para tratarse de un delantero pone de manifiesto que pudo contar con una paciencia de público y entrenador que solo es posible en un club que, como el Athletic, sabe que solo puede disponer de lo que tiene. Marcó el gol del empate en Numancia en la jornada 32 y minutos más tarde Llorente hizo el gol de un triunfo que valió tres puntos que prácticamente garantizaron la tranquilidad a un equipo que entonces seguía mirando de reojo la cola de la tabla.

Para entonces la figura de Toquero ya dividía a la afición en dos bandos: el de los que ponían en valor su entrega indesmayable cada minuto que permanecía sobre el césped y el de los que se horrorizaban con su escasísima calidad técnica, impropia de un futbolista de la categoría. El debate se cerró cuando Toquero marcó el tercer gol del partido de vuelta de la semifinal contra el Sevilla, asegurando el pase a una final que el Athletic había jugado por última vez cuando Gaizka tenía un año de edad. Fue su gran momento de gloria, cuando alcanzó la condición de lehendakari de una afición que recuperaba la ilusión perdida durante tantos años.

El atípico delantero calvo con el número dos a la espalda se ganó aquella noche un lugar en el corazón de los aficionados, que a partir de entonces empezaron incluso a apreciar y reconocerle algunas cualidades escondidas. Al margen de su constante disposición para la batalla y para perseguir balones imposibles, algo que priva a un sector importante de la grada de San Mamés, Toquero tiene un centro en carrera bastante meritorio y cierta capacidad de resolución al primer toque en el área. Con Llorente acabó formando una pareja de ataque ciertamente eficaz dentro de un esquema futbolístico primario y huérfano de sutilezas. Si el año de su debut, solo fue titular en ocho partidos, los dos cursos siguientes formó en el equipo inicial en 26 ocasiones cada temporada, lo que le otorga la condición de fijo en el esquema de Caparrós. 24 goles en 165 partidos entre Liga, Copa y Europa League, no le definen precisamente como un hombre de área, pero todo el mundo asume que no es esa su tarea principal. Solo en dos ocasiones ha marcado dos goles en el mismo partido, contra el Valladolid en San Mamés y contra el Atlético en el Manzanares.

Toquero ha perdido el sitio en el equipo con la llegada de Bielsa. El técnico argentino prefiere jugadores de otro corte y aunque su sistema de juego requiere que los jugadores acumulen un buen número de kilómetros en sus piernas, busca algo más que lo que, a su juicio, le ofrece el delantero. Los números se invirtieron el curso pasado y Toquero volvió ser más veces suplente que titular. Su papel se limitó la mayoría de las veces en salir a relevar a Llorente o alguno otro compañero en los minutos finales del partido, más como aporte de oxígeno y piernas frescas que como alternativa futbolística. La llegada este año de Aduriz y de Ismael López le ha hecho perder más puestos en el turno y solo la irregular situación de Llorente le está permitiendo disfrutar de alguna oportunidad.

Toquero se ha ganado su renovación a pulso, a base de sudor, de entrega día a día y, por qué no, de una innegable mejora en los aspectos futbolísticos; el Toquero actual solo se parece al que debutó en que el espíritu de combate permanece inmutable. Su renovación en las circunstancias actuales debe entenderse como una apuesta del club por encima de los planes del entrenador, aunque también como un reconocimiento implícito de que no se esperan grandes noticias de la cantera de Lezama a corto plazo.

Mientras se espera la llegada de esa promesa que de momento no se atisba, San Mamés seguirá rugiendo cada vez que Toquero salga del banquillo predispuesto a derrochar ilusión y energía, con ese espíritu de pelea capaz de contagiar al compañero más pusilánime.

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