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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un Athletic arrollador



Ibai volvió a hacer un doblete con dos goles de gran calidad. Foto AC

Ibai volvió a hacer un doblete con dos goles de gran calidad. Foto AC

El héroe del Valladolid, su portero Mariño, describió perfectamente lo que acababa de ocurrir en San Mamés. “Nos han pasado por encima”, admitió después de sacar cuatro balones de su red. Testigo privilegiado desde su posición bajo los palos, y víctima de la furia desatada del Athletic, el guardameta hizo un resumen que no deja lugar a dudas. El Athletic pasó por encima del Valladolid como una apisonadora a quien algún técnico zumbado le hubiera puesto un motor de Ferrari; como un tren de mercancías sin frenos. Desde el minuto uno al noventa, sin tregua, sin pausa, sin piedad, ciego ante la adversidad durante más de una hora, absolutamente convencido de sus posibilidades, seguro de que tarde o temprano su evidente superioridad acabaría encontrando el premio que la fortuna y el trío arbitral le estuvieron negando más tiempo de lo razonable.

Parecía mentira que el Valladolid pudiera aguantar vivo más de una hora. Y no solo vivo, sino con ventaja en el marcador. Seguro que ni los propios jugadores pucelanos podían creer lo que estaba ocurriendo; que también ellos eran conscientes de que en cualquier momento acabarían aplastados por aquella máquina trituradora que tenían delante. Parecía mentira que un equipo pueda sostener el ritmo que mantuvo el Athletic durante todo el partido. En algún momento tendrán que parar a tomar aire, pensaba el aficionado preocupado que asistía al espectáculo de injusticia que se estaba produciendo en el césped, pero el motor de este equipo funciona a un régimen de revoluciones inaudito.

El Athletic saltó al campo dispuesto a acabar con el Valladolid en un par de zarpazos y se encontró con un gol en contra a los quince minutos. Le ha pasado más veces este año, pero lo de anoche entra en el terreno de lo paranormal. En ese primer cuarto de hora Mariño ya había hecho un paradón a remate de Herrera y a Ibai se le fue alto un buen remate. Pero la primera vez que el balón salió del campo del Valladolid acabó en la red de Iraizoz. Oscar estaba en fuera de juego pero al linier le pilló dormido la primera jugada que tenía que arbitrar.

La respuesta de los rojiblancos fue una ofensiva sostenida sobre todo por una banda derecha en la que Iraola y Susaeta, apoyados por Herrera destrozaron el sistema defensivo del rival. Mariño volvió a repeler un remate a bocajarro de Aduriz. Para entonces Ebert ya le había birlado el balón con la mano a Iturraspe dentro del área. Después Berdgich cortó con el brazo un sombrero que le había colocado Susaeta y Peña agarró impunemente a Aduriz en el área pequeña cuando se disponía a rematar un corner.

De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda disculpar los errores arbitrales apelando a la dificultad de juzgar algunas jugadas. Cuando un árbitro se equivoca, conspicuos comentaristas del gremio de exjugadores y exárbitros se apresuran a subrayar lo complicado que resulta discernir si el balón fue a la mano, o medir los dos centímetros que separan a un defensor de un atacante. Se han inventado incluso sistemas gráficos e informáticos que nos ilustran a posteriori sobre lo que ocurrió realmente en el campo. Todo eso está muy bien y no hay aficionado medianamente razonable que no admita que arbitrar es muy difícil. Ya, claro. Pero también es muy difícil pilotar un avión de combate o hacer un souflé y normalmente los aviones no se estrellan y los souflés salen de la cocina muy lucidos y esponjosos. Si en solo media hora te equivocas en las cuatro jugadas que tienes que arbitrar a lo mejor es que además de que la cosa sea muy difícil, tienes que reconocer que quizá lo tuyo son los souflés y no el arbitraje.

La noche se puso para acudir al libro de los tópicos. Contra viento y marea, desmelenados, rugiendo y tirando zarpazos y así. La segunda parte del Athletic fue un compendio de todo lo que el periodismo ha relatado de este equipo desde que un señor armado de lápiz y papel se acercó a las campas de Lamiako a ver qué era eso del football. Los de Valverde subieron un grado más de intensidad a su juego por imposible que pudiera parecer. Antes de que se cumpliera la hora De Marcos sustituyó a un Beñat superado por el ritmo de sus propios compañeros y el Athletic redobló la presión que amenazaba con desencajar las piezas de un Valladolid que llevaba tiempo atrincherado en su área sin más esperanza que la que le proporcionaba el cronómetro. Mariño ya había hecho la parada de la noche a un tiro de Ibai que buscaba la cepa del poste y había repelido un remate cercano de Iraola. También repelió un disparo seco de Aduriz desde el borde del área, pero su rechace llegó a pies de un Ibai que mantuvo la sangre fría para colocar el balón en la red. Ya andaban los de Pucela buscando un trapo para sacar bandera blanca cuando entre Ibai y Aduriz le regalaron a De Marcos el segundo gol. Quedaba un cuarto de hora y el Athletic todavía hizo dos goles más. Ibai hizo su segundo doblete y Herrera vio premiado su gran partido con un cabezazo de delantero centro. El gol en el último suspiro de Rama volvió a dar el toque surrealista a la noche.

Dice Valverde que su equipo completó uno de sus mejores partidos de la temporada y no le falta razón. Fue una exhibición de voluntad, un derroche físico que proporcionó un enorme y constante caudal de fútbol de mucha calidad durante muchos minutos. Una veintena de remates a puerta, más de cincuenta centros al área, once corners… los números describen el monólogo de un Athletic que está atravesando un gran momento de juego y de forma física y, lo que es mucho mejor, actúa con una fe y un convencimiento que le otorgan un plus de un valor incalculable

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3 Comentarios

  1. Aupa Juancar, buenísimo lo del suflé. Brillante como siempre.
    Pero fíjate que a mí no me pareció el mejor partido. Creo que el del Barcelona fue mejor, incluso recuerdo el del Villareal (ámbos en casa), cómo muy interesante.
    En cualquier caso, el equipo demuestra una fiabilidad fuera de toda duda. A día de hoy, empezar perdiendo un partido, no significa nada. El equipo demuestra potencia suficiente para levantarlos. Tanto en casa como fuera.
    Espero con gran espectación los próximos partidos. Pueden ser un barómetro muy interesante de las capacidades de este equipo. Y confio en hacerlo bien.
    Aupa Athletic y a seguir disfrutando.

  2. Fue el partido más abrumante y espectacular que se han visto en San Mamés. Un partido de raza y de fe, de esos que el público ya no ve. Esto sólo podía hacerlo el Athletic y ayer fue un regalo para el aficionado al fútbol.

  3. Derribos y Demoliciones ATHLETIC CLUB.
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