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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un disgusto que compromete el futuro



Mumbrú sufrió una técnica estando en el banquillo en un momento decisivo del partido. Foto UBB

Mumbrú sufrió una técnica estando en el banquillo en un momento decisivo del partido. Foto UBB

El Uxue Bilbao Basket y sus seguidores se llevaron el disgusto más grande de la temporada con la derrota ante el CEZ Nymburk en la primera jornada del Last 16 de la Eurocup. Se trata de un tropiezo grave, por inesperado y porque compromete las opciones del equipo en una competición en la que todo el club ha puesto grandes esperanzas esta temporada. Los de Fotis Katsikaris jugarán el próximo martes en Riga sin ninguna red de protección. La victoria en la capital letona es ineludible porque lo contrario supondría alterar el desarrollo de la temporada y convertir la participación en la Copa, aunque aún quede un mes para ella, en un desagradable engorro.

“Habíamos hablado de salir fuertes desde el inicio y con velocidad, pero no lo hemos hecho”, lamentó Fotis Katsikaris. Suponiendo que los jugadores quieren, hay que pensar que el problema es que ahora mismo no pueden meter esa marcha más que permita marcar diferencias ante rivales como el CEZ Nymburk. El esfuerzo realizado en Valencia se notó y el partido se jugó al ritmo de la Liga checa y, claro, el mejor en la Liga checa es el conjunto que juega sus partidos europeos en Pardubice (19-1 en su balance). Da la impresión de que el Uxue Bilbao Basket está en fase de recarga de baterías porque carece de la frescura que mostraba hace un mes y medio. No es casualidad que los mejores minutos en cuanto a intensidad, sobre todo, coincidieran con la presencia en cancha de eso que se llama la segunda unidad, que tuvo que remontar todas las desventajas que generaron unos titulares a los que se ve pesados y lentos de reflejos.

El conjunto checo, que en teoría partía como el rival más flojo del grupo, se acopló perfectamente al partido e hizo exactamente lo que pretendía ante una defensa bilbaina que dejó bastante que desear, desde el punto de vista de la tensión en el uno contra uno y desde el punto de vista táctico. No es entendible que Raúl López se encontrara en numerosas ocasiones defendiendo a su par en el poste bajo y tampoco que un jugador normalito como Drew Naymick, que promediaba hasta ayer 6 puntos en 17 partidos en la Eurocup, lograra 20 con escasa oposición. El problema es individual, en lo que señala a Hamilton y Rakovic, pero también colectivo por falta de agresividad y de comunicación en una situación como la del bloqueo central que es el pan nuestro de cada día en el baloncesto moderno.

Para colmo, el Uxue Bilbao Basket no logró bajar la aportación de otras piezas claves del CEZ Nymburk como los veteranos Jiri Welsch y Rado Rancik, cuya versatilidad no encontró respuesta entre los hombres de negro. Total, que entre los tres citados y el base Pavkovic anotaron 72 de los 85 puntos de su equipo, un dato llamativo de que la interpretación del scouting del choque falló por algún lado. En cambio, las piezas claves del conjunto bilbaino, léase Vasileiadis y Mumbrú, no encontraron tantas facilidades e incurrieron en varias fases en un exceso de precipitación, de querer arreglar las cosas demasiado rápido.

Pese a todo, los hombres de negro estaban a dos puntos (61-63) a siete minutos del final cuando se produjo el cruce de cables arbitral y una inexplicable falta de inteligencia por parte de los jugadores del Uxue Bilbao Basket. Raúl López, extrañamente crispado, Mumbrú, cuando estaba en el banquillo, y Pilepic recibieron sendas técnicas que metieron al equipo en el bonus de faltas y pusieron el partido prácticamente imposible cuando el equipo había hecho lo más difícil y había vuelto de una desventaja de diez puntos. El CEZ Nymburk no desaprovechó los seis tiros libres de regalo y el par de posesiones añadidas para escaparse de nuevo a la decena (61-71).

Tocaba apelar a la épica por enésima vez y, pese a que pesaba la amenaza de que cualquier falta daba tiros libres a los visitantes, el Uxue Bilbao Basket se puso por delante (80-79) a 56 segundos del final. Tocaba defender para recuperar un balón que podía suponer la victoria, pero Axel Hervelle cometió un error de principiante: perdió de vista a su defendido en una ayuda innecesaria y Rancik clavó su quinto triple para castigarlo. En la siguiente posesión, Raúl López se precipitó y buscó una penetración muy forzada que no encontró nada más que la frustración por una nueva derrota, la tercera consecutiva, la primera en la presente edición de la Eurocup y la segunda en las tres visitas del CEZ Nymburk a Bilbao.

Habrá quien señale a los árbitros como responsables, pero los del silbato son un factor incontrolable como lo que puede ser el hecho de que el mejor jugador defensivo del equipo se equivoque o que uno de los bases, todo clarividencia normalmente, elija mal en el ataque que podía provocar la prórroga. En definitiva, son un montón los factores que influyen en que el Uxue Bilbao Basket esté llegando a finales igualados que se le están volviendo en contra, al contrario de lo que ocurría hace un mes y medio. El equipo no es el mismo que entonces y los desenlaces tampoco son los mismos, en consecuencia. En total, desde que empezó diciembre son cinco derrotas en los últimos siete partidos, cuatro de ellas por tres puntos o menos. Urge cambiar la tendencia, remontar el vuelo, porque la temporada de los hombres de negro se puede complicar de mala manera después de un inicio esperanzador.

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