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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un ejercicio de autoestima



Kepa fue uno de los protagonistas más destacados del notable partido del Athletic. Foto AC

En los últimos tiempos el Athletic se nos ha puesto a interpretar ‘El extraño caso del doctor Jeckyll y mister Hyde’. Nunca sabemos qué cara del equipo vamos a ver. Sus bruscos cambios de personalidad están llenando de alicientes este final de temporada que nos habíamos precipitado a calificar de intrascendente. Es verdad que a efectos clasificatorios estos últimos partidos no van a servir más que para mover un par de puestos arriba o abajo en la zona media de la tabla, pero de cara a calibrar las posibilidades de un equipo que ya empieza a ser de futuro, el valor de este tramo final del curso es más que estimable.

Hay que agradecer a Ziganda su profesionalidad y dedicación al club. Dejando a un lado su situación personal, el técnico se ha enfrascado en un trabajo que tiene más que ver con lo que va a venir que con lo que ya es. Observese que en el Santiago Bernabéu comparecieron como titulares Kepa, Núñez, Lekue, Córdoba y Williams, este último como delantero centro. Si se les suma el nombre de Íñigo Martínez, tenemos media docena de futbolistas llamados a ser el esqueleto del Athletic los años venideros.

La posición de Williams en el eje del ataque, repetida en los últimos partidos, es sin duda la más interesante de este Athletic que apura los últimos días de la era Ziganda. Iñaki marcó en el Bernabéu un gol que sorprendió a propios y extraños por su ejecución. Habitualmente en ese tipo de situaciones Williams suele sufrir  ataques de ceguera que le llevan a rematar al bulto. Pocos porteros quedarán en Primera División que no hayan sufrido en sus cuerpos un balonazo del delantero rojiblanco. Ante Keylor, sin embargo, optó por picar la pelota con sutileza, buscando una solución basada en la frialdad de un goleador contrastado. Minutos antes San José, bien es cierto que con menos ángulo y más urgencias, había optado por el tradicional balonazo al portero, desperdiciando una de esas ocasiones cuyo fallo tanto se suele lamentar en el Bernabéu.

El gol de Williams llegó precedido de un gran pase en profundidad de Córdoba, eliminando a los dos centrales, quien a su vez había recibido de Iturraspe, una de las novedades en el equipo respecto al catastrófico encuentro que había perpetrado el Athletic cuatro días antes. El joven Córdoba volvió a lucir sobre el césped ese regate fácil que acompaña su atrevimiento para intentar superar las líneas rivales en acciones individuales. Su condición de zurdo es una circunstancia añadida que favorece su promoción a un puesto de titular fijo en el equipo.

Núñez, otro de los jóvenes, fue de los que más destacaron en un partido notable de todo el equipo. Como todos los centrales que visitan el Bernabéu estuvo muy exigido por el ataque sostenido del Real Madrid, y el debutante cumplió con creces, desplegando el amplio catálogo de sus competencias: poderoso en el juego aéreo, contundente abajo y rápido en los cruces. Muy bien secundado por Iñigo Martínez, formaron una pareja que anuncia muchos días tranquilos para Kepa en cuanto el Athletic consiga cerrar los pasillos laterales, a día de hoy una autopista hacia el cielo para todos sus rivales.

Porque en el Bernabéu Kepa no tuvo un día tranquilo, ni mucho menos. Le tocó trabajar de lo lindo y todo su trabajo lo hizo bien o muy bien. Una mano abajo para repeler un remate cercano desviado por Núñez, y otra intervención a ras de césped para enviar a corner un remate de Asensio, tras una gran jugada individual que el madridista inició junto al banderín de corner, fueron la culminación de una sucesión de intervenciones que tuvieron como denominador común la seguridad en la acción y la sobriedad en el gesto. Porque Kepa se luce en alardes solo cuando es estrictamente necesario. Su desempeño bajo los palos evoca las imágenes de Iribar y Zubizarreta; y ya vestido de negro, ni te cuento.

El aficionado, que todavía seguía  horrorizado por el ridículo de su equipo ante el Deportivo, solo esperaba que el cáliz del Bernabéu pasara cuanto antes y sin demasiados estropicios. La sorpresa fue monumental cuando vio a su equipo en la versión que ofreció en Villarreal, demostrando otra vez que su calidad y fundamentos futbolísticos no se corresponden ni con su posición en la tabla ni con los lamentables espectáculos que ha ofrecido a lo largo del año.

El Athletic completó un magnífico ejercicio para recuperar su autoestima en el Bernabéu. Juntó líneas, presionó al Madrid dónde y cuando debía hacerlo y completó un notable partido defensivo sin perder nunca los papeles y procurando siempre la incomodidad del rival. El temprano gol de Williams, reforzó la idea original y el paso de los minutos fue convenciendo a todos de que el éxito era posible.

Es verdad que hubo algunos momentos en los que el Athletic se vio obligado a defender con los once metidos en el área, aunque eso es algo previsible en cualquier partido en ese campo. Pero fueron fases puntuales que no condicionan la valoración global. Es más, el agobio fue mayor en el primer tiempo que en el segundo. Hasta el descanso el Madrid apretó como si considerada muy urgente corregir el marcador antes de la retirada a la caseta. Los blancos regresaron más espesos y menos rápidos en el segundo tiempo, hasta el punto de que Zidane dio entrada a Bale e Isco buscando la velocidad y la imaginación que le estaban faltando a su equipo.

El Athletic no solo defendió con solvencia sino que se permitió alguna contra como la que acabó en el doble remate de Córdoba contra el cuerpo de Carvajal y de Raúl García al larguero, que hubiera supuesto la sentencia del partido. Fue una lástima porque cuando a falta de tres minutos Cristiano estableció el empate desviando un tiro de Modric desde el borde del área, la decepción cundió en las filas rojiblancas. ¡Quién nos iba a decir dos horas antes que acabaríamos lamentando este empate en el Bernabéu!

 

 

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Un comentario

  1. Goi mailako kirol-partidak detailetan jokatzen dira.
    Esaterako Wiliamsek galdu zuen baloia defentsa aurreraturik zuela, nabarmena. Baita ere, Susaetak galdu zuen baloia, eta hortxe Real Madriden golaren jatorria.
    Ez da lehenengo aldia hori egiten duena, eta gero defentsen errua!
    San Josek sekulako partida jokatu zuen, bakarrik ez baitzegoen erdia aldean. Beñatek jokatzen duenetan erdia aldea dantzan ibiltzen da, honen defentsa-lana eskas-eskasa baita.