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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un ejercicio de autoridad



El Dinamo de Bucarest es uno de esos grandes del Este venidos a menos desde la caída del muro de Berlín y eso, que ya era sabido de sobra, se vio con más claridad todavía en el partido de San Mamés. En su estadio a los rumanos les alcanzó para guardar las apariencias y firmar un empate justo; en la catedral se quedaron sin palabras y sin argumentos para contrarrestar el discurso de un Athletic que tuvo las cosas muy claras desde el primer momento. El atisbo de preocupación que podía provocar el nombre del rival duró apenas media hora, el tiempo que necesitó el Athletic para liquidar la eliminatoria con dos goles de Raúl García. Y eso concediendo que pudieran estar preocupados los seguidores más veteranos, aquellos que conocieron los tiempos gloriosos del fútbol rumano con el Steaua y el Dinamo como protagonistas, los primeros con el respaldo del Ejército y los segundos, de la Policía, tiempos de los Hagi, Lacatus y Camataru, pura arqueología futbolística para los más jóvenes, a quienes el Dinamo que vieron en San Mamés no les dijo nada más que cualquiera de esos equipos que suelen aparecer en el el fútbol veraniego.

El Athletic hizo un ejercicio de autoridad muy aconsejable para la salud del corazón del aficionado, que sabe que estas eliminatorias previas las carga el diablo. Que se lo digan a los seguidores del PSV o el Girondins, por ejemplo, que este año van a ver Europa por televisión. El empate de Bucarest otorgaba cierta ventaja, pero no era cosa de confiarse.

Y el Athletic no se confió, entre otras cosas porque la puesta en escena del Dinamo le obligó a estar atento desde el primer minuto. Cosmin Contra planteó un partido bastante distinto al de la ida. Volvió a intentar jugar al contragolpe, pero a diferencia de lo que ocurrió en el Estadio Nacional, donde su equipo esperaba al Athletic replegado muchos metros en su campo, en San Mamés los dos puntas y alguno de los centrocampistas amagaban una cierta presión que obligaba a los centrales rojiblancos a circular el balón con más rapidez que en la ida.

El Dinamo miró más de cerca la portería de Herrerín aunque le sirvió de bien poco porque su primer y único remate entre los tres palos, por llamarle algo, no llegó hasta el minuto 75, y el guardameta se hizo con la pelota sin despeinarse.

A estas alturas tampoco se les pueden pedir muchas cosas a los equipos. Con una semana más de entrenamiento los de Ziganda estuvieron más sueltos que en Bucarest y pudieron poner a prueba a la defensa rival para cerciorarse de que por tenía una puerta abierta por su costado izquierdo, por donde Susaeta y De Marcos podían entrar con bastante comodidad, la suficiente como para pensar que si no pan comido, sería cuestión de tiempo encontrar la portería: concretamente veinticuatro minutos.

A la vista de estos dos primeros partidos parece que el balón parado va a ser una de las aportaciones más interesantes de Ziganda. El gol de Bucarest llegó en un corner y en San Mamés se repitió la historia. Sacó Beñat abierto y al segundo palo mientras que a ras de césped se sucedían las maniobras de distracción para que la pelota llegara hasta un De Marcos totalmente desmarcado, que enganchó una volea durísima que Raúl García desvió de cabeza  a la red a un metro de la raya. Cinco minutos después, era el propio Raúl quien cruzaba una bonita volea aprovechando otro centro pasado. En un abrir y cerrar de ojos la eliminatoria quedaba finiquitada.

El Dinamo trató de estirarse pero solo le sirvió para enseñar sus carencias. Contra cuenta con algunos jugadores habilidosos, de esos a los que les gusta medirse con los defensas cara a cara, pero el Athletic estuvo siempre muy organizado y compacto, con todos sus hombres muy generosos en las ayudas, concentrados y sin permitirse ningún tipo de relajación. Una tontería de Herrerín, regateando a un delantero contrario dentro del área, fue el mayor sobresalto que sufrió el personal en toda la segunda parte. Vista la bronca de Ziganda, se supone que no habrá repetición.

El Athletic solventó la primera previa dejando buenas sensaciones aunque está claro que todavía le queda mucho camino que recorrer. El grupo tiene la ventaja de transitar por un camino conocido. No ha cambiado casi nada, así que los jugadores se pueden refugiar en la costumbre cuando se ven en apuros. El equipo juega de memoria mientras asimila las novedades que sin duda irá introduciendo el nuevo técnico. Ya se ha hablado el balón parado y habrá que fijarse también en la profundidad de los laterales. Muniain sigue muy implicado y asumiendo responsabilidades, mientras que Raúl García parece más adelantado que Aduriz en ritmo, juego y eficacia; la celebración de Aduriz tras el tercer gol descubrió que había cierta ansiedad por estrenarse.

Regresó Williams en los minutos finales, así que Ziganda tendrá más cartas en la mano en la próxima eliminatoria y podremos ver cuáles son sus planes para un juego de ataque en el que Susaeta tuvo en San Mamés más protagonismo que en Bucarest.

Lo imprescindible era pasar y lo importante ir avanzando en el rodaje del equipo. Ambas premisas de cumplieron con holgura y con más tranquilidad de la que se esperaba. El Athletic de Ziganda progresa adecuadamente.

 

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Un comentario

  1. Muniain me gustó mucho, asegura la posesión en ataque y ofrece algo diferente, al igual que Williams y, a ratos ,De Marcos. El resto del equipo me pareció ordinario, peleado con el balón y aburrido. El público aplaude un pase lógico de Beñat, con eso nos conformamos. Lo siento, pero me parece que el Athletic tiene muy poco fútbol, quizás debido a la falta de competencia en sus filas.

    Esperemos al Panathinaikos: espero y deseo que tenga que tragarme mis comentarios.