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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un estreno positivo



Aduriz ha marcado la mitad de los goles de la eliminatoria contra el Huesca

Gaizka Garitano se ha estrenado con goleada. Al margen de cualquier consideración sobre el rival y las circunstancias que concurrieron en el partido, es una buena noticia que el nuevo inquilino del banquillo rojiblanco se estrene con una victoria. En las circunstancias en las que se encuentra el Athletic, cualquier detalle que rompa la racha negativa, cualquier atisbo de cambio en la dirección del viento, se recibe como una señal del cielo. Goleada a domicilio, portería a cero, Aduriz y Williams marcando a pares… ¡qué más podemos pedir! Hombre, ya puestos, podríamos pedir jugar siempre contra el Huesca.

Mejor quedarnos con lo positivo del ensayo y no entrar en demasiados detalles. Al fin y al cabo, Garitano lleva un entrenamiento con el primer equipo y tampoco es cosa de ponernos a observar cambios significativos o espectaculares correcciones tácticas. Cuando la camisa no te llega al cuerpo, te vale hasta el esoterismo. Si Gaizka ha acabado con el mal fario, bienvenido sea. Ya habrá tiempo de analizar los conceptos que vaya cambiando a medida que acumule horas en Lezama.

Probablemente, el nuevo míster ni siquiera pudo hacer la alineación que tendrá en la cabeza. Era la vuelta de una eliminatoria resuelta en la ida y estaba claro que jugadores como Iñigo Martínez o Yuri Berchiche serían titulares teniendo en cuenta que son baja obligada el próximo lunes ante el Girona. Ni siquiera es noticia que Unai Simón estuviera bajo los palos, puesto que a él le correspondía el turno de la Copa.

No cabe pues, más análisis que el relacionado con las sensaciones, con lo mental, con la buena o la mala suerte. A los jugadores del Athletic no se les puede achacar falta de actitud; trabajaron con fe estajanovista a las órdenes de Berizzo, y sudaron de lo lindo en el estreno de Garitano. No era ese el problema del Athletic.

Hay que celebrar la goleada de El Alcoraz aunque solo sea porque esta vez todas las desgracias que ha venido sufriendo el Athletic esta temporada se cebaron en el rival. A lo mejor es una señal. El Huesca encajó el gol tonto del año, falló un penalti y facilitó redondear la goleada en la última jugada del partido. Hasta la fecha, casi todas esas cosas se las habíamos visto sufrir al Athletic. A ver si es verdad que la suerte ha cambiado y a este equipo le cambia por fin la cara de perdedor que ha venido arrastrando estos meses.

Con la eliminatoria resuelta como estaba desde la ida, se trataba de comprobar si con el relevo en el banquillo terminaba también la dinámica negativa; si el Athletic podría ser capaz, no ya de pasar la eliminatoria, que eso se daba por hecho, sino de ganar un partido. Y sí, el Athletic fue capaz no solo de ganar un partido sino de golear a domicilio, algo que hace un par de días se consideraba una utopía propia de iluminados.

Garitano le dio una oportunidad a Córdoba, un futbolista interesante que este año estaba desaparecido. Córdoba no desperdició la ocasión aprovechando el regalo que le hizo el entrenador del Huesca, alineando en su lateral a Almerge, un juvenil que está jugando en el filial del Huesca en Tercera. Córdoba, que empezó con dudas, fue creciendo a medida que encontraba facilidades y con el apoyo de un Yuri Berchiche que subía la banda con toda la comodidad del mundo ante la atenta mirada de Chimy Avila, un futbolista de chispazos en ataque pero que nunca ganará la medalla al trabajo.

Por el costado izquierdo del Athletic le empezaron a llegar los problemas a un Huesca incapaz de sacar la pelota jugada por el centro ante la presión ordenada de los rojiblancos, bien coordinada por Dani García. La verdad es que en el campo no pasaba nada digno de recordar. El Athletic se desenvolvía con comodidad en un partido sin tensión alguna y los minutos pasaban en un ir y venir del balón en el centro del campo.

Un pelotazo largo de Iñígo Martínez desde su propio campo desatascó el partido. Aduriz se fue de su par y demostró sus condiciones de killer elevando el balón al primer toque por encima de la media salida del portero. El gol encarriló el partido para el Athletic y acabó por hundir a un Huesca que ya venía deprimido de casa. En el último minuto del primer tiempo, Raúl García desperdició con un remate muy defectuoso un excelente pase en profundidad de Córdoba, que para entonces ya se estaba gustando y desplegaba el repertorio con el que se presentó en el primer equipo la temporada de su debut.

Un saque de falta de Iñigo Martínez que se fue rozando el palo inauguró la segunda parte, pero fue en el minuto 57 cuando se produjo la jugada por la que este partido pasará a la posteridad. Dani García robó el balón en la salida del Huesca, abrió a la izquierda, donde apareció una vez más Córdoba, quien centró hacía el borde del área, donde Beñat conectó una volea penosa que llevó el balón botando a los pies de Aduriz, que pareció estar en fuera de juego.

El propio Aritz también lo creyó así y, lo que es mejor, el portero Werner era de la misma opinión. Como lo del gol y el remate va con el instinto de los delanteros de verdad, Aduriz no resistió la tentación de empujar la pelota a puerta a sabiendas de que el linier levantaría el banderín ipso facto. Werner la dejó pasar, esperando también el banderazo, pero el auxiliar emprendió la carrera hacia el centro del campo dando validez al gol. Fue el único que vio que Almerge, que había perseguido a Córdoba en el inicio de la jugada, se había quedado en la línea de fondo habilitando a los atacantes rojiblancos. Un chiste, vamos.

Y, lo que son las cosas, fue entonces cuando llegaron los peores minutos del Athletic. El Huesca apostó por meter pelotazos al área, y con semejante sutileza táctica le bastó para desarbolar a la defensa del Athletic. De Marcos, que había sustituido a Capa, salió atolondrado, Iñigo Martínez y Yeray competían por ver quien estorbaba más y hasta Dani García, un tipo habitualmente sobrio, se sumó al desbarajuste molestando a un Unai Simón que hizo la parada de la tarde. La sucesión de barullos en el área pequeña acabó con el penalti, habitual cabría decir, de Iñigo Martínez, pero el veterano Camacho envió el balón fuera tras engañar al portero. Yeray había empezado el esperpento de esa jugada regalando el balón a un rival. Admitamos que las malas costumbres son muy difíciles de quitar.

Después llegó el turno de Williams, que sustituyó a Aduriz para marcar otros dos goles, el primero, regalo de Raúl García y el segundo, de Etxeita. Pero durante veinte minutos largos, los que transcurrieron entre el segundo y el tercer gol, el Athletic recordó demasiado al equipo vulnerable y hasta físicamente agotado que hemos visto en tantos partidos este año. Está claro que a Gaizka Garitano le queda un trabajo ingente.

 

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