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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un plácido día en la oficina



Ibai fue titular y sirvió un magnífico centro para el segundo gol del Athletic.Foto AC

Ibai fue titular y sirvió un magnífico centro para el segundo gol del Athletic.

La primera eliminatoria de Copa del nuevo San Mamés no pasará a la historia por la épica de esta competición. Al contrario, se recordará como uno de los partidos más plácidos vividos hasta la fecha en el nuevo escenario y por acabar con la primera goleada para la estadística. Era la tercera vez que se enfrentaban Athletic y Celta este curso y, por fin, el marcador reflejó la diferencia real que existe hoy en día entre los dos equipos. No hubo color, ni apenas partido; casi ni eliminatoria puesto que los de Valverde ya la habían resuelto antes del descanso. Era más o menos lo esperado dadas las circunstancias. Entre sorteos con cuadro al estilo del tenis y calendarios incómodos, la Copa se ha convertido en un trámite molesto para el ochenta por cien de los equipos. Eso de saber que si no caes ahora, caerás en la siguiente, quita mucho aliciente a esta competición.

Lo que le preocupa a Luis Enrique es la Liga, que es donde su equipo se juega los cuartos, y el domingo disputa tres puntos de importancia capital ante un rival directo como Osasuna. Así que se presentó en San Mamés con una alineación apañada pensando en otras cosas. Valverde está en otro plano. Su equipo está lanzado en la Liga y cuenta con una plantilla que le permite presentar siempre un equipo competitivo con un par de toques en la alineación. En este caso la variante fue sustituir a Herrera por Ibai Gómez en el once inicial, lo que situaba a Muniain por detrás de Aduriz, que regresaba a la titularidad después de los tres partidos en los que Toquero ha ocupado su sitio. Atrás San José ocupó el puesto del lesionado Laporte.

El Athletic se puso a la tarea con la aplicación del funcionario que va a la oficina a despachar la jornada. Ordenó los papeles, echó un par de rúbricas y para la hora del cafecito de media mañana ya le había estampado al Celta el sello para facturarlo fuera de la Copa. Luego se limitó a dejar correr el tiempo haciendo pajaritas de papel hasta la hora de fichar .

El Celta no engaña a nadie. Luis Enrique quiere que sus chicos jueguen al fútbol y no tiene malos peloteros para hacerlo; jóvenes procedentes de la escuela del Barça y algún brasileño talentoso le dan al equipo una apariencia bonita. Pero ese empeño en querer jugar como el Barcelona cuando no tienes ni la décima parte de calidad individual, suele tener consecuencias nefastas. Los gallegos se parten por la mitad con demasiada facilidad: los de arriba intentando cosas, y los de atrás tratando se sobrevivir. La situación de Krohn-Delhi, un media punta que el año pasado lideraba el ataque de su equipo, metido ahora a medio centro organizador, dice mucho de las intenciones del Luis Enrique. Anoche en San Mamés también pudo comprobar las consecuencias de su apuesta. A los veinte minutos Muniain le robó el balón al danés en una zona muy delicada y el propio Iker culminó la jugada con un gran gol que igualaba la eliminatoria.

Si el Celta tenía una oportunidad en esta eliminatoria pasaba por conservar el mayor tiempo posible la ventaja que obtuvo en Vigo castigando el sistema nervioso del Athletic. Pero el gol de Muniain fue la dosis de tranquilizante que necesitaban los leones para seguir adelante con su tarea de demolición sin prisa pero sin pausa. Es cierto que el Celta reaccionó tímidamente al gol y que consiguió alejar el partido de su portería. De hecho, el Athletic practicamente no remató hasta que Susaeta hizo el segundo gol al filo del descanso culminando un gran centro de Ibai. Pero eso no quiere decir que los rojiblancos pasaran por problemas.

Paciencia, manejo de balón, toque y más toque haciendo correr al rival, y superioridad física. Estas empiezan a ser las características que definen al Athletic de Valverde. Parece que en el campo no está pasando nada hasta que se oye un crujido y saltan las costuras del equipo contrario. Volvió a suceder anoche. El Athletic atacaba con muchos jugadores y defendía con muchos también. Siempre había más rojiblancos que celestes en las proximidades del balón, en cualquier zona del campo donde estuviera el cuero. Dice mucho del despliegue físico del equipo, pero también de su disposición táctica, bien escalonado siempre y con todos sus elementos sabiendo lo que tienen que hacer en cada momento.

Ya no es ningún secreto la influencia de Iturraspe en este equipo, como tampoco lo es el despliegue de Rico, barriendo el campo como si arrastrara una red pelágica. Muniain, geométrica y mentalmente centrado, se movió como Pedro por su casa por los huecos que aparecían en el eje de la defensa del Celta, generando fútbol y repartiendo juego a sus compañeros. Fue coser y cantar.

Si antes del descanso la impresión visual era de que había más rojiblancos que celestes en el campo, la expulsión de Hugo Mallo nada más empezar la segunda parte, transformó la apariencia en realidad. Cinco minutos después de la expulsión, Luis Enrique retiró a su mejor hombre, Alex López, reservándolo sin duda para el domingo. Era la capitulación definitiva. Si el partido siguió con vida fue porque a Ibai se le fue un remate a un centímetro de la base del poste y porque durante bastante tiempo, los rojiblancos volvieron a adolecer de esa impericia en la boca del gol a la que se refirió Bielsa en su día. Hubo que esperar hasta el minuto 80 para que Muniain volviera a marcar para cerrar la eliminatoria. Demasiado tiempo con esa espada de Damocles de la jugada desgraciada pendiendo sobre las mojadas cabezas de jugadores y aficionados. No hubo tal y Aduriz acabó redondeando una bonita goleada para hacer hambre de cara al último partido del año ante al Rayo.

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Un comentario

  1. Qué manía con la comparación del tópico del funcionariado, Juan Carlos.

    En cuanto al fútbol de ayer, lo menor el resultado. Me aburrí bastante, y me dio la impresión en no pocos momentos de juego al tran-tran