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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un punto de pico y pala



Muniain estaba siendo el jugador más decisivo del Athletic hasta que se lesionó Foto AC

Muniain estaba siendo el jugador más decisivo del Athletic hasta que se lesionó Foto AC

Con tintes épicos, con la grada sosteniendo al equipo en el último aliento y con un corner final a favor que incendió la catedral como en los viejos tiempos, el Athletic sumó un empate más que meritorio ante un Real Madrid que no vio la manera de hincar el diente al equipo de Berizzo a lo largo de los noventa minutos. Para que no faltara de nada, ni siquiera faltó la desgracia en forma de lesión de Muniain en los primeros compases de la segunda parte. Iker estaba siendo el futbolista más determinante sobre el césped y su ausencia forzada la acusó el Athletic, como no podía ser de otra forma.

San Mamés vivió un partido grande, intenso, a la altura de la historia de los dos equipos protagonistas. Podrá haber cientos de millones de diferencia en los presupuestos, una distancia sideral entre una plantilla que es una selección mundial y otra hecha mayoritariamente con gente de casa, pero, afortunadamente, al fútbol todavía le quedan algunos clásicos que recuerdan lo que fue antes de que termine siendo el circo de tres pistas en que lo están convirtiendo.

El partido ante el Real Madrid sirvió para conocer un poco más al nuevo entrenador. Parece que va quedando claro que Berizzo va a contar con la plantilla en toda su amplitud, dependiendo de las circunstancias de cada partido. Otra vez, y ya van tres, la noticia llegó desde la convocatoria. En esta ocasión se quedaron fuera gente como Iturraspe, recurso en el segundo tiempo del anterior partido, o Unai López, que ha pasado de la titularidad en el estreno a la grada. Y si la noticia estuvo en la convocatoria, la alineación fue también una novedad con el regreso de Beñat, que ha hecho el camino contrario de Unai López, y la desaparición de Nolaskoain, central improvisado los dos primeros partidos, quien dejó su sitio al reaparecido Iñigo Martínez. Cuando San José compareció en el tramo final del partido Berizzo debió de dar por cerrado el círculo.

No era partido para novatos el de anoche y el técnico prefirió apostar por la solidez que se supone que tienen que aportar los veteranos. El que se quedó inédito fue el deseado Aduriz pero tal y como se fue desarrollando el guión del partido, tuvo su lógica que no hubiera un papel para él.

También Lopetegui sorprendió descartando de salida a Casemiro, aunque reconoció su error de forma implícita al regreso del descanso dándole entrada en el lugar de Ceballos. El primer tiempo había dejado muy claro que el partido no estaba para florituras y sí para el trabajo a destajo. La presión adelantada del Athletic obligaba a los blancos a hilar muy fino, tanto, que hasta futbolistas de la talla de los que dispone, fueron incapaces muchas veces de levantar la cabeza para vislumbrar un pase decisivo.

Berizzo había pedido valentía a sus jugadores y estos le respondieron protagonizando un partido bravo, de esos que siempre han gustado en la catedral por encima de discusiones sobre el estilo y otras entelequias. Al aficionado del Athletic nunca le ha importado demasiado que uno de sus jugadores falle un pase o se precipite en una acción si a cambio ese jugador demuestra una entrega incondicional. Y eso ofrecieron ayer todos y cada uno de los leones a lo largo de noventa agónicos minutos.

Pero es evidente que el Athletic tampoco se puede resumir en entrega y sudor. También hay fútbol en las botas de los rojiblancos, como lo hubo en la jugada que inició Susaeta y continuó De Marcos para que Muniain acabara empujando a la red un gol que quizá debió ser de Williams.

El trabajo coordinado sin balón con un inmenso Dani García bien secundado por Beñat y Raúl, la solidez que ganó la defensa con la presencia de Iñigo Martínez, la movilidad y omnipresencia de Muniain, abarcando muchos metros cuadrados de terreno, y el trabajo descomunal de Susaeta durante todo el partido le permitieron al Athletic plantar cara a su encopetado rival y hasta llegar al descanso con ventaja en el marcador, después de dejar prácticamente inéditos a Bale y Benzema, cuyo protagonismo ha crecido con la desaparición de Cristiano Ronaldo.

Capítulo aparte merece la actuación de Unai Simón, el único novato al que tuvo que recurrir Berizzo en un partido de tanta trascendencia. Los noventa minutos fueron para el chaval un máster intensivo y con mucho más contenido que uno de esos de los que presumen algunos políticos. Antes del descanso ya había respondido con una gran intervención a mano cambiada a tiro de Asensio y se había lucido desviando en la base del poste un disparo de Modric, envenenado tras rozar en la pierna de Yeray. Es verdad que paró de aquella manera un saque de falta de Bale, pero pudo con Ramos en la jugada inmediata, como pudo en un mano a mano con Asensio cuatro minutos después de que el Madrid consiguiera el empate.

La lesión de Muniain nada más empezar el segundo tiempo, condicionó mucho al Athletic. Berizzo perdió al peón que más estaba interviniendo en el juego y optó por dar entrada a Capa en el costado derecho para que Raúl García ocupara el hueco que dejaba el lesionado.

A medida que corrían los minutos empezó a pesar también la diferencia entre las dos plantillas. Mientras Lopetegui metía más artillería, primero con Isco y después con Lucas Vázquez, a Berizzo apenas le alcanzaba para ir tapando huecos y aportando oxígeno, situando primero a San José como falso media punta, a modo de primer rompeolas que obstaculizara la salida del Madrid, y finalmente con Rico en lo que fue una evidente declaración de intenciones.

El Athletic acabó sumando un punto tirando de pico y pala, trabajando a destajo y sacando a relucir su legendario orgullo, ese que le llevó a conseguir acabar el partido en el área del rival, botando un corner como última jugada de un partido de gran nivel competitivo disputado de poder a poder por todos los protagonistas.

 

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