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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Un trabajo muy profesional



Zisis y Vasileiadis volvieron a brillar en Charleroi

Zisis y Vasileiadis volvieron a brillar en Charleroi

El Bilbao Basket, que ya es líder, no se complica la vida en Charleroi y el amplio triunfo permite el debut oficial de Sergio Sánchez

El Bilbao Basket no quería tropezar, o casi, dos veces en la misma piedra. Lo han reconocido los jugadores: “No podíamos subestimar de nuevo al rival”. El equipo bilbaino se tomó el partido ante el Spirou Charleroi mucho más en serio que el del debut ante el Buducnost y la consecuencia fue una victoria sin paliativos, un trabajo muy profesional: limpio, claro y sin daños colaterales. De esta forma, los de Fotis Katsikaris son líderes de grupo tras el triunfo del Buducnost ante el Lukoil Academic. El Bilbao Basket tiene encarrilada su clasificación para el Last-16 de la Eurocup de la que solo le separan, probablemente, dos victorias en el Bilbao Arena. Los dos próximos choques ante el conjunto búlgaro marcarán, seguramente, el primer puesto del grupo.

Con todos los sentidos puestos en el parqué del Spiroudome, el Bilbao Basket logró plasmar desde el salto inicial las diferencias entre uno de los gallos de la Liga Endesa y un buen equipo de la Liga belga. El Charleroi se mostró apocado y corto de talento para superar la intensidad defensiva de los hombres de negro que, si contra el Buducnost solo dominaron el marcador en la prórroga, en Bélgica fueron siempre por delante. El Bilbao Basket construyó de atrás hacia delante, como le gusta a su entrenador y a cualquiera, y con el buen trabajo en la contención llegaron las buenas decisiones en ataque y la posibilidad de abrir la rotación sin que el nivel del equipo se resintiera.

El conjunto bilbaino se apoyó en dos pilares para construir su victoria: Nikos Zisis y Axel Hervelle. El griego tomó el mando desde el primer minuto para ordenar y ejecutar. De su mano llegaron las primeras ventajas y un ritmo que dejó sin respuesta a los carolos, que es como les llaman a los del conjunto valón. El belga, por su parte, disfrutó delante de una afición que le adora y de jugar a 100 kilómetros de su Lieja natal. Pero eso no hizo que Hervelle se apiadara de sus paisanos o relajara sus hábitos. Todo lo contrario: el jugador del Bilbao Basket se movió, lógicamente, como Pedro por su casa. Pegó lo que hubiera que pegar, corrió por todas partes, anotó, reboteó y contagió a sus compañeros una enorme dosis de confianza.

Fran Pilepic, que andaba desaparecido y mustio, surgió para firmar sus mejores minutos desde que está en Bilbao: metió todo lo que tiró y cuidó el balón para dar fluidez al ataque. El croata se ganó minutos para choques posteriores porque puede encajar perfectamente en ese rol de tirador desde el banquillo que a algunos les cuesta interpretar. Si se le piden muchas más cosas, probablemente se le acabe confundiendo. También Mamadou Samb, aunque algo más acelerado, aportó a la causa. Con ellos dos activos, no se notó que Mumbrú y Hamilton tuvieran un mal día porque pudieron pasarse más tiempo del habitual en el banquillo. Vasileaidis, que atraviesa un momento de forma finísimo, y Rakovic, certero en los lanzamientos de media distancia, se sumaron al dúo principal para que la maquinaria no se resintiera.

Solo en el segundo cuarto, tras una falta antideportiva de Mumbrú, se produjo una baja de tensión que provocó un parcial adverso de 14-4 y dio al Spirou alguna esperanza para la segunda parte, que duró lo que duró el descanso. A la vuelta de vestuarios, el Bilbao Basket dio otra vuelta de tuerca y los belgas se deshicieron en el fragor del partido como el chocolate que ha dado fama al país. En las filas locaes, Walsh y Allen hacían la guerra por su cuenta en una operación de maquillaje y los de Katsikaris se escaparon y tuvieron un cuarto entero para dosificar sus fuerzas sin que la victoria peligrara.

En ese rato, la otra gran noticia del partido fue el debut de Sergio Sánchez que se convirtió en el segundo vizcaino que viste la camiseta del Bilbao Basket en partido oficial. Fueron solo dos minutos y cinco segundos, sin nada que sumar o restar a la estadística, que el alero bilbaino recordará para siempre. Si las cosas marchan según lo previsto, es decir el Bilbao Basket impone su clara superioridad en el grupo, Sánchez tendrá más oportunidades de saltar a la cancha y engordar su prurito personal y, de paso, el del baloncesto vizcaino que está necesitado de que algunos de sus jugadores vayan asomando la cabeza.

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