Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Una derrota que abre la puerta a la esperanza



El Athletic llegó un cuarto de hora tarde al Sánchez Pizjuán. Lástima. Esos quince minutos que tardó en colocarse en el campo y tomarle la medida al rival y al partido, resultaron a la postre determinantes porque en ese corto periodo de tiempo el Sevilla supo aprovechar su superioridad para cobrar la ventaja que decidiría el marcador.

Al Athletic solo se le puede reprochar ese inicio dubitativo, justificado por el tremendo arranque del Sevilla, y su falta de puntería, que no es poca cosa en el fútbol. El resto de su actuación fue de sobresaliente. Durante más de una hora, que al equipo local y a la grada se les hizo larguísima, los de Valverde sometieron al Sevilla a un dominio abrumador, a un bombardeo constante de su área que, sin embargo, apenas se materializó en ocasiones claras aunque el portero sevillista tuviera que intervenir muy a menudo.

A pesar de la derrota llegaron buenas noticias desde el Sánchez Pizjuán. El aficionado del Athletic firma mucho más a gusto una derrota como la del jueves que aquel empate de Leganés, por ejemplo. El Athletic de verdad, el que se ha estado haciendo esperar prácticamente todo el año, regresó por fin en el campo de uno de los rivales más cualificados. Con una alineación de circunstancias, con parches y remiendos y ausencias de postín, Valverde presentó un equipo que era una duda en sí mismo, pero acabo siendo el mejor alegato para mantener la esperanza y seguir pensando que la temporada no está acabada, ni mucho menos.

El Athletic ha jugado sus mejores partidos como visitante este año en los campos de los tres primeros clasificados. Habría que sentarse a pensar en eso y analizar cuánto de motivación extra o de abulia hay en tan irregular rendimiento. Cómo es posible que los rojiblancos sean capaces de encerrar al Sevilla en su propia área durante amplísimas fases del partido y los mismos jugadores provoquen el sonrojo de sus seguidores en estadios mucho más humildes.

Solo durante el primer cuarto de hora el partido se desarrolló según el guión escrito por los más cenizos rojiblancos y los más exultantes sevillistas. La salida del equipo de Sampaoli fue de caballo andaluz. Brioso, gustándose y moviendo la pelota a una velocidad endiablada en los últimos metros, el Sevilla acogotó a un Athletic que bastante tenía con ordenarse en el campo. Con Bóveda y Saborit en los laterales y Yeray haciendo pareja con Etxeita en el centro de la defensa, el Athletic apenas conseguía alejar el balón. Antes de que se cumplieran los cinco minutos Iraizoz ya había hecho la parada de la noche, sacando una mano portentosa. Al cuarto de hora Etxeita cometió su enésimo error alargando la pierna a destiempo: si no fue penalti, lo pareció tanto que el árbitro no dudó en señalarlo. La parada de Iraizoz no sirvió de nada porque Iborra, que ya estaba dentro del área antes de la ejecución del penalti, llevó el rechace a la red. Ni el inexplicable Ocón, ni su auxiliar vieron lo evidente.

Beñat no había tocado el balón, los delanteros estaban en el campo como puestos por el ayuntamiento y la defensa sufría por los costados y por el centro las acometidas del Sevilla. Con el primer gol local en el marcador, seguramente para algunos seguidores rojiblancos el partido tenía toda la pinta de fin de ciclo, por no decir de fin del mundo. Y sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Los leones creyeron en sí mismos. Poco a poco se fueron rehaciendo y primero en acciones esporádicas y después con continuidad, acabaron haciéndose con el balón y con el partido. Por el lado derecho empezaron a trenzar un fútbol sencillo pero eficaz. Escudero empezó a sufrir la velocidad de Lekue que se iba cada vez con más facilidad, aunque sus centros nunca encontraban destino. Beñat se recompuso y empezó a dirigir la orquesta, bien secundado por San José, enorme en la recuperación, y conectado con Raúl García y un Muniain que se centraba cada vez más en busca de balones para conducir y distribuir.

Desde el gol hasta el descanso el partido se jugó en el campo del Sevilla con un Athletic cada vez más cómodo y confiado y un Sevilla sorprendido, que no sabía como recuperar el balón. Cuando los dos equipos se retiraron al vestuario el marcador ya estaba siendo injusto.

Pero lo mejor, y a la vez lo más frustrante, estaba todavía por venir. El segundo tiempo fue un in crescendo del Athletic que culminó con unos diez últimos minutos con el balón prácticamente dentro del área de un Sevilla que achicaba agua con todo lo que tenía. Sampaoli llegó a retirar al mismo tiempo a sus dos delanteros, para introducir a un centrocampista más y dejar a Ben Yedder como palomero. Antes ya había quitado del campo al volátil Correa para dar entrada al más sólido Vázquez.

Los cambios de Valverde fueron de signo contrario. Beñat, que estaba brillando,  se tuvo que retirar lesionado por una entrada brusca de Jovetic; Iturraspe no le desmereció. El cambio de Susaeta por Bóveda fue más que un mensaje de Valverde el cornetín de órdenes que lanzaba al equipo al asalto.

El partido recordó en muchos aspectos al que protagonizaron los dos equipos en los cuartos de final de la Europa League del año pasado. El Athletic volvió a protagonizar un hermoso derroche de fútbol, voluntad y ambición ante un Sevilla que también empezó mejor, pero acabó arrugado y defendiéndose como gato panza arriba. Como entonces, el premio se quedó en casa; como entonces, la falta de puntería de los leones acabó siendo determinante.

Queda todavía mucha Liga y aunque la distancia en puntos con Europa se ha agrandado en la última jornada, la derrota de Sevilla abre una puerta a la esperanza. Si el Athletic confirma que lo del Sánchez Pizjuán puede tener continuidad, estamos ante un magnífico tramo final de temporada. Claro que para confirmarlo, los rojiblancos deberán revisar su punto de mira y afinar la puntería. En el fútbol no hay victorias a los puntos; hace falta marcar al menos un gol más que el rival.

 

Share This:

No hay comentarios

Trackbacks/Pingbacks

  1. Una derrota que abre la puerta a la esperanza  – Orgullo Athleticzale - […] Origen: Juego de cabeza […]