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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Una victoria para calmar los nervios



San Mamés asistió estupefacto al estreno liguero . La convocatoria anunciada por Berizzo horas antes había destapado un nuevo lío en la portería. La exclusión de Remiro era el hecho  más trascendente en una lista en la que abundaban las noticias. La afición del Athletic empieza a estar, además de estupefacta, algo más que harta de la actitud de algunos de sus jugadores. Una masa social única en su lealtad a los colores se está encontrando últimamente con demasiados desafectos. Después del partido le tocó a Berizzo ejercer de portavoz del club para verbalizar lo que todo el mundo intuía. Pero el asunto tiene tanta trascendencia que no estaría de más que la portavocía la ejerciera quien tiene que hacerlo. El Athletic tiene que hablar alto y claro para que el socio sepa qué pasa y a qué atenerse.

Antes del partido todos los comentarios giraban en torno a la no convocatoria de Remiro, el portero al que la carambola de la salida de Kepa y la lesión de Herrerín, había catapultado a una más que presunta titularidad. Fue una lástima porque por encima de este incómodo asunto, la noticia anoche en San Mamés debió ser el debut de Nolaskoain, el retorno de Unai López, o la presencia de los recién llegados Dani García y Yuri Berchiche. Contando con el guardameta Unai Simón, el Athletic se presentó ante su afición con cuatro debutantes en sus filas, cinco cuando salió Capa en la segunda parte, algo que sí era noticia y de mucho peso en un club como el rojiblanco.

Se pedían cambios al término de la pésima temporada pasada y hubo cambios en el estreno de la actual. Nuevo entrenador, nuevos jugadores y nuevo estilo. Vimos un nuevo Athletic sobre el campo hasta el punto de al aficionado recién llegado de vacaciones le costó unos minutos centrarse e identificar a todos sus jugadores.

Ocurrió, sin embargo, que lo que vimos durante muchos minutos del partido, fue demasiado parecido a lo que soportamos el curso pasado, esto es, un ir y venir premioso del balón, en horizontal o hacia atrás, buscando un agujero inexistente en el sistema de un Leganés que dejó claras sus intenciones desde el primer minuto de juego.

Hubo unos diez minutos de la primera parte en los que se adivinó el Athletic que propone Berizzo. Fue el rato en el que el equipo combinó con imaginación por dentro y las bandas funcionaron con sentido, los minutos que transcurrieron en torno al gol del debutante Nolaskoain. Poco tiempo aunque esperanzador.

Resumiendo mucho y para que se entienda: para que esto funcione, el Athletic tiene que jugar como lo hizo ante el Leganés pero más deprisa. Y para que eso sea así, en primer lugar debe mejorar muchísimo la precisión con el balón. El equipo necesita tiempo todavía para ajustar sus piezas y hacer funcionar los automatismos. Ante el Leganés, los encargados de crear por dentro, Unai López y Muniain, apenas dejaron volar la imaginación y prefirieron asegurar siempre el pase en lugar de arriesgar con el balón. Lo hicieron solo en dos ocasiones, y en ambas quedaron claras dos ideas: que ese es el camino y que algunos jugadores del Athletic siguen acusando la impericia que denunció Bielsa en su día.

Un pase vertical de Unai López dentro del área, dejó solo a De Marcos en un posición ideal para buscar uno de esos centros que suelen ser más de medio gol, pero el  bueno de De Marcos puso el balón en la Tribuna Este. No fue su única imprecisión con la pelota en los pies. Instantes después del gol, un excelente pase de Muniain lanzó en carrera a Williams, que le ganó la posición con facilidad a su marcador solo para cruzar demasiado sobre la salida de Cuéllar, confirmando una vez más que sigue negado de cara a la portería.

Al Athletic le faltó imaginación por dentro y precisión por fuera. Las incorporaciones de Berchiche y De Marcos por las bandas debieron crear más problemas al Leganés, pero los rematadores del Athletic nunca tuvieron el boleto bueno en la rifa del balón. Además Aduriz estuvo muy desconectado del juego, como si su labor ahora se redujera a esperar en el área, Williams estuvo negado en la banda izquierda y Susaeta solo aportó voluntad y trabajo en el costado derecho.

Los dos pequeños, López y Muniain necesitan tiempo todavía para que su juego adquiera velocidad de crucero y solo Dan García cumplió a buen nivel tanto en la recuperación como proporcionando al equipo el equilibrio indispensable. El Leganés apenas exigió a la retaguardia rojiblanca, pero cuando lo hizo cobró un gol afortunado tras una sucesión de errores, y Ojeda obligó a Simón a hacer la parada de la noche en el tramo de la segunda parte en el que peor lo pasó el Athletic.

El equipo fue de más a menos y tras una primera parte en la que mereció y debió irse con ventaja, tras el descanso entró en una fase espesa que convirtió el partido en un espectáculo bastante indigesto, con un Leganés que no quería y un Athletic que no podía. El cambio de Capa por De Marcos no arregló nada, y la lesión de Aduriz en su único remate, amenazó con certificar la inoperancia ofensiva del equipo. Córdoba aportó algo de dinamismo, pero solo eran fuegos artificiales sin un ariete en el corazón del área que sacara partido. Afortunadamente Raúl García salió a tiempo para colocar un balón raso en el área que Muniain llevó a la red con algo de intriga ya en el descuento.

El equipo y la grada celebraron el gol y la victoria como si fuera la final de la Copa de Europa. Después de tantos disgustos, San Mamés tenía ganas de celebrar algo, aunque fuera un triunfo tan cogido por los pelos como éste. Al Athletic tampoco le sobra un poquito de fortuna en estos momentos, dadas las circunstancias. Seguro que los tres puntos serán el mejor tranquilizante antes de la segunda cita consecutiva en San Mamés.

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