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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Undiano protagoniza el empate del Athletic en Villarreal



Undiano Mallenco volvió a ser protagonista desgraciado en un partido del Athletic. Foto AC

Undiano, el VAR y un solo error defensivo en todo el partido, privaron al Athletic de una victoria más que merecida ante un Villarreal histérico. El orden cronológico correcto fue Undiano,un error defensivo, de nuevo Undiano y finalmente el VAR. Pero el orden de los factores no altera el producto. Llueve sobre mojado con este árbitro, tanto como que el Athletic no ha ganado un solo partido de los dieciséis que le ha pitado lejos de San Mamés.

Tampoco lo ha conseguido en esta ocasión en el Estadio de La Cerámica. Y eso que durante muchos minutos parecía muy poco probable que los rojiblancos dejaran escapar la ventaja que les concedió Jaume Costa marcando en propia puerta a los dieciocho minutos, después de un gran pase de Córdoba que dejó a Yuri en una posición propicia para centrar al corazón del área.

Al Athletic le estaba bastando con gestionar la ansiedad del Villarreal para llevar el partido por donde quería. Bien cerrados cuando era necesario, defendiéndose con el balón la mayor parte del tiempo y manteniendo el juego siempre allí  donde no pasa nada, los de Garitano estaban desarrollando un ejercicio de autoridad y buen criterio que debió desembocar en el premio mayor de los tres puntos.

Liderados en defensa por un Iñigo Martínez que está alcanzando su mejor nivel, bien secundado por Yeray, cerrados los laterales por Capa y Yuri y con todo el equipo equilibrado por el trabajo oscuro de Dani García y el buen criterio de Beñat y Muniain, a los rojiblancos solo les faltó más pegada arriba porque Córdoba, sobre todo, pero también Ibai Gómez y Williams, estuvieron más atentos a formar una primera línea de contención que de atacar la nerviosa defensa rival.

Si algo habría que achacar a los leones sería quizá esa falta de decisión para rematar el partido. Al Athletic le faltó un punto de determinación para buscar la espalda del rival y remachar el marcador o, como mínimo, agravar la crisis nerviosa de los jugadores amarillos y su público. En lugar de eso, los rojiblancos prefirieron nadar y guardar la ropa, quizá porque se sintieron muy cómodos en esa interpretación del partido.

En los últimos minutos, ya con el empate en el marcador, cuando el Athletic dio un paso al frente se pudo comprobar que al Villarreal le temblaban las piernas en cuanto el balón llegaba a su área. Los amarillos ya habían evidenciado sus temores antes del autogol de Jaume Costa. Fue una lástima que al Athletic le faltara un puntito de instinto en el largo periodo que transcurrió entre los dos goles válidos que hubo en el partido.

Porque hubo dos goles válidos y uno de Williams anulado por Undiano y el VAR, que vuelve a dejar en evidencia a los que se apresuraron a cantar aleluyas y ditirambos al invento y carga de razones a los que somos del plan antiguo y desconfiamos por principio de las cuentas de colores y los espejuelos que nos enseñan los que están llevando al fútbol a su desaparición tal y como lo conocimos.

Está escrito aquí: El VAR no es más que un conjunto de cámaras de televisión que graban un partido desde distintos puntos de vista. Es una herramienta que deben manejar los árbitros, ese colectivo tan incomprendido que no entienden ni sus miembros. Ponga usted una pistola en manos de un chimpacé y verá qué pasa. La gran aportación del VAR al fútbol y a la historia de la humanidad es que ha trasladado la polémica del césped a la sala donde miran las pantallas.

En las sucesivas explicaciones públicas con las que nos han deleitado los responsables de la cosa nos han dado diversas versiones sobre el funcionamiento del invento. Creo recordar que según una de esas explicaciones una de las gracias del VAR es que en las jugadas de fuera de juego que se prestan a la duda, el auxiliar y el árbitro deben permitir que la jugada acabe y si acaba en gol, Dios proveerá, o sea, el VAR les dirá si vale o no vale. La jugada en la que Yuri recibe y centra para que marque Williams es una jugada canónica del supuesto descrito. Posición dudosa, final en gol, decisión del VAR. ¿A qué viene entonces Undiano pitando un fuera de juego que no ha podido ver? ¿Qué hizo el auxiliar que no aparece en las imágenes? ¿Del Cerro Grande, a los mandos del aparato, es el único ser humano que ve que Yuri está en posición ilegal? ¿Tienen alguna toma secreta que desconocemos los mortales?

Me temo que las respuestas se resumen en una: Undiano mete la pata, lo que tampoco es noticia, y Del Cerro le echa un capote. Entre bomberos no nos pisamos la manguera y hoy por ti, mañana por mi.

Antes, nuestro héroe navarro, ya había cerrado los ojos ante una mano de Iborra al borde del área. No era dentro, así que no interviene el VAR, solo nuestro hombre que, probablemente, sigue dándole vueltas a lo del control espacial, el control temporal, el brazo ocupando un espacio de forma natural o la insoportable levedad del ser. Cómo se echa de menos al gran Ortiz de Mendíbil y su hallazgo del brazo despegado del cuerpo como criterio general.

También estuvo especialmente creativo Undiano transformando en falta de Capa un codazo de Iborra, que ya tenía una amarilla, en la cara del lateral, pero esos son detalles menores tratándose de este árbitro.

Nos queda el tercer factor que determinó el resultado final: el único error defensivo que cometió el Athletic a lo largo de todo el partido. Lamentablemente, el paso por el Alavés no ha servido para que Ibai Gómez corrija algunos de los errores que provocaron su salida del Athletic hacia Mendizorroza. Su falta de rigor táctico, por ejemplo. No se enteró de la llegada de Pedraza por la banda izquierda y le permitió dar el centro que Toko Ekambi empujó a la red. Una pena porque hasta entonces el de Santutxu estaba completando un partido a la altura de todos sus compañeros. Pero Ibai debe interiorizar de una vez por todas que el fútbol es algo más complejo que darle a la bola con el exterior; que los partidos duran noventa minutos y que todos, desde el uno hasta el noventa, son importantes y pueden ser decisivos.

Empatar en el campo de un equipo mucho más potente de lo que indica su clasificación no era, en principio, un mal resultado. El Athletic sigue manteniendo su distancia con el Villarreal y continua en su racha positiva. Pero tal y como transcurrió el partido y las circunstancias que concurrieron en el mismo, el punto es un premio menor para los rojiblancos.

No es cuestión menor que lo hayan conseguido a pesar de Undiano Mallenco y Del Cerro Grande actuando en cuadrilla, con nocturnidad y alevosía y, lo que es más importante, volviendo a ofrecer la imagen de un equipo compacto, sólido, bien armado en defensa y con argumentos en ataque cuando se lo propuso de verdad. En el debe del equipo queda, ya está dicho, ese punto de autoridad, de auto confianza, para ir a por un rival atenazado por la ansiedad y el marcador adverso.

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