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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Urdaibai gana la batalla psicológica



Kaiku dominó en la primera jornada de la Bandera de La Concha y marcó el mejor crono bogando en la primera tanda, pero Urdaibai, apenas cuatro segundos peor en la segunda serie, ganó la batalla psicólogica tan importante en una Bandera tan especial.  Solo hay que ver a los dos patrones, Cristian Garma y Gorka Aranberri nada más acabar sus respectivas regatas. El primero lamentando los tres segundos de sanción que sufrió Kaiku por la rotura del remo de Banica en la tercera palada de la txanpa de salida; el segundo, exultante, como toda su tripulación, tras comprobar que apenas había cedido tiempo respecto del gran favorito pese a remar contra reloj en una segunda tanda en la que sopló más viento que en la primera como suele ser habitual a mediodía en la bahía donostiarra.

La primera jornada de la Bandera abre una semana en la que Korta le dará muchas vueltas a la cabeza para encontrar respuestas a varias interrogantes mientras que a Etxabe le bastará con insistir en lo trabajado hasta ahora. No sería nada raro que todo lo que se diga y se haga durante estos siete días tenga su reflejo el próximo domingo. Kaiku sigue siendo el favorito, porque ha demostrado ser el más fuerte a lo largo del año y porque disfruta de una ventaja, pequeña, pero ventaja al fin y al cabo, pero Urdaibai ha demostrado que Etxabe no mentía cuando dijo que llegaba a La Concha en el mejor momento de la temporada. Los ganadores de las dos últimas ediciones llegan vivos al domingo definitivo y seguro que con muchas cosas que decir. José Manuel Monje, el presidente de Kaiku se apresuró a colocar a Urdaibai la etiqueta de favorito en un intento evidente de aliviar del peso de la responsabilidad a sus remeros. Sabía lo que se hacía al pronunciar esas palabras, tal vez porque había visto la ansiedad en la mirada de Korta y sus hombres.

No hubo más sorpresas en la primera jornada que la debacle que sufrió Hondarribia en la primera tanda. Quizá la calle cuatro por la que le tocó bogar fuera la peor en el largo de vuelta por la dirección de la olas, que le dejaban sin margen de maniobra, pero dejar que la trainera haga una guiñada con una mar bastante parecida a una piscina, no deja en buen lugar a los verdes guipuzcoanos. Los otros verdes, les asestaron dos golpes: uno nada más salir de Puntas, sobre los seis o siete minutos de regata, alejándoles en ocho segundos, distancia que mantuvieron hasta la maniobra y durante los tres primeros minutos del rumbo de regreso, momento en el que asestaron el segundo y definitivo en forma de casi veinte segundos de agujero, una diferencia prácticamente insalvable salvo que la segunda jornada se dispute en condiciones extremas de oleaje.

Por detrás Astillero y Chapela protagonizaron un bonito mano a mano que se decantó a favor de los gallegos por un suspiro después de que estos remontaran a la vuelta una mala salida y un mal largo hasta las balizas exteriores.

Urdaibai tuvo que remar prácticament contra el crono durante casi toda la segunda tanda. Por la calle uno, la que nadie quiere en la bahía, los de Bermeo distanciaron pronto a Tirán, que navegaba por la cuatro. San Juan les aguantó más de lo previsto desde la calle dos, aunque ni el más optimista de los rosas hubiera apostado a que la situación podría mantenerse más allá de media regata. Así fue. Bastante antes de avistar la balizas exteriores, Urdaibai ya navegaba visiblemente destacado y Tirán se echaba encima de San Juan. Los azules de Bermeo maniobraron a unos seis segundos del tiempo que había marcado Kaiku en la primera tanda, con el mismo tiempo que Hondarribia, pero su posición destacada les permitía disponer a su antojo de todo el ancho del campo de regateo.

Siguiendo al deriva natural que proponía el suave oleaje, Aranberri fue dejando que la Bou Bizkaia se fuera hacia estribor, buscando la cuarta calle, siempre a favor de ola, navegando con facilidad y aprovechando todo el empuje del agua. A medio largo llegó a colocarse prácticamente en el mismo tiempo que Kaiku, aunque al hueco en el crono volvió a crecer en el tramo final, en las aguas tranquilas más allá de la isla, un tramo en el que los de la Bizkaitarra volaron.

Donostiarra volvió a ejercer su papel de invitado de piedra. Ya son muchos años en los que su participación por decreto lejos de aportar algo resta brillo a la mejor Bandera de la temporada. Si se trata de un estimulo para que Donostia tenga una trainera competitiva no parece que los responsables estén aprovechando la oportunidad y tiempo han tenido para ello. La filosofía que alumbró esta parte del reglamento de la regata hace tiempo que quedó obsoleta en el mundo arraunlari. Eso de que la trainera del pueblo participe en la regata del pueblo pasó a la historia y, además, no casa en absoluto ni con Donostia ni con la Bandera de La Concha.

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