Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Ya falta menos para que acabe la pesadilla



San José protagonizó el hecho insólito de marcar dos autogoles en el mismo partido. Foto AC

Partiendo de la nada, el Athletic alcanzó las más altas cotas de la miseria en Anoeta. Este equipo ha entrado en modo esperpento; lo mismo encaja dos goles gemelos en dos minutos en San Mamés que se hace dos autogoles el siguiente partido. Hubo un tiempo en el que San José tenía tanto peligro en el área contraria como en la propia. En Anoeta solo cumplió con la segunda parte: fue el más eficaz rematador de la Real. Los de Imanol Alguacil se adelantaron en el marcador sin necesidad de cobrar un solo remate contra Kepa. Se lo regaló San José en un corner fusilando a su portero en un intento de despeje que fue un despropósito en sí mismo, una acción impropia de un futbolista que ya lleva unos cuantos trienios en la categoría. Su segundo gol sí fue una cuestión de mala suerte, un rebote desafortunado que convirtió un balón que se perdía en un remate envenenado.

Tras el descanso, el primer remate de la Real volvió a ser rojiblanco; era el tercer gol, el que abría la puerta a una goleada que no se concretó porque en un penalti en una jugada aislada y un par de cambios, le permitieron al Athletic equilibrar el juego durante la última media hora. Lo que ocurrió en la hora precedente, sin embargo, había sobrado para que la Real se llevara el derbi con una comodidad con la que ni siquiera hubiera soñado el más optimista de sus seguidores.

En medio de los goles de San José, Oyarzabal hizo el segundo de la Real gracias a la gentileza de un Lekue que le acompañó durante veinte metros desde el centro del campo para desentenderse en cuanto ambos llegaron al área. Las lagunas defensivas de Lekue le han costado al Athletic este año no menos de media docena de puntos sin que se adivine ningún atisbo de mejora en el muchacho. O no entiende lo que le dicen o se lo explican muy mal.

Hace tiempo que el Athletic ha dimitido de la temporada. Los chispazos de Villarreal y el Bernabéu fueron eso, chispazos aislados que no alumbran las espesas tinieblas en las que se encuentra sumido el equipo durante todo el año.

Estamos a punto de estrenar mayo con sus flores y nos seguimos preguntando a qué quiere jugar este Athletic de Ziganda. Casi diez meses después de su nombramiento y tras tropecientas alineaciones diferentes, el técnico sigue sin encontrar el botón de encendido que arranque el juego del equipo. Como los niños cuando entran en el coche para un viaje que prevén largo, los que seguimos al Athletic llevamos tiempo preguntando ¿falta mucho? mirando el calendario de esta temporada que se está haciendo eterna.

Ante la Real el Athletic hizo como en las antiguas series de televisión: un resumen de lo publicado para que el espectador sepa de qué va el asunto y coja el hilo a la trama. O sea, el equipo de Ziganda comprimió en noventa minutos los errores, fallos y dislates que ha venido cometiendo en todos y cada uno de los capítulos de la novela de terror de este año.

La Real remató todos los balones parados, fueran faltas o saques de esquina, que botó sobre la portería de Kepa. Y cuando no los remató fue peor, porque ahí estuvo San José para echar una mano. El Athletic volvió a desangrarse por las bandas y los dos centrales apenas consiguieron dar abasto para tapar los huecos que se les abrían por todas partes. En ese trabajo destacó Iñigo Martínez, impasible y eficaz haciendo oídos sordos a la bronca orquestada en la grada

Pero para agujero, y bien negro, el que tiene el Athletic todo el año en el centro del campo. Es igual quiénes jueguen. El desastre ha sido continuo, partido tras partido, salvo algunas excepciones. Pero es que hasta un reloj parado da bien la hora dos veces al día. Ya está comentada la aportación de San José. Iturraspe al menos no marcó, pero durante muchísimos minutos no hubo noticias suyas, como si el Athletic estuviera jugando con el centrocampista invisible.

Con ese déficit en la creación, el juego de ataque del equipo es solo una ensoñación. Ante la Real, Ziganda volvió a apostar por Lekue en la banda derecha, como extremo y apoyo de De Marcos, como hizo en el Bernabéu. Pues bien, además de no aportar nada en ataque, Lekue facilitó el segundo gol de la Real para una vez que se le ocurrió bajar a echar una mano en defensa.

Córdoba volvió a quedarse en un par de detalles, bastante para el poco apoyo que recibió, Williams volvió a quedar aislado, corriendo de aquí para allá intentando cazar algún melonazo de sus compañeros, o sea, lo de siempre. Raúl García fue su compañero más cercano, pero su oficio tampoco le puede alcanzar cuando tiene que jugar contra los elementos externos y propios.

Ante semejante rival la Real no tuvo mayores dificultades para darse la alegría del año y justificar toda la temporada. Llevaban meses esperando este partido y el Athletic se lo puso en bandeja, desmintiendo la historia de las malas relaciones. Demos la vuelta a la frase. Con enemigos como el Athletic, a la Real no le hacen falta los amigos.

 

Share This:

3 Comentarios

  1. Menos Martinez, Kepa y Raul. La pasividad, falta de concentración y ninguna gana del equipo fue insultante ayer.
    Nos falta 1 punto.

  2. Es difícil, muy difícil, encontrar un motivo para que Mikel San José sea titular en el Athletic. Y no lo digo -sería lo fácil- por los dos autogoles, aunque hay que matizar que, el segundo, es puñetera mala suerte. El primero… prefiero ahorrarme lo que pienso.
    Llevaba tiempo sin ver en el Athletic a un jugador que aportase tan poco, que hiciese tan pocos méritos para jugar, y que sin embargo esté ahí, en el once inicial un partido sí y otro también.
    La culpa es suya, pero sobre todo del que le pone. Afortunadamente Juan Carlos, ya sólo nos quedan 3 jornadas para que esto acabe. Esperemos.

  3. Goi mailan jokatzeko ahalmen fisiko, psikiko eta teknikoa handia behar da. Gainera, aurrean duzuna gainditzen jakin.
    Egun gure Atheltic-en “baldintzarekin” ezinezko!
    Ez dugu inoiz aztertuko gai hori?