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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Ya se oyen las primera notas del himno de la Champions…



Susaeta abrió el marcador con un gol olímpico. Foto AC

Susaeta abrió el marcador con un gol olímpico. Foto AC

Definitivamente al Athletic de esta temporada le define una palabra: solvencia. El equipo que ha armado Valverde tiene hechuras de conjunto serio, bien armado, de grupo en el que los despistes apenas tienen cabida; estamos ante un equipo previsible en el mejor sentido de la palabra. Este conjunto no deja margen para la duda, podrá ser más o menos o brillante, más o menos contundente, pero a estas alturas ya nadie puede dudar de que competirá con solvencia, sabiendo lo que hace, entendiendo las diversas fases por las que transcurre un partido y aplicando casi siempre la solución idónea. Este Athletic es un equipo muy competitivo, fiable, uno de esos que nunca defrauda las expectativas que despierta, a pesar de que cada semana sean más altas

Venía el Sevilla a San Mamés acreditando una marca prodigiosa de nueve victorias en diez partidos. En todo este tiempo los de Emery solo habían doblado la rodilla ante un Celta que en Balaídos se suele destapar de vez en cuando como un equipo mucho mejor de lo que realmente es. El Athletic también sufrió en Vigo, aunque, a diferencia de los sevillanos, consiguió arrancar un empate, uno de esos puntos invernales que tanto se agradecen cuando apunta la primavera.

Hace ya algunas semanas que el calendario y los resultados estaban pintando este partido con los colores de una final. Athletic y Sevilla llevaban enfrascados en una carrera que acabó siendo un mano a mano a medida que otros competidores como Real Sociedad y Villarreal, perdían el paso que imponían los dos más fuertes. Por fin llegó la final tantas veces anunciada y una vez más, hubo más dudas en la grada que sobre el césped. Es verdad que la tarjeta que presentaba el Sevilla era como para tenerle mucho respeto, pero tampoco había que olvidar, ¡ay esa memoria selectiva!, la trayectoria del Athletic a lo largo de la temporada, sobre todo en San Mamés. Además, la final tan esperada le pilló al Sevilla en medio de nada menos que una semifinal europea. Emery introdujo cinco cambios respecto al choque que disputó su equipo el jueves frente al Valencia. Tiene a su disposición una gran plantilla, más larga y profunda que la que maneja Valverde, pero tampoco tanto como para permitirse el lujo de encarar a los leones en su casa sin los mejores. El técnico de Irún se dejó en el banquillo a Rakitic, que para el Sevilla es como salir a pelear con una mano atada a la espalda. Equivocó el cálculo y pudo comprobarlo muy pronto. Sin el suizo-croata, Bacca se tuvo que dedicar a hacer la guerra por su cuenta ante un Laporte otra vez inmenso y bien ayudado por San José.

El Athletic salió con todo, como no podía ser de otra manera y el partido se le puso de cara a los cuatro minutos, cuando Susaeta acertó con un gol olímpico en el primer corner que botó. Los sucesivos saques desde el banderín fueron entre malos y horribles, pero ese primero justifica todo lo demás, no solo porque puso la final cuesta abajo sino porque el subidón que experimentó Susaeta hasta que le duró el resuello trajo a mal a traer el sistema defensivo del rival.

Por el otro lado Muniain salió dispuesto a dejar su impronta, intención que pagó cara aunque cargara de tarjetas a los rivales y mantuviera la temperatura del partido en el nivel que mejor le venía al Athletic. Nota para Valverde: no parece buena idea airear las debilidades físicas de los jugadores. Si anuncias que Muniain tiene problemas en la espalda y juega infiltrado es como poner una diana donde más le duele. A algunos defensas es mejor no darles pistas.

El Athletic supo jugar con el marcador a favor evolucionando alrededor de un pivote tan sólido como Iturraspe. Apenas se le pueden contar un par de errores a lo largo de noventa minutos en los que el balón no dejó de pasar por sus botas. El medio centro rojiblanco dio un recital de lectura del juego, dando la pausa necesaria cuando era conveniente y arriesgando el pase demoledor cuando tenía ocasión. El regreso de Rico a la titularidad tuvo bastante que ver con la solvencia con la que se empleó siempre Iturraspe y eso que Rico estuvo más espeso que antes de su lesión de tobillo a la hora de jugar el balón. En cualquier caso el equipo agradeció la energía que aporta y el fielato que monta alrdedor del círculo central.

El Sevilla lo intentó apoyado en la velocidad y habilidad con el balón de Bacca y Gameiro, pero si los centrales estuvieron enormes, qué decir de este Balenziaga que el último mes ha crecido hasta alcanzar la espectacular cota a la que llegó ante el Sevilla. Llega a creerse que es capaz de culminar por sí solo aquel eslalon que le llevó hasta el corazón del área rival en el primer tiempo, y tenemos la jugada de la jornada.

El segundo gol, en los primeros compases de la continuación, fue un merecido premio para Muniain y la sentencia del partido tal y como se estaba desarrollando. Como no podía ser de otra forma Emery rectificó dando por fin entrada a Rakitic y Vitolo por Carriço y Trochowski, pero apenas le dio tiempo para comprobar si el doble cambio surtía efecto. Una tontería le costó la segunda amarilla a Diogo y cuando todavía el Sevilla estaba recomponiendo las líneas, llegó quizá la jugada más elaborada del Athletic en todo el partido para que Herrera hiciera el tercero conun espectacular cabezazo.

Fue otra gran demostración del Athletic. No puede hablarse de fútbol brillante, porque no lo hubo salvo en detalles esporádicos, pero sí hay que poner el acento en la eficacia y el trabajo tremendo de todo el equipo. Los rojiblancos fueron otra vez esa máquina que va haciendo un trabajo invisible, apretando poco a poco al rival, exigiéndole un esfuerzo al límite cada minuto del partido, hasta terminar laminándolo.

La música de la Champions ya se oye a lo lejos, aunque las matemáticas se empeñen en poner sordina a sus notas. Faltan tres puntos para certificar el éxito sin que Pitágoras ponga objeciones, o esperar a que los rivales cometan un error. ¿Alguien duda todavía de que este Athletic no acabará la tarea?.

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