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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Ya solo queda Charleroi



La buena actuación de Mamadou Samb hizo olvidar la ausencia de Rakovic. Foto UBB

La buena actuación de Mamadou Samb hizo olvidar la ausencia de Rakovic. Foto UBB

Ya está. Empezaron 32 equipos y solo quedan dos. El Uxue Bilbao Basket es uno de ellos, uno de los finalistas de la Eurocup el próximo 13 de abril en Charleroi. El otro es el Lokomotiv Kuban Krasnodar, uno de los nuevos ricos del baloncesto europeo que en tiempos de crisis amenaza con colarse en el grupo de privilegiados que cuentan con un talonario desahogado. El equipo bilbaino cerró la semifinal ante el Budivelnik Kiev con la contundencia esperada y dio otro paso hacia la historia. Pero aún falta uno, en Charleroi, donde el deporte de élite de Bizkaia, y por descontado el baloncesto, puede conseguir su primer título continental. “Aún queda”, dijo Roger Grimau en la misma pista tras una celebración bastante comedida del triunfo ante los ucranianos. “El sueño no está acabado”, lanza Nikos Zisis a sus seguidores desde su cuenta de twitter.

Ya se sabe que las finales no están para jugarlas, sino para ganarlas, y ningún seguidor del Uxue Bilbao Basket quiere verse en la misma piel que el Athletic el año pasado. Además, entre los hombres de negro habitan jugadores que han ganado mucho y que quieren seguir ganando porque, como dice Álex Mumbrú, “de ganar no te cansas nunca”. El equipo ucraniano fue víctima de esa voracidad porque el Uxue Bilbao Basket que salió a la cancha con la lección bien aprendida: había que marcar el territorio desde el inicio con intensidad y estrechar el cerco sobre Malcolm Delaney para que el Budivelnik ni siquiera soñara con la posibilidad de remontar.

Dicho y hecho, la defensa cerró las vías a los visitantes y en ataque, Hamilton y Hervelle, encantado de poder jugar la final en su país, desmontaron el débil entramado del Budivelnik. En apenas ocho minutos, el Uxue Bilbao Basket ya ganaba por once puntos (20-9), lo que suponía una montaña enorme para un equipo que defiende mucho rato en zona, con lo que no puede cambiar el ritmo de los partidos, que tenía las bajas importantes de Kuksiks y Salenga y que, para colmo, se encontró el Delaney malo. El jugador que en Kiev había anotado 38 puntos y dado a su equipo algunas esperanzas llegó a Bilbao en plan gallito y retador, pero no anotó sus primeros puntos hasta que habían pasado 32 minutos de juego. El Budivelnik quiso agarrarse esta vez a Leo Lyons y al oficio de Drozdov, pero no era suficiente para tumbar a un equipo muy superior al que apoyaban, además, 10.000 espectadores.

Con la eliminatoria perfectamente controlada, el Uxue Bilbao Basket pudo repartir esfuerzos y tuvo a cinco jugadores por encima de diez puntos. Encontró, ante la baja de Rakovic, a un notable Mamadou Samb que puso mucha intensidad a todo lo que hizo y confirmó que Fran Pilepic sigue dando pasos en su consolidación como pieza perfectamente válida en el juego exterior. La verdad es que al croata, al margen del margen de progresión que tenga, da gusto verle tirar porque nunca crispa el gesto.

Con 24 puntos de ventaja al descanso en la eliminatoria, el segundo tiempo fue un correr de los minutos que descargó de electricidad el Bilbao Arena. Acostumbrado a un recorrido por la Eurocup lleno de sobresaltos y emociones fuertes, el Uxue Bilbao Basket ha encontrado lo más tranquilo en la recta hacia la final de Charleroi. Lo cual no resta ningún mérito, evidentemente, a lo conseguido, sobre todo porque durante muchos momentos de la competición parecía imposible llegar. Los jugadores han tenido que tirar de todo su orgullo y su carácter ganador para superar al tercer intento las semifinales del torneo y pelear por el título.

Muchos se acordarían del triple en el último segundo que anotó Vasileiadis en Valencia y que explica todo lo que pasó después. Pero en un día histórico muchos tuvieron tiempo también de acordarse de quienes antes abrieron el camino de un club que apenas tiene trece años de vida y que en cada uno de los últimos siete ha dado alguna alegría importante a sus aficionados. En 2007 fue líder de la Liga ACB; en 2008 jugó por primera vez la Copa y el play-off; en 2009 disputó la Final Eight de la Eurocup en Turín; en 2010 salvó muchas penurias en la Liga y llegó a la Final Four de Gasteiz; en 2011 se metió en la final de la Liga ACB; en 2012 alcanzó los cuartos de final de la Euroliga; y en 2013, de momento, se ha colado en la primera final europea de su historia. La verdad es que no está nada mal después de que el baloncesto vizcaino atravesara diez años de una travesía del desierto que parecía inacabable.

Ahora solo el Lokomotiv Kuban aparta al Uxue Bilbao Basket de un hito impensable no hace tanto. Los seguidores vizcainos, incluso los más descreídos, ya se están movilizando para acudir al Spiroudome de Charleroi y tratar de celebrar el primer título del club. Pero los rusos son un hueso duro de roer, aunque los apuros que pasaron para apear al Valencia Basket en el partido de vuelta hicieron ver que no son invencibles. “Son un equipazo”, asegura Fotis Katsikaris, pero su colega Evgeny Pashutin apenas maneja siete jugadores en su rotación habitual, lo que les puede hacer vulnerables pese a la calidad que atesoran. Nick Calathes y Mantas Kalnietis son dos bases de gran nivel; Simas Jasaitis y Jimmy Baron, dos tiradores temibles si tienen el santo de cara; y Derrick Brown, Richard Hendrix y Aleks Maric forman un trío interior sólido, aunque poco versátil. Los veteranos internacionales Sergei Bykov y Alexey Savrasenko aportan unos minutitos de emergencia a un equipo que sigue una progresión constante en los últimos años.

Quedan aún quince días para la final y los dos equipos se afanarán, con otros compromisos por medio, en llegar en las mejores condiciones posibles. El premio es jugosísimo para cualquier de los dos finalistas: quien gane no solo levantará el título, sino que se ganará un billete para la próxima Euroliga, ese reducto al que solo acceden unos privilegiados porque la mitad de sus plazas están concedidas casi a dedo. El Uxue Bilbao Basket ya ha estado y quiere volver a estar. Por eso, sus jugadores proclaman eso de que “aún queda”. Si hay que ir a la final se va, pero ir para nada… Solo queda Charleroi donde espera el primer título europeo del deporte vizcaino, aunque para concluir cabe recordar a aquel equipo de baloncesto femenino del Sagrado Corazón que, bajo la dirección de Sebas González, ganó en 1966 y 1968 los Juegos Europeos de la FISEC. Eran otros tiempos, otras competiciones, pero aquellas mujeres pusieron una semillita de un deporte que en Bizkaia tiene mucha tradición. Si Mumbrú levanta la Copa el 13 de abril, el esfuerzo, reconocido o no, de mucha gente habrá merecido la pena.

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