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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic necesita recuperar a Muniain



Iker Muniain se ha visto relegado al banquillo en los últimos partidos. Foto MITXI

Iker Muniain se ha visto relegado al banquillo en los últimos partidos. Foto MITXI

¿Qué le pasa a Muniain? o ¿qué pasa con Muniain?, son dos preguntas que ahora mismo se está haciendo el aficionado rojiblanco para culminar una temporada con más interrogantes que respuestas. Tampoco en este caso resulta sencillo encontrar una contestación a las preguntas y seguro que a medida que el tiempo vaya transcurriendo, las leyendas y las especulaciones acabarán ocupando el espacio de la verdad, lo que no es bueno ni para el jugador ni para el club.

Iker Muniain cumplirá 21 años el próximo diciembre. Para entonces habrá empezado su quinta temporada en Primera División. El dato no es baladí. Aunque ya no es aquel niño que deslumbró cuando Caparrós le hizo un sitio en el primer equipo, sigue siendo un chaval joven, muy joven, al que el éxito le ha llegado quizá demasiado pronto para que lo haya podido asimilar con naturalidad, si es que eso es posible a cualquier edad.

Al aficionado que solo ve a sus ídolos en el campo o por la televisión le suele llamar la atención la extrema juventud de los futbolistas cuando se encuentra con ellos vestidos de calle. Le cuesta creer que ese en quien deposita sus ilusiones cada siete días es solo un crío, como su propio hijo o incluso más joven. Claro que hay casos de madurez precoz y que en el mismo Athletic hay futbolistas de la edad de Muniain o poco más que parecen tipos muy sensatos y centrados. Pero la empatía es muy interesante como ejercicio previo a la crítica; ponerse en la piel de un chico que acaba de cumplir veinte años, un millonario prematuro que diría Bielsa, sometido al escrutinio público diario, que disfruta y padece todos aquellos aditamentos que acarrea la fama, es muy conveniente antes de emitir cualquier juicio de valor o de dictar sentencia.

A nadie se le oculta que Iker Muniain tiene una personalidad especial, para lo bueno y para lo malo. Su desparpajo o su descaro, le han llevado a escalar peldaños que a otros les hubiera costado algunos años más, pero son el mismo desparpajo o descaro que le han impulsado a cometer algunos errores que han pasado automáticamente al primer plano en cuanto le han venido mal dadas. El personaje de ficción con el que se identifica, Bart Simpson, constituye la descripción más precisa de su personalidad. Si, pongamos por caso, se identificara con Charlie Brown, el dueño de Snoopy, estaríamos hablando de otras cosas aunque, sorprendentemente, en sus últimas declaraciones públicas se manifestó incomprendido como el pobre Calimero, aquel tierno pollito que iba con media cáscara de huevo a modo de sombrero.

Muniain está completando una temporada pésima, la peor desde su debut, pese a que Bielsa le ha mantenido la confianza prácticamente hasta el mes pasado, cuando le ha reservado un sitio a su lado en el banquillo. Las razones de su bajo rendimiento van más allá de la tópica ‘baja forma’ que periódicamente atraviesan todos los futbolistas y no estarán muy lejanas de esa curva de rendimiento que trazan tarde o temprano todos los debutantes de éxito, que rebajan de una manera drástica las espectativas que despertaron en sus inicios, para recuperar posteriormente el nivel que apuntaron el año de su debut y acabar asentándose en el escalón que realmente les corresponde.

Tampoco puede ser ajeno ese bajo rendimiento a su participación el pasado verano en los Juegos Olímpicos, después de una temporada extremadamente exigente. Pero ya han pasado ocho meses, tiempo suficiente para que un profesional en manos de profesionales de la preparación física, se ponga al día. No faltan quienes achacan sus problemas en el campo a la influencia que haya podido tener en su ánimo lo ocurrido con Javi Martínez, LLorente o Amorebieta, tres compañeros con los que mantiene una cercanía especial, pero tampoco es un asunto nuevo y ha tenido tiempo más que suficiente para asimilarlo. Claro que si tomados de uno en uno todos estos factores eran superables, la suma de todos puede acabar provocando que ésta sea una temporada perdida para el jugador.

Muniain está ahora mismo bajo sospecha como se puede deducir de las primeras interpretaciones de prensa y afición al cambio que ordenó Bielsa el pasado lunes. El entrenador explicó su repentina decisión como una cuestión táctica provocada por el juego del Granada y la inferioridad numérica del Athletic, pero no consiguió disipar del todo la sospecha de que en realidad fue una reacción visceral tras una jugada en la que Muniain no bajó a ayudar a la defensa con la diligencia que exigía el partido en aquellos momentos. Y en casos así importa tanto lo que el público interpreta como lo que sucedió en realidad. Es más, a veces la interpretación prevalece sobre el hecho. Y no es justo. Muniain habrá estado jugando mal toda la temporada pero ha corrido y ha peleado incluso más que cuando ha jugado mejor otros años, intentando compensar con brega lo que no alcanzaba con talento. Algunas peleas absurdas y cinco tarjetas amarillas dan fe.

El futbolista es el primero al que le corresponde la tarea de darle la vuelta a la situación y a su entorno más cercano, ese que forman la familia, los amigos y los asesores, le toca ayudarle a centrarse y a ver las cosas con perspectiva. Pero el club no puede ser ajeno al problema y también tiene que poner los medios para recuperar para la causa a uno de los mejores jugadores que ha producido Lezama en los últimos tiempos. Iker Muniain pertenece a esa saga de futbolistas poseedores de un talento tan especial como su carácter, proclives a meterse a veces en problemas, pero jugadores que todo el mundo quiere tener en sus filas. Y hasta la fecha nada de su comportamiento ha podido hacer dudar de su compromiso con el Athletic desde que hace ocho años se enrolara en el equipo infantil. Al contrario, siempre ha manifestado su identificación con el club. Es cuestión de todos conseguir que Muniain vuelva a ser el jugador imprevisible y desequilibrante que necesita el Athletic.

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2 Comentarios

  1. Visto lo de Iraizoz, igual hay que intentarlo con el coaching

  2. JCL, mi confianza en este jugador es plena, 100 %. Recuerdo un entrenador que tuve, decía más o menos “se tiene más en cuenta lo que has hecho en los últimos 10 partidos que lo hecho en los 2/3 tercios anteriores”. Seguro que antes alguien también lo dijo.
    No sé lo que hará Muniain ni el equipo en estos 9 partidos. Pero que jueguen y rindan más que desde agosto hasta hoy no puede ser una quimera.
    No son cualquier cosa los factores físicos y mentales padecidos por este chaval. El hecho de que varios de sus “amigos” hayan desertado, no es broma. El mismo lo reconoció no hace mucho. Este jugador si mejora el golpeo, que lo hará, y elige a buenos amigos marcará época. En su cabeza y pies está el conseguirlo.